Los niños prefieren pedir de regalo monedas digitales y suscripciones que juegos nuevos, según un estudio

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Nintendo

De acuerdo con un nuevo estudio de la ESA, Entertainment Software Association, los regalos más solicitados para esta temporada navideña entre los niños de entre 10 y 17 años en Estados Unidos están relacionados con los videojuegos. Pero, a diferencia de lo que uno podría suponer, no se trata de nuevos juegos o juegos completos para tal efecto, sino monedas digitales para usarse dentro de estos juegos, así como suscripciones;: es decir, pases de batalla y similares.

Los artículos relacionados con videojuegos representaron 72% de las respuestas recibidas cuando se les preguntó a los sujetos de la muestra cuáles serían los regalos para navidad. La división fue que 86% de los niños y 59% de las niñas pidieron cosas de videojuegos. De esta población, la respuesta principal fue “suscripciones a juegos” con 39%, seguida de cerca por “moneda del juego” con 29%. El tema es que por debajo de ambos quedaron los videojuegos físicos con sólo 22%.

Esto no sólo refleja los intereses de este demográfico, sino un rápidamente cambiante panorama en el consumo de videojuegos, que se equipara con otros medios de entretenimiento. En este sentido, los videojuegos digitales han ganado terreno para acaparar el mercado de forma avasalladora, mientras que los formatos físicos han quedado relegados a sectores más de nicho, como los coleccionistas. Por ejemplo, en 2022, 90% de los juegos vendidos en el Reino Unido fueron digitales y, aunque la accesibilidad a Internet de alta velocidad es menor en países con menor desarrollo económico, como los que pertenecen a América Latina, donde el formato físico sigue vigente, los avances en la penetración de la banda ancha han permitido que los videojuegos digitales se impongan de igual forma.

También hay que considerar que los juegos para los que se requieren monedas digitales o pases de batalla suelen ser gratuitos, lo que los ha vuelto inmensamente populares entre un demográfico que no puede costearse sus propios juegos y accesorios y requieren, necesariamente, de un padre o tutor que los compre por ellos en la mayoría de los casos.