Bebé de un año enfrenta solo una corte migratoria en Arizona y podría ser deportado
El menor recibió la orden de presentar una solicitud de asilo antes de su próxima audiencia, en medio de recortes a la asistencia legal

Un bebé de apenas un año compareció sin abogado ante una corte de inmigración en Arizona y recibió una instrucción que difícilmente podría cumplir por sí mismo: presentar una solicitud de asilo antes de su próxima audiencia. Si el trámite no se presenta, el menor podría quedar expuesto a una orden de deportación.
La audiencia ocurrió el pasado 18 de agosto y forma parte de una creciente preocupación entre organizaciones que defienden a niños migrantes. De acuerdo con documentos judiciales citados por NOTUS, una abogada del U.S. Committee for Refugees and Immigrants (USCRI) estuvo conectada de forma remota, pero no asumió formalmente la representación del pequeño ni intervino durante la audiencia.
El expediente describe la situación como algo “absurdo a primera vista”, debido a que se estaba exigiendo a un bebé sin representación legal cumplir con una gestión procesal compleja. Una solicitud de asilo requiere explicar los motivos por los que una persona teme persecución o daños en su país de origen y aportar información que respalde el caso.
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¿Por qué el bebé llegó sin representación legal?
Este hecho está relacionado con el fin de un contrato federal que financiaba servicios legales para menores migrantes no acompañados, ocurrido el 31 de julio. El acuerdo era administrado a través de la Acacia Center for Justice y permitía que una red de organizaciones sin fines de lucro proporcionara abogados a miles de niños.
Las organizaciones demandantes sostienen que el cambio de contratos provocó confusión y dejó a algunos menores frente a sus procesos migratorios sin un abogado que defendiera formalmente sus intereses. El gobierno, por su parte, asegura que existen nuevos proveedores y que se está dando cobertura a las audiencias.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos otorgó nuevos contratos a USCRI y Our Rescue por cientos de millones de dólares. Sin embargo, las organizaciones que cuestionan la transición aseguran que la implementación no ha evitado que algunos niños lleguen a las cortes sin representación.
Un sistema que deja solos a menores migrantes
En otro caso citado en los documentos judiciales, un menor de California habría solicitado salida voluntaria del país durante una audiencia en la que tampoco contaba con representación. Según una declaración presentada ante la corte, un abogado de USCRI estaba presente, pero no intervino.
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La controversia tiene una dimensión mayor. Las cortes de inmigración forman parte de un sistema civil y, a diferencia de muchos procesos penales, los acusados de enfrentar una deportación no tienen generalmente derecho automático a un abogado proporcionado por el gobierno. Para un niño, la ausencia de asistencia legal puede resultar especialmente crítica.
El gobierno sostiene que sus abogados están cubriendo las audiencias de los menores bajo su cuidado. Un funcionario de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados afirmó ante la corte que se había proporcionado cobertura para las audiencias de alrededor de 1,800 niños y que, cuando surgían problemas, se priorizaban las comparecencias presenciales.
Pero el caso del bebé de Arizona pone en relieve la diferencia entre tener a un abogado disponible y contar realmente con representación legal. USCRI ha señalado que está evaluando, caso por caso, qué menores necesitan representación y cuál es la forma adecuada de intervenir.
El riesgo de una deportación
Es importante precisar que el bebé no ha sido deportado. Lo que enfrenta es la posibilidad de una orden de deportación si no cumple con los requisitos establecidos antes de su próxima audiencia o si su caso continúa sin una defensa adecuada.
La situación también revive el debate sobre el impacto de los recortes y cambios en los programas de asistencia legal para menores migrantes. Para organizaciones defensoras, el problema no es solamente quién se sienta frente al juez, sino si un niño puede realmente ejercer sus derechos dentro de un sistema que exige conocimientos y trámites que un menor de un año no puede realizar por cuenta propia.


