Homero Calderón, el futbolista venezolano que lleva seis meses detenido por ICE y teme ser deportado
El jugador permanece bajo custodia de ICE en Georgia mientras USCIS mantiene pendiente su solicitud EB-1 y su familia espera una respuesta

Homero Calderón, futbolista profesional venezolano de 32 años, lleva seis meses detenido en un centro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Folkston, Georgia, mientras espera el avance de su proceso migratorio en EE.UU.
Este martes 18 de agosto enfrentó una audiencia de fianza, la cual terminó con una nueva negativa: un juez determinó que no existía un cambio de circunstancias que justificara su liberación, por lo que deberá continuar bajo custodia mientras USCIS decide sobre su solicitud migratoria, la misma que podría terminar en una deportación.
Calderón ha dedicado alrededor de 15 años al fútbol y ha desarrollado su carrera profesional en tres continentes, además de participar en torneos internacionales. Durante una breve videollamada desde el centro de detención, contó a Noticias Telemundo que nunca antes había atravesado una situación similar. “Nunca había estado en esta situación. Para mi familia ha sido devastador”, dijo el futbolista.
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Una decisión familiar que cambió su carrera
Calderón, quien vive una situación similar a la del futbolista argentino Matías Pourrain, jugaba para un equipo italiano cuando viajó a Florida en 2025, con visa de turista, para reunirse con su esposa, Daniela Molina. Poco después, la pareja tuvo una hija que nació con complicaciones médicas.
La situación familiar llevó al futbolista a poner temporalmente en pausa su carrera deportiva para permanecer en EE.UU. y ayudar a su mujer y a sus hijos. La familia afirma que Calderón mantenía vigente su documentación y que había iniciado trámites relacionados con una visa para personas con habilidades extraordinarias y un cambio de estatus migratorio.
El panorama cambió el 27 de febrero, cuando Calderón fue detenido en Ocala, Florida, por una infracción de tráfico y, posteriormente, quedó bajo custodia de ICE. Desde entonces, permanece detenido mientras avanzan sus procesos migratorios.
Su familia sostiene que el futbolista nunca ha tenido antecedentes criminales y que su permanencia en EE.UU. estaba vinculada a trámites realizados por las vías legales correspondientes. Molina ha descrito estos meses como una experiencia devastadora y ha pedido que Calderón pueda regresar con su familia.
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Juez niega nuevamente la libertad bajo fianza
La audiencia celebrada este martes ocurrió después de seis meses de detención. Según explicó Carolina Gazui, madre del futbolista, el juez consideró que no había ocurrido un cambio sustancial que justificara reconsiderar su liberación.
El representante del gobierno tampoco apoyó la solicitud. Cuando el magistrado preguntó al abogado de ICE si estaba de acuerdo con otorgar la fianza, el funcionario respondió que no y sostuvo que, desde la primera solicitud, no había ocurrido una modificación significativa en las circunstancias del caso.
Gazui también explicó que otra jueza ya había rechazado en dos ocasiones solicitudes de fianza y que el magistrado hizo referencia a esas decisiones durante la audiencia. Para la familia, existe además un elemento pendiente: una resolución anterior habría dejado abierta la posibilidad de reconsiderar la fianza si la solicitud migratoria EB-1 de Calderón fuera aprobada.
La espera por una respuesta de USCIS
La solicitud EB-1 de Calderón, una categoría migratoria para personas con habilidades extraordinarias, fue recibida por USCIS el 27 de febrero de 2026, según su madre. La familia asegura que, inicialmente, presentó el trámite con Premium Processing, pero posteriormente la agencia devolvió el dinero correspondiente a ese servicio. Desde entonces, los familiares han realizado llamadas y enviado correos electrónicos para conocer el estado del expediente. Según Gazui, USCIS les ha informado que la solicitud continúa en proceso, que un oficial tiene el caso y que, por ahora, no requiere información adicional.
Para Calderón, acostumbrado durante años a una rutina marcada por entrenamientos y partidos, estos seis meses han significado una vida completamente distinta. Su madre asegura que intenta mantenerse físicamente activo dentro del centro de detención e incluso, ayuda a otros detenidos con sus rutinas de ejercicio.
El futbolista tiene dos hijos pequeños, un niño de 3 años y una niña de 1. Durante su detención, se ha perdido momentos importantes de su crecimiento, incluido el primer cumpleaños de su hija. La preocupación de la familia, ahora, es que la espera continúe prolongándose mientras los procesos migratorios siguen pendientes.


