Los brasileños en el América: de ídolos a fracasos
Las Águilas del América confirmaron la llegada de Raphael Veiga, uno de los futbolistas revive la relación del conjunto azulcrema con Brasil

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Raphael Veiga se une oficialmente al Club América. El mediocampista brasileño de 30 años llega procedente del Palmeiras para reforzar el esquema ofensivo que André Jardine busca consolidar tras un inicio irregular en el Clausura 2026. El arribo de del mediocampista se produce en un club con tradición de jugadores brasileños, donde algunos, como Antonio Carlos Santos, alcanzaron estatus de leyenda, mientras que otros, como Djalminha, dejaron recuerdos más amargos. La expectativa se centra ahora en qué rol ocupará el nuevo jugador en la historia de los brasileños en Coapa.
El futbolista llega a la Liga MX en calidad de préstamo con opción de compra . El Club América tiene hasta el final del Apertura 2026 para ejecutar la cláusula, según fuentes consultadas por Claro Sports. Su rendimiento durante este 2026 definirá la decisión final. La historia del club con futbolistas brasileños aumenta la atención y la presión sobre Raphael Veiga, quien inicia un nuevo capítulo en su carrera en México.
Antonio Carlos Santos
El nombre más relevante al hablar de la relación entre futbolistas brasileños y el Club América es el de Antonio Carlos Santos, quien llegó a la institución en 1987. Su impacto fue inmediato y determinante, al punto de convertirse en una pieza clave para la obtención del bicampeonato de liga en las temporadas 1987-88 y 1988-89. A esos logros se sumaron dos títulos de Campeón de Campeones y cuatro Ligas de Campeones de la Concacaf, consolidando una etapa dorada para el conjunto azulcrema.
José Alves Zague.
El apellido Alves está profundamente ligado a la historia del América, y José Alves Zague fue el primero en dejar huella. El delantero llegó al club en 1961 y rápidamente se consolidó como un referente ofensivo. Su aporte resultó fundamental para la conquista del primer campeonato de Liga MX en la era profesional, además de dos Copas México que ayudaron a cimentar el prestigio y la identidad que hoy representa el escudo de las Águilas. José Alves Zague fue, además, padre de Luis Roberto Alves Zague, otro nombre emblemático del americanismo.
Batata
Nilton Pinheiro, apodado Batata, llegó al Club América en 1981 procedente del Santos de Brasil, en una etapa marcada por malos resultados y un bajo rendimiento colectivo; aun así, su explosividad, técnica y capacidad para marcar diferencia lo llevaron rápidamente a sobresalir como el jugador más destacado del plantel. El brasileño fue protagonista de un momento histórico al formar parte del cambio de identidad de Cremas a Águilas y quedar en los registros como el primer futbolista en anotar un gol con ese nuevo mote, y aunque no logró conquistar campeonatos, su calidad individual lo consolidó como uno de los nombres más valiosos y recordados de aquel periodo.
Vavá
Izidio Neto, mejor conocido como Vavá, integró la camada de futbolistas brasileños que dejaron huella en el Club América durante la etapa del primer campeonato de Liga en la era profesional. El delantero compartió el ataque con José Alves y fue una pieza importante en ese proceso histórico, al contribuir a la conquista del título de Liga 1965-1966, además de la Copa México de 1965, logros que consolidaron a los cremas como un referente del fútbol mexicano.
Arlindo Dos Santos
Arlindo dos Santos es una figura histórica del americanismo, no solo por haber convertido el primer gol en la historia del Estadio Azteca, sino también por la calidad que lo distinguió desde sus inicios, reconocida en Brasil al punto de ser considerado el sucesor de Didí Pereira, nivel que trasladó al América y que resultó clave para convertirlo en uno de los artífices del campeonato del torneo 1965-66.
Kléber Boas
En una etapa más reciente, Kléber Boas se consolidó como el brasileño más destacado en la historia moderna del América, respaldado por su experiencia previa en la Liga MX con Tigres y Veracruz y por su llegada a Coapa en 2005, donde integró un frente ofensivo de época junto a Cuauhtémoc Blanco y Claudio López, aporte que resultó decisivo para la obtención del título del Clausura 2005, pese a no disputar la final, así como para la conquista del Campeón de Campeones de ese mismo año y la Concachampions de 2006, torneos en los que sus goles marcaron diferencia.
Fantick
Pese a los fichajes brasileños que dejaron huella en el Club América, la historia de las Águilas también registra incorporaciones que no cumplieron con las expectativas, y uno de los casos más recordados por la afición es el de Marcio Delvi da Costa, conocido como Fantick, quien llegó para el Clausura 2003 bajo la dirección técnica de Manuel Lapuente con la misión de potenciar el ataque junto a Antonio de Nigris, Cuauhtémoc Blanco y Germán Villa; no obstante, su rendimiento quedó lejos de lo esperado, perdió protagonismo rápidamente y terminó relegado al banquillo, ya que tras recibir una oportunidad en la jornada 11 frente a Toluca, el futbolista brasileño no volvió a ser considerado en el primer equipo.
Dirceu Guimaraes
Otros nombres rutilantes también quedaron lejos de consolidarse en el América, como el de Dirceu Guimarães, recordado para siempre por la célebre frase “Les doy balones y me regresan sandías”. Mundialista con Brasil en Alemania 1974 y Argentina 1978, el mediocampista llegó señalado como una de las grandes apuestas para el futuro del club; sin embargo, su etapa en Coapa se diluyó cuando Raúl Cárdenas lo relegó a la banca, situación que lo llevó a tomar la decisión de salir de México. Dirceu encontró entonces un nuevo rumbo en el Atlético de Madrid, equipo con el que firmó y en el que permaneció durante tres temporadas, periodo en el que logró mostrar un rendimiento sólido y acorde a la jerarquía que se le atribuía.
Djalminha
Djalminha, recordado por su paso brillante en el Deportivo La Coruña, donde contribuyó al histórico título de La Liga en 2000 y destacó internacionalmente por su exquisita técnica, llegó al América en el Apertura 2004 como jugador libre. Su debut despertó la euforia de la afición al marcar un gol, pero las lesiones limitaron su participación a sólo seis encuentros. Con 34 años, su estancia en Coapa estuvo marcada por la frustración de no poder consolidarse en el equipo y por rumores sobre tensiones con el cuerpo técnico, lo que finalmente lo llevó a decidir su retiro ese mismo año.


