La NHL quiere conquistar al público latino: ¿por qué el hockey todavía no despega?
Una de las grandes barreras está más allá del idioma: acceder al hielo, conseguir equipo y encontrar una primera oportunidad para entrar al deporte.

Auston Matthews nació en California, creció en Arizona, tiene una madre originaria de Hermosillo y ya forma parte de la historia olímpica del hockey estadounidense. En febrero de 2026, como capitán de Estados Unidos, ganó la medalla de oro en Milano-Cortina y se convirtió en el primer jugador de hockey de ascendencia mexicana en ganar una medalla olímpica.
Su historia plantea una pregunta que va mucho más allá de su propia carrera: ¿por qué un deporte que ya tiene una figura de raíces mexicanas entre sus grandes protagonistas todavía está lejos de ocupar el mismo espacio que el fútbol, el béisbol o el basquetbol entre buena parte del público latino de Estados Unidos?
La respuesta puede estar menos relacionada con el idioma de lo que parece. La NHL tiene una plataforma permanente en español y, durante la temporada 2026-27, ESPN Deportes comenzó su sexta temporada consecutiva con transmisiones de partidos en español. La liga y sus 32 clubes también desarrollan programas destinados a ampliar el acceso al hockey.
Pero una transmisión puede presentar el deporte. Para convertirlo en parte de una vida familiar hace falta algo mucho más difícil: una pista cercana, equipo disponible, entrenadores y una primera oportunidad para entrar al hielo.
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Matthews demuestra que la conexión ya existe
La NHL no necesita buscar demasiado lejos para encontrar un vínculo con México. Matthews nació en San Ramon, California, y su madre, Ema, es originaria de Hermosillo, Sonora. El jugador creció en Scottsdale, Arizona, dentro de una familia en la que la cultura mexicana formó parte de su vida. En febrero pasado añadió un capítulo histórico a esa conexión al conquistar el oro olímpico con Estados Unidos.
Conviene hacer una precisión histórica. Matthews no fue el primer jugador de ascendencia mexicana en participar en unos Juegos Olímpicos. Scott Gomez, de ascendencia mexicana y colombiana, representó a Estados Unidos en Torino 2006. Matthews fue el primero de ascendencia mexicana en conseguir una medalla olímpica.
La diferencia es importante porque la historia de Matthews no demuestra que el hockey ya sea un deporte consolidado entre los latinos. Demuestra otra cosa: que la presencia latinoamericana puede llegar hasta la máxima competencia internacional del deporte.
Una figura como Matthews puede convertirse en referencia. Pero una figura individual no construye por sí sola una cultura deportiva. Para que un deporte se vuelva parte de una comunidad necesita jugadores, familias, entrenadores, instalaciones, historias y generaciones que lo transmitan. Y ahí comienza el verdadero desafío de la NHL.
El problema empieza antes del partido
La liga ha encontrado una forma relativamente sencilla de hacer que el hockey sea más visible: llevarlo a los hogares en español. Durante la temporada 2026-27, NHL.com/es mantiene su cobertura en español y ESPN Deportes inició su sexta temporada consecutiva con transmisiones de la NHL en ese idioma. ESPN Deportes y ESPN+ ofrecen partidos seleccionados con narración y análisis en español.
Los propios narradores Kenneth Garay y Carlos Rossell han contado que reciben mensajes de aficionados de Colombia, Argentina, Uruguay y otros países latinoamericanos. Rossell, hijo de padres nicaragüenses y guatemaltecos, lleva más de 25 años transmitiendo hockey en español.
Eso muestra que existe una audiencia que quiere seguir el deporte. Pero también permite distinguir dos problemas diferentes. Una persona puede descubrir el hockey viendo un partido. Para convertirse en jugador necesita llegar a una pista. Y esa segunda parte es mucho más complicada.
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Cuando quitar las barreras cambia la historia
Colorado ofrece un ejemplo concreto.
Colorado Extreme creó un programa gratuito para niños de hasta 10 años que ofrece hielo, equipo e instrucción. El proyecto comenzó en 2021 con unos cuantos participantes y, para 2023, había superado los 500 niños en una temporada, alrededor de 20 por ciento de ellos de origen hispano.
El dato más interesante no está solamente en la cantidad de participantes. Los responsables del programa tuvieron que establecer relaciones con organizaciones latinas de la zona para conseguir la confianza de las familias y explicarles una actividad que para muchos era completamente nueva.
La experiencia ayuda a entender una barrera que puede pasar inadvertida desde fuera: no basta con que el hockey exista. Una familia tiene que saber dónde puede practicarlo, cuánto cuesta, qué equipo necesita y cómo puede comenzar.
También está el costo de entrada. Un niño que quiere comenzar a jugar futbol puede necesitar relativamente poco equipo y encontrar espacios públicos donde practicar. El hockey sobre hielo exige patines, casco, protecciones, palo, hielo y una instalación especializada.
