Mike Sweetney, estrella del draft 2003 junto a LeBron James, fallece a los 43 años
New York Knicks, Chicago Bulls y la Universidad de Georgetown lamentaron la muerte del exjugador de los Hoyas

Michael Sweetney murió a los 43 años después de una exitosa carrera en el baloncesto universitario, la NBA y el circuito profesional de Puerto Rico. El ex ala-pivot falleció el miércoles en el Centro Médico Newark Beth Israel en Nueva Jersey, según confirmó su esposa en redes sociales sin revelar la causa del deceso.
Sweetney jugó cuatro temporadas en la NBA con los Knicks de Nueva York y los Bulls de Chicago tras una carrera destacada en Georgetown que lo mantiene entre los mejores de la historia del programa. También encontró en Puerto Rico un segundo hogar donde su juego tuvo otro impacto y lo consolidó como un refuerzo clave en el Baloncesto Superior Nacional durante varios años.
Su carrera mostró altibajos dentro y fuera de la cancha que incluyeron luchas contra problemas de peso y depresión durante sus años como profesional. Después del baloncesto se dedicó a entrenar en escuelas de Nueva York y dejó un legado que va más allá de lo deportivo. y las estadísticas que lo ubican en los libros de récords de Georgetown.
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Del Draft de LeBron a los registros de Georgetown
Sweetney llegó a la NBA en el Draft de 2003, el mismo que trajo a LeBron James a la liga junto a otras estrellas como Carmelo Anthony, Chris Bosh y Dwyane Wade en una de las clases más talentosas de la historia del baloncesto universitario. Los Knicks lo eligieron en la novena posición de la primera ronda con la expectativa de que dominara la pintura y se convirtiera en una pieza fundamental para el equipo que buscaba regresar a los playoffs.
Jugó dos temporadas en Nueva York entre 2003 y 2005 y mostró mejora en su segundo año con promedios de 8.4 puntos y 5.4 rebotes por partido que ilusionaron a la fanaticada del Madison Square Garden. Luego pasó a los Bulls de Chicago en un cambio que involucró a Eddy Curry y Antonio Davis en una movida que buscaba revitalizar su carrera en la liga y darle más minutos bajo las órdenes de Scott Skiles.
Sus números en la liga no reflejaron todo su potencial porque disputó 233 juegos en cuatro campañas entre Knicks y Bulls con promedios de 6.5 puntos y 4.5 rebotes en 15.5 minutos por encuentro. Los problemas de peso lo persiguieron durante toda su etapa en la NBA y limitaron su desarrollo como jugador de élite, aunque en su mejor temporada con los Bulls en 2005-06 arrancó 44 de 66 juegos y promedió 8.1 puntos y 5.3 rebotes.
En Georgetown dejó una huella importante en varios renglones pues ocupa el quinto lugar en rebotes históricos con 887, está séptimo en bloqueos con 180 y noveno en puntos con 1,750 en solo tres temporadas con los Hoyas entre 2000 y 2003. En su año júnior promedió 22.8 puntos, 10.4 rebotes y 3.2 bloqueos que lo convirtieron en finalista del premio Naismith al mejor jugador universitario y le dieron mención All-American de la Associated Press.
Su promedio de 18.2 puntos por partido en Georgetown lo coloca segundo en la historia del programa solo detrás de Allen Iverson, un que refleja su impacto ofensivo durante sus tres años con los Hoyas. También lideró el país en porcentaje de tiros de campo con .567 como sophomore y promedió dobles-dobles en sus últimas dos temporadas universitarias con 19 puntos y 10 rebotes en 2001-02 antes de su explosión definitiva como júnior.
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Puerto Rico lo recibió y le permitió mostrar su mejor versión
Puerto Rico se convirtió en un refugio deportivo para Sweetney después de su paso por la NBA porque debutó en el Baloncesto Superior Nacional (BSN) con los Cangrejeros de Santurce en 2011 y luego reforzó a Vaqueros de Bayamón en 2012 y 2013. También jugó con los Brujos de Guayama en 2014 y encontró en la isla caribeña minutos, confianza y la oportunidad de mostrar su mejor baloncesto lejos de las presiones de la liga estadounidense.
Su juego en el BSN tuvo otro ritmo porque el ala-pivot de 6 pies 8 pulgadas y 275 libras dominó en la pintura con su físico y su experiencia ante rivales de menor tamaño que no podían contrarrestar su fuerza cerca del aro. Los fanáticos puertorriqueños lo recuerdan como un refuerzo clave que aportó en momentos decisivos y dejó una impresión duradera en la liga profesional del país por su capacidad para anotar y proteger la canasta.
Después de Puerto Rico pasó por ligas en Venezuela y Uruguay antes de colgar las zapatillas en 2017 y cerrar un ciclo que lo llevó desde Washington DC hasta el Caribe. Su trayectoria muestra cómo un talento enorme enfrentó batallas personales que la mayoría no vio mientras construía un legado en Georgetown, compartía generación con LeBron y encontraba en Puerto Rico un lugar donde su juego tuvo sentido y le permitió extender su carrera como profesional.


