Negociación complicada: Towns busca nuevo contrato récord y los Knicks ponen freno por el tope salarial
Towns quiere seguir en New York, pero la rebaja salarial que plantean los Knicks mantiene congeladas las negociaciones.

Karl-Anthony Towns quiere continuar con los New York Knicks, pero las conversaciones para extender su contrato atraviesan un momento de tensión. El pívot dominicano, una pieza central en el título de la NBA que New York conquistó en 2026, no ha logrado un acuerdo con la franquicia antes del inicio de la temporada.
Las negociaciones llevan meses sobre la mesa y, según reportes de ESPN, quedaron estancadas. Towns puede firmar una extensión de hasta cuatro años y $276 millones de dólares, aunque los Knicks buscan un pacto por debajo de ese máximo para sostener la flexibilidad financiera de su núcleo campeón.
El caso tiene peso deportivo y económico. New York intentará defender su primer campeonato en 53 años con Towns y Josh Hart sin certezas sobre su futuro de largo plazo. La directiva quiere retener talento, pero también evitar los castigos que impone la NBA a los equipos que elevan demasiado su nómina.
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¿Cuánto gana Karl-Anthony Towns con los Knicks?
Towns entrará al tercer año de su contrato de cuatro temporadas y $224 millones de dólares. Para la campaña 2026-27, el dominicano tiene previsto cobrar cerca de $57 millones de dólares y luego cuenta con una opción de jugador cercana a los $61 millones de dólares para 2027-28.
Esa estructura explica la urgencia de las conversaciones. Towns busca seguridad más allá de la próxima temporada, mientras los Knicks deben calcular el impacto de cada dólar comprometido en su plantilla. El jugador cumple 31 años en noviembre y mantiene claro su deseo de permanecer en Nueva York.
“Quiero jugar aquí”, afirmó Towns durante el día de medios del equipo. El deseo existe, aunque las cifras todavía separan a las partes.
La extensión máxima que puede recibir alcanza cuatro años y $276 millones de dólares, una cifra que colocaría su salario anual en una zona cercana a los grandes contratos de las principales estrellas de la liga. New York no parece dispuesto a llegar a ese límite.
De acuerdo con Malika Andrews, periodista de ESPN, Towns aceptaría una reducción salarial para sellar su continuidad. Sin embargo, el dominicano considera excesivo el descuento que le proponen los Knicks. Ese es el punto que frenó el diálogo.
¿Por qué Karl-Anthony Towns aceptaría menos dinero?
La postura de Towns responde al contexto competitivo de los Knicks. El equipo acaba de ganar el campeonato y conserva una base con aspiraciones reales de repetir. Firmar una extensión con un salario menor al máximo ayudaría a mantener abiertas las opciones para retener a otros jugadores importantes.
No sería un caso aislado dentro del vestuario. Jalen Brunson ya tomó una decisión parecida en 2024, cuando aceptó una extensión de cuatro años y $156.5 millones de dólares. Esa cifra quedó $113 millones por debajo de lo que podía obtener si esperaba hasta el siguiente ciclo de negociación.
El mensaje de Towns tampoco apunta a cobrar el máximo sin discusión. Su posición consiste en que la rebaja debe guardar proporción con su peso dentro del equipo. El centro fue decisivo en la carrera hacia el campeonato y llega tras una postemporada con promedios de 15.9 puntos, 10.6 rebotes y 4.9 asistencias, con 55 por ciento de acierto en tiros de campo.
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¿Qué es el tope salarial y el impuesto de lujo de la NBA?
El principal obstáculo para los Knicks no se limita a Towns. Josh Hart también está habilitado para una extensión de hasta cuatro años y 132 millones de dólares, por lo que New York enfrenta dos negociaciones relevantes con jugadores que formaron parte de su quinteto campeón.
La NBA utiliza un sistema de tope salarial para limitar cuánto puede gastar cada equipo en salarios. Ese límite busca evitar que las franquicias con mayores recursos acumulen talento sin restricciones y procura una competencia más equilibrada dentro de la liga.
No obstante, el sistema permite superar el tope mediante excepciones y derechos especiales para renovar a jugadores propios. Cuando un equipo rebasa ciertos niveles de gasto, entra en territorio del impuesto de lujo, un pago adicional que la franquicia debe hacer a la NBA por exceder el umbral establecido.
El problema se vuelve mayor con el llamado segundo apron, una franja de gasto todavía más alta. Para la temporada 2026-27, el propietario James Dolan fijó como prioridad evitar que los Knicks sobrepasen compromisos salariales cercanos a los 222 millones de dólares, una cifra ubicada alrededor de 21 millones por encima de la línea proyectada del impuesto de lujo.
Cruzar ese nivel no solo implica un pago más alto. También limita herramientas clave para armar el roster. Los equipos afectados pierden margen en traspasos, tienen restricciones para sumar salarios en intercambios, enfrentan límites para adquirir jugadores mediante sign-and-trade y ven reducidas varias excepciones para reforzarse.
Por eso el contrato de Towns forma parte de un cálculo amplio. Los Knicks quieren proteger su capacidad para renovar a Brunson y OG Anunoby en el futuro, resolver el caso de Hart y evitar que la nómina cierre puertas deportivas. La incógnita consiste en determinar si el equipo puede sostener ese plan sin deteriorar su relación con uno de los protagonistas de su campeonato.


