Pro Bowl Game: en qué consiste el formato que reemplazó al clásico juego de la NFL
Los dueños de la NFL votaron por acabar con el Pro Bowl. El nuevo formato premiará a 88 jugadores sin partido ni competencias en el campo.

Una era llega a su fin en la NFL con la eliminación del Pro Bowl Game. La decisión asumida este miércoles por los dueños de la liga pone punto final al tradicional Juego de Estrellas que durante casi 90 años fue una constante en la temporada de fútbol americano, previo al Super Bowl.
Esto abre la interrogante de cuál será el nuevo formato que implementará la liga a partir de este año y cómo serán homenajeados los mejores jugadores de la liga en cada una de las posiciones.
Roger Goodell, comisionado de la NFL, ha ofrecido detalles sobre el motivo de todos estos cambios y lo que pueden esperar los fanáticos del deporte a partir de este mismo año. El máximo dirigente de la NFL explicó que no se trata de una decisión apresurada y recordó que durante años advirtió que el Pro Bowl estaba perdiendo su brillo y espectacularidad tomando en cuenta los estándares de la liga.
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¿Cómo funcionará el nuevo Pro Bowl a partir de 2026?
Goodell informó que el nuevo formato que implementará la liga dejará de lado el icónico partido entre la AFC y la NFC, así como las competencias de habilidades y flag football. En su lugar la NFL optará por una celebración presencial en la que se rendirá homenaje a los jugadores que hayan sido seleccionados como los mejores en sus respectivas posiciones.
El comisionado afirmó que durante años en reuniones privadas con los jugadores, estos manifestaron que más allá de participar en un juego de exhibición, en el cual podrían lesionarse, preferían que se les reconociera públicamente por su actuación durante la temporada regular.
“En los últimos dos años hemos tenido teleconferencias sobre ¿Qué funciona? ¿Qué no? ¿Qué les gustaría ver a los jugadores? Y lo que más surgió, y hubo muchos comentarios maravillosos de los jugadores, fue: queremos ser honrados y celebrados como jugadores del Pro Bowl”, dijo Goodell a la prensa.
En este sentido lo que está previsto es que las 88 selecciones del Pro Bowl viajen a Los Ángeles en febrero para un evento especial en el que ellos serán los protagonistas de la jornada. La selección de estos 88 jugadores se llevará a cabo mediante la votación tradicional que incluirá tanto a aficionados, como a jugadores y entrenadores. El anuncio de las selecciones se produciría a finales del mes de diciembre
Por qué cambiará el formato del Pro Bowl
La votación tuvo una lógica difícil de discutir. La calidad del espectáculo no estaba a la altura de los estándares de la NFL, admitió Goodell, quien reconoció que ya ni siquiera recuerda la última vez que el Pro Bowl se pareció a un partido de futbol en sentido estricto.
Además, el prestigio del nombramiento se había diluido. En los últimos años hubo más de 100 Pro Bowlers por temporada a causa de las bajas por lesión o desinterés, al punto de que jugadores con campañas modestas terminaron colgándose la etiqueta como suplentes.
Un ejemplo de ello es Shedeur Sanders que durante la campaña pasada en la que pese haber lanzado más intercepciones que pases de anotación, terminó entrando al Pro Bowl como sustituto de último minuto. Esto demuestra que más allá de premiar temporadas excepcionales el Pro Bowl había pasado a convertirse en un juego más de exhibición.
Peter O’Reilly, vicepresidente ejecutivo de la NFL, explicó que la liga se siente cómoda tomando la decisión de reemplazar el juego de estrellas por un nuevo formato en el que se le dará un mayor peso a la figura del jugador y del logro que significa ser seleccionado como Pro Bowl.
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MLB, NBA y NHL toman nota
El movimiento de la NFL abre la puerta a un efecto dominó en el deporte profesional estadounidense. La decisión marca un antes y un después dentro de una de las ligas más importantes del país, y coloca sobre la mesa una pregunta incómoda para MLB, NBA y NHL, cuyos juegos de estrellas enfrentan críticas similares por falta de competitividad, desgaste de formato y desinterés creciente de la fanaticada .
La NBA es quizá el espejo más claro de este desgaste. Su All-Star Game acumula años de experimentos para recuperar la intensidad perdida, desde partidos con marcadores disparados hasta el minitorneo de cuatro equipos estrenado en 2025, que ni siquiera convenció a sus propias figuras. Kevin Durant llegó a decir que odiaba el formato, Draymond Green lo calificó con un cero sobre diez y Trae Young se quejó de tantas pausas que el baloncesto quedaba en segundo plano.
La NHL ya recorrió parte de ese camino con una jugada audaz. En 2025 suspendió su Juego de Estrellas tradicional para estrenar el 4 Nations Face-Off, un torneo entre Estados Unidos, Canadá, Finlandia y Suecia que resultó un éxito rotundo, y para 2027 adoptará un formato renovado con cinco selecciones, incluido un combinado Mundial, en mini partidos de tres contra tres.
MLB parece la más estable del grupo, aunque sus números cuentan otra historia por dentro. Su All-Star Game sigue siendo el más visto de las cuatro ligas, pero en 2025 empató su rating más bajo de la historia con 7.19 millones de espectadores, y solo en 2026 logró repuntar en televisión.
Con la NFL dando el primer paso al frente de todos, la presión ahora está del otro lado del escritorio. Si la liga más poderosa del país admitió que su partido de estrellas ya no funcionaba y prefirió celebrar a sus figuras sin partido, los argumentos para que el resto se quede sin actuar se acaban de hacer mucho más difíciles de sostener.


