Alice Soto y el enorme desafío de convertirse en referente del Tri Femenil
A sus 20 años, la futbolista de Rayadas afronta su cuarto Mundial juvenil mientras México espera que su talento marque una nueva era

Alice Soto tiene apenas 20 años, pero el fútbol mexicano ya la mira con una expectativa que pocas jugadoras han conocido tan pronto. En Polonia 2026, esa atención volvió a crecer: marcó ante Benín y después sufrió un fuerte golpe en la cadera que encendió las alarmas alrededor del Tri Femenil, pero que solo quedó en un susto, ya que le permitió estar en el once titular de México para el partido frente a las anfitrionas.
Soto había abierto el marcador con un golazo y, poco antes del descanso, tuvo que abandonar el campo en camilla. México terminó empatando 2-2 después de haber tomado una ventaja de dos goles. El contraste dejó una sensación inevitable: cuando Alice está, el equipo tiene una referencia; cuando no está, su ausencia pesa.
Una joya que dejó de ser promesa
Soto ya no puede ser considerada únicamente una promesa. La futbolista de Rayadas ha recorrido un camino excepcional para su edad y Polonia 2026 representa su cuarto Mundial juvenil, después de sus participaciones en las categorías sub-17 y sub-20. Esa experiencia la coloca como una de las figuras futbolísticas más importantes de su generación.
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Su crecimiento también elevó las expectativas fuera de la cancha. Su llegada a Monterrey a finales de 2024, en una operación reportada en alrededor de 300 mil dólares, la convirtió en una de las transferencias más llamativas en la historia de la Liga MX Femenil. Desde entonces, cada actuación internacional parece añadir una nueva capa de responsabilidad.
Y hay razones deportivas para entender esa confianza. Soto puede desequilibrar, asociarse, filtrar pases y llegar al área. No vive exclusivamente del gol. Su capacidad para generar juego explica por qué su influencia puede sentirse incluso cuando no aparece en el marcador.
El problema de convertirla en salvadora
Ahí aparece el verdadero desafío para México. El talento de Alice Soto puede ser extraordinario, pero convertirla en la responsable de rescatar al Tri Femenil sería un error. Una selección competitiva no puede depender de que una futbolista de 20 años encuentre la jugada perfecta cada vez que el partido se complica. El fútbol exige respuestas colectivas.
México necesita que el protagonismo de Soto venga acompañado de mejores sociedades ofensivas, un mediocampo capaz de encontrarla en posiciones favorables y compañeras que también asuman la responsabilidad cuando ella sea marcada o tenga dificultades. La mejor versión de Alice aparece cuando no tiene que hacerlo todo.
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La gran oportunidad para el Tri Femenil consiste en aprovechar el talento de Soto sin hacerla explotar de manera desmedida. Su liderazgo debe construirse con tiempo, competencia y respaldo, no con la obligación de ser la salvadora de México.
A sus 20 años, Alice todavía tiene margen para equivocarse, aprender y evolucionar. Pero también ha demostrado algo que no se puede enseñar fácilmente: personalidad para aparecer cuando el escenario exige valentía. Ese rasgo puede convertirla en una referente de largo recorrido.
El futuro del Tri Femenil podría tener a Alice Soto como una de sus grandes protagonistas. La pregunta ya no es si tiene talento para liderar, sino qué tan lejos puede llegar México si consigue construir alrededor de ella un equipo capaz de compartir el peso.


