La última batalla antes del Super Bowl: Patriots, Broncos, Seahawks y Rams buscan el boleto
En la NFC, la ofensiva más explosiva se mide ante la defensa más dominante mientras que en la AFC, Drake Maye busca regresar a New England al gran partido

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La antesala del Super Bowl presenta un escenario que pocos visualizaban al inicio de la campaña. Por un lado, los Denver Broncos enfrentan la prueba más dura de su temporada tras perder a su mariscal de campo titular, Bo Nix, por una lesión en el tobillo que lo dejó fuera de la final de la AFC. Del otro, la Conferencia Nacional ofrece un clásico entre Seattle Seahawks y Los Angeles Rams, una rivalidad del Oeste que llega a su punto más alto con el pase al partido más importante del año en juego.
Ambos duelos comparten un mismo hilo conductor: la confrontación entre estructuras consolidadas y momentos decisivos. Denver busca sostener su aspiración con un roster profundo pese a la adversidad, mientras New England intenta confirmar su resurgimiento como potencia. En la NFC, la ofensiva más explosiva se mide ante la defensa más dominante, con figuras, entrenadores y datos históricos que elevan la expectativa. Dos conferencias, cuatro equipos y un mismo objetivo: llegar al Super Bowl cuando el margen de error es inexistente.
Patriots, con una ventaja en su visita a Broncos
La ilusión de los Denver Broncos rumbo al Super Bowl sufrió un golpe inesperado y devastador. A pocas horas de jugarse el pase al gran partido, el entrenador Sean Payton confirmó que Bo Nix se fracturó un hueso del tobillo en la penúltima jugada ante los Buffalo Bills, una lesión que lo deja fuera por el resto de la temporada y cambia por completo el panorama del equipo.
La baja de Nix obliga a Denver a entregar los controles de la ofensiva a Jarrett Stidham, quien no ha lanzado un solo pase en toda la campaña. El reto no es menor: del otro lado estarán los New England Patriots, líderes de la AFC y comandados por Drake Maye, candidato al Jugador Más Valioso y pieza central del resurgimiento de una franquicia que hace un año parecía perdida.
La ventaja en la posición de quarterback es clara para New England. Maye ha respondido en Playoffs ante defensivas de alto nivel y viene de lanzar tres pases de anotación frente a Houston. Aunque los Broncos cuentan con una defensa sólida en todos los niveles, la ausencia de Nix amplía la brecha en el duelo más determinante del partido.

En el ataque terrestre, los Patriots también parten un paso adelante. Rhamondre Stevenson ha sido clave en la postemporada con más de 200 yardas totales y producción constante en momentos clave, apoyado por TreVeyon Henderson como amenaza explosiva. Denver, en cambio, sigue condicionado por la lesión de J.K. Dobbins y depende de RJ Harvey para sostener el equilibrio ofensivo.
Los receptores y alas cerradas refuerzan esa tendencia. Stefon Diggs ha marcado diferencias durante toda la temporada y llega acompañado por un grupo que ha sabido responder, mientras que Hunter Henry firmó el mejor año de su carrera. En Denver, Courtland Sutton encabeza un cuerpo cumplidor, aunque la adaptación a un nuevo mariscal genera dudas en el momento menos oportuno.
Donde los Broncos encuentran oxígeno es en la defensa. Nik Bonitto se consolidó como uno de los mejores cazadores de mariscales de la liga y Patrick Surtain II lidera una secundaria capaz de competir contra cualquier ofensiva. A esto se suma una ligera ventaja en equipos especiales, con Wil Lutz como un pateador confiable en escenarios de alta presión.
Así, el duelo por el boleto al Super Bowl se transforma en una prueba de resistencia para Denver y de confirmación para New England. Los Broncos confían en la profundidad de su roster para sobrevivir a la adversidad, mientras que los Patriots buscan culminar una reconstrucción acelerada con una aparición en el partido más importante del año. La balanza parece inclinada, pero la NFL rara vez concede finales escritos de antemano.
Un duelo de poder a poder entre Rams y Seahawks
La rivalidad del Oeste de la NFC vuelve a colocarse en el centro del escenario con un premio mayor en juego. Seattle Seahawks y Los Angeles Rams se enfrentan por tercera vez en la temporada, ahora con el boleto al Super Bowl en disputa, luego de dos duelos previos cargados de drama que confirmaron por qué este cruce es uno de los más intensos de la NFL actual.
El contexto histórico añade un matiz especial. Se trata apenas del noveno enfrentamiento, desde la fusión AFL-NFL, entre la ofensiva más productiva de la conferencia y la defensiva que menos concede. Y el dato favorece claramente a Seattle: en los ocho antecedentes previos, la mejor defensa salió victoriosa en siete ocasiones.
En los controles, la balanza se inclina hacia Los Angeles. Matthew Stafford atraviesa una temporada digna de MVP y ha castigado a Seattle con actuaciones memorables, como las 457 yardas y tres pases de anotación que lanzó en la Semana 16. Del otro lado, Sam Darnold busca desprenderse de viejos fantasmas de postemporada, luego de una campaña marcada por altibajos y errores costosos en momentos clave.

La diferencia ofensiva de los Rams también se refleja en sus armas. Puka Nacua y Davante Adams encabezan un grupo de receptores que ha sido constante y explosivo, mientras Kyren Williams sostiene el ataque terrestre. Seattle responde con Jaxon Smith-Njigba y Kenneth Walker III, pero la ausencia de Zach Charbonett limita la profundidad del backfield.
Sin embargo, la identidad de los Seahawks está del lado defensivo. Ernest Jones, All-Pro de segundo equipo, lidera un grupo de linebackers versátil y agresivo, respaldado por una secundaria de élite con Devon Witherspoon y Tariq Woolen. Es ahí donde Seattle ha construido su fortaleza y donde intentará frenar el ritmo que impone Sean McVay.
El duelo táctico también promete ser fascinante desde las bandas. McVay, referente ofensivo de la liga, se mide a Mike Macdonald, uno de los coordinadores defensivos más respetados del momento. A ello se suma el enfrentamiento entre Chris Shula y Klint Kubiak, dos nombres que suenan fuerte en el carrusel de entrenadores, pero que hoy solo piensan en levantar el trofeo.
Finalmente, los equipos especiales representan un punto de quiebre. Seattle fue uno de los mejores de la NFL en este rubro, con Rashid Shaheed marcando diferencias con regresos de anotación en momentos decisivos. Los Rams, en contraste, arrastran problemas durante toda la temporada. En un partido que promete ser cerrado, ese detalle podría inclinar definitivamente la balanza rumbo al Super Bowl.


