La música latina ya representa 9 de cada 100 dólares del mercado musical de EE.UU.
La música latina ya no ocupa solamente un espacio dentro del mercado musical de Estados Unidos. También está ganando una porción cada vez mayor del dinero que ese mercado genera.

Durante los primeros seis meses de 2026, los ingresos de la música latina grabada en Estados Unidos llegaron a 542.2 millones de dólares, un crecimiento de 8.6% respecto al mismo periodo de 2025, de acuerdo con el reporte de mitad de año de la Recording Industry Association of America (RIAA). El crecimiento latino fue superior al 6.9% registrado por el mercado estadounidense de música grabada en su conjunto.
El porcentaje quizá explica mejor la dimensión del cambio. La música latina representó 9.1% de todos los ingresos de música grabada en Estados Unidos durante el primer semestre. Un año antes suponía 8.8%. Dicho de otra manera, casi uno de cada 11 dólares que ingresó al mercado estadounidense de música grabada durante la primera mitad de 2026 estuvo relacionado con música latina.
No se trata de un salto aislado. La RIAA señala que este es el decimotercer crecimiento consecutivo de mitad de año para la música latina en Estados Unidos. La tendencia se mantiene incluso mientras el mercado general continúa creciendo, lo que permite observar una expansión sostenida y no solamente el efecto de un artista, una canción o un lanzamiento determinado.
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El streaming sigue mandando
La transformación continúa teniendo una explicación muy concreta: la forma en que los estadounidenses escuchan música.
El streaming generó 96% de los ingresos de la música latina durante la primera mitad de 2026. Dentro de ese universo, las suscripciones pagadas crecieron 12.4%, hasta alcanzar 308.4 millones de dólares, equivalentes al 56.9% de los ingresos totales de la música latina.
La cifra resulta especialmente significativa porque muestra que el crecimiento no depende únicamente de las reproducciones gratuitas o financiadas por publicidad. Una parte cada vez mayor del negocio está vinculada con consumidores que pagan directamente por acceder a catálogos y plataformas musicales.
Es también una diferencia importante respecto de la imagen tradicional de la música latina como un mercado definido únicamente por sus grandes estrellas. El dinero llega de distintas plataformas, catálogos, artistas y géneros que forman parte de un ecosistema mucho más amplio.
El vinilo también quiere un lugar
En medio de un negocio dominado casi por completo por lo digital, hay un dato que parece contradictorio: los formatos físicos de música latina crecieron más del triple durante el primer semestre.
Los ingresos físicos aumentaron 232.2%, hasta 14 millones de dólares. De esa cantidad, 13.7 millones correspondieron al vinilo, cuyos ingresos crecieron 245.8%.
El volumen todavía es pequeño frente al streaming, pero la dirección resulta significativa. La música latina está creciendo al mismo tiempo en el formato que domina el mercado contemporáneo y en uno de los formatos físicos asociados con el regreso del coleccionismo musical.
También aumentaron los ingresos por sincronización —el uso de grabaciones en películas, televisión, publicidad, videojuegos y otros contenidos audiovisuales—, que crecieron 104.2%, hasta 3.3 millones de dólares.
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De Bad Bunny al Mundial
La RIAA relaciona este crecimiento con una mayor exposición de la música latina en escenarios de alcance masivo. En su balance de mitad de año menciona, entre otros ejemplos, la actuación de Bad Bunny en el Super Bowl LX y la canción de Shakira y Burna Boy para el Mundial de 2026 como momentos que acercaron la música latina a públicos más amplios.
Pero el dato económico permite mirar más allá de esos acontecimientos.
En 2025, la música latina ya había superado por primera vez los 1,000 millones de dólares en ingresos anuales en Estados Unidos y representaba 8.8% del mercado de música grabada, según el informe anual de la RIAA. El resultado del primer semestre de 2026 mantiene esa trayectoria.
La historia, por eso, no es solamente que la música latina esté creciendo en Estados Unidos. Es que está aumentando su participación dentro de uno de los mercados musicales más grandes del mundo mientras amplía las formas en que sus consumidores pagan por ella.
Para quienes viven en Estados Unidos, el cambio puede escucharse en una playlist, en una plataforma de streaming, en un concierto o incluso en un disco de vinilo. En las cuentas de la industria, sin embargo, ya tiene otra dimensión: 542.2 millones de dólares en seis meses y 9.1% de todo el mercado estadounidense de música grabada.


