De regreso a su mejor nivel: José Urquidy firma una salida magistral ante los Cubs
Con ocho ponches y apenas dos hits permitidos, José Urquidy lideró la blanqueada de los White Sox sobre los Cubs.

José Urquidy apareció cuando los White Sox más lo necesitaban y firmó su mejor actuación de la temporada para frenar a los Cubs en Wrigley Field. El derecho mexicano dominó en el tercer y último juego de la serie, trabajó seis innings sin permitir carreras y comandó la victoria de Chicago por 3-0, un resultado que evitó la barrida en el clásico de la ciudad.
Urquidy permitió apenas dos hits, no otorgó boletos y recetó ocho ponches en una presentación de mucho control y personalidad. El mexicano entró en labor de relevo tras las dos entradas sin hit de Sean Newcomb y se llevó el triunfo para dejar su récord en 2-1 durante la campaña.
La jornada tuvo un peso especial para los White Sox, que venían de sufrir dos derrotas dolorosas en los primeros compromisos de la serie. Esta vez no hubo espacio para otro tropiezo y Urquidy se encargó de bajar el ritmo de la ofensiva de los Cubs con una salida limpia, firme y muy oportuna.
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José Urquidy domina a los Cubs
El pitcheo de Urquidy fue una respuesta contundente después de una etapa complicada. Antes de medirse a los Cubs, su salida más larga de la temporada había sido el pasado 14 de agosto ante los Tigers de Detroit, cuando lanzó 3.2 innings y permitió tres carreras con cinco imparables. En aquella ocasión logró la victoria, aunque su desempeño dejó claro que todavía buscaba recuperar consistencia.
Frente a los Cubs, la historia fue muy distinta. Urquidy lució cómodo desde que tomó la pelota y atacó constantemente la zona de strike. Ocho de los primeros 10 bateadores que enfrentó se fueron ponchados, una señal clara de que su repertorio estaba funcionando a gran nivel.
El derecho necesitó 68 lanzamientos para completar sus seis episodios y 51 de ellos fueron strikes. Esa eficiencia le permitió mantener a raya a una ofensiva que llegaba motivada tras imponerse en los dos primeros juegos de la serie.
Más allá de las cifras, Urquidy le regaló aire a un bullpen que venía cargado de trabajo. El mexicano retiró a los últimos ocho bateadores que enfrentó y dejó el juego encaminado para que los White Sox pudieran cerrar una blanqueada muy necesaria.
White Sox ganan 3-0 y salvan la serie
La pizarra se mantuvo cerrada durante buena parte de la tarde, pero los White Sox lograron romper el cero en el sexto inning. Andrew Benintendi conectó un sencillo productor que abrió el marcador y dio la primera ventaja para la novena visitante.
Después apareció el joven Braden Montgomery, quien fue clave con un doble de dos carreras que amplió la diferencia y dejó el 3-0 definitivo. El novato terminó con dos carreras impulsadas y acompañó una tarde en la que también Miguel Vargas conectó dos de los nueve hits de los White Sox.
Grant Taylor se encargó del noveno inning para sellar el triunfo y consiguió su séptimo salvamento de la temporada. El cierre completó la labor colectiva de pitcheo con una actuación sólida y aseguró que los Cubs no lograran completar la barrida ante su afición.
La victoria también puso fin a una racha de ocho derrotas consecutivas de los White Sox en Wrigley Field, una sequía que se arrastraba desde agosto de 2023. Chicago cerró además la temporada regular frente a los Cubs con una división de honores de 3-3.
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Una señal positiva para Urquidy
Para José Urquidy, esta actuación puede representar mucho más que una victoria personal. El mexicano venía de un proceso de recuperación tras una cirugía en el codo derecho y había comenzado la temporada en la lista de lesionados de 60 días. Su dominio ante los Cubs ofrece una señal alentadora en un momento importante del calendario.
El derecho se convirtió en el primer lanzador de los White Sox desde Melido Pérez, el 15 de junio de 1991, que logra una aparición de relevo de al menos seis innings sin carreras y con ocho o más ponches. Es un dato que refleja la dimensión de una salida que llegó en el momento justo.
Los White Sox necesitaban a alguien que asumiera la responsabilidad en un juego vital y Urquidy respondió con autoridad. Seis innings, dos hits permitidos, ocho ponches y cero carreras resumen una tarde redonda para el mexicano, que evitó la barrida y dejó una de las imágenes más positivas de Chicago en la serie ante los Cubs.