Por eso los programas de iniciación son importantes para la expansión del deporte. Durante la temporada 2025-26, los programas Learn to Play en Estados Unidos y First Shift en Canadá introdujeron al hockey a más de 43 mil niños y niñas. Las iniciativas estuvieron disponibles en los mercados de los 32 clubes de la NHL, mientras los equipos también financiaron decenas de programas locales.
El crecimiento, entonces, no depende solamente de encontrar nuevos aficionados. Depende de conseguir que más niños tengan la oportunidad de convertirse en jugadores.
El hockey también está cruzando la frontera
El vínculo con la comunidad latina tampoco termina en Estados Unidos. Los Dallas Stars llevan desde 2018 realizando programas Learn to Play en México. En abril de 2025, 54 niños y niñas de entre 4 y 10 años participaron en una edición del programa en La Pista Coyoacán. Por 49 dólares recibieron equipo completo e instrucción.
Detrás de ese esfuerzo está Al Montoya, exguardameta de la NHL y vicepresidente de crecimiento cultural y estrategia de los Stars. Montoya, estadounidense de ascendencia cubana, ha utilizado además recursos de la Coalición para la Inclusión de Jugadores de la NHL para apoyar el programa de Ciudad de México.
Montoya entiende el problema desde una experiencia personal. Cuando comenzó a jugar en Chicago, había pocos niños que compartieran su origen latino o hablaran español. Años después, su trabajo dentro de los Stars consiste precisamente en acercar el deporte a comunidades que históricamente tuvieron menos contacto con él.
La estrategia de Dallas también muestra algo relevante para Estados Unidos: el crecimiento latino del hockey no necesariamente comienza en una arena de la NHL. Puede comenzar en una pista comunitaria de Texas, en un programa infantil de México o en una clínica donde un niño se pone los patines por primera vez.
Diego Gutiérrez representa la siguiente etapa
Si Matthews representa la posibilidad de llegar hasta la cima, Diego Gutiérrez representa el proceso que tendría que multiplicarse para que esa presencia deje de ser excepcional.
El defensa mexicoamericano, nacido en Texas, forma parte del Programa de Desarrollo de la Selección Nacional de Estados Unidos. En septiembre de 2026, NHL.com/es publicó una entrevista con él durante el Mes de la Herencia Hispana.
Gutiérrez cuenta que sus padres, Lydia e Ivan, son originarios de México y que sus raíces forman parte de su experiencia dentro del hockey estadounidense. Después de pasar por Shattuck St. Mary’s, el joven ingresó al programa nacional de desarrollo y tuvo la oportunidad de jugar con el equipo Sub-18.
Su historia es distinta a la de Matthews precisamente porque todavía está en construcción. No es una estrella consolidada de la NHL. Es un joven que intenta llegar hasta ahí. Y eso puede tener un significado diferente para los niños que están empezando.
El propio Gutiérrez explicó a NHL.com/es que espera que un niño hispano pueda observar su recorrido, conocer de dónde viene y utilizarlo como motivación. También reconoció que todavía hay pocos jugadores mexicoamericanos en el hockey.
Para la expansión del hockey entre los latinos, historias como la suya pueden terminar siendo tan importantes como la de las grandes estrellas. Porque un niño no solamente necesita saber que existe un jugador mexicanoestadounidense en el hockey profesional. Necesita poder imaginar que algún día podría ocupar su lugar.
La pregunta ya no es si existe interés
La NHL tiene actualmente más herramientas para acercarse a la comunidad latina que hace una década: contenido en español, jugadores con raíces latinoamericanas, programas de iniciación, clubes que realizan actividades específicas y organizaciones que intentan llevar el hockey hasta comunidades que históricamente tuvieron poco contacto con el hielo.
También existen historias que muestran que el interés puede aparecer cuando se eliminan algunas de las barreras de entrada.
Colorado Extreme encontró niños hispanos cuando llevó el programa directamente a la comunidad. Los Stars han llevado Learn to Play hasta Ciudad de México. Gutiérrez representa una nueva generación de jugadores mexicoamericanos dentro del sistema de desarrollo de Estados Unidos.
El desafío es convertir esos casos en algo menos excepcional. Porque el hockey no necesita parecer latino para formar parte de la comunidad latina. Necesita estar disponible.
Que una familia pueda encontrar una pista. Que un niño pueda probarlo sin que el costo sea la primera barrera. Que pueda entender las reglas y reconocer a alguien que tenga una historia familiar que le resulte cercana. Y que, después de su primera experiencia, exista una segunda. Quizá ahí está la verdadera respuesta a la pregunta inicial.
El problema del hockey entre los latinos no parece ser simplemente que falte una transmisión en español. El reto es conseguir que el deporte pase de la pantalla a la pista y de la pista a la vida cotidiana.
Matthews ya demostró que un jugador con raíces mexicanas puede convertirse en una de las caras del hockey estadounidense. La siguiente generación tendrá que demostrar que también puede dejar de ser una excepción.


