Atlante y Pumas: dos destinos marcados por la final de 2007 en el milagro de Cancún
A casi 19 años de la coronación azulgrana, los Potros buscan estabilidad en su regreso, Pumas intenta romper una sequía de títulos

El duelo Atlante vs Pumas de la jornada 12 de la Liga MX nos trae el recuerdo de la final del Apertura 2007 entre azulgranas y universitarios que dejó una de las historias más recordadas del fútbol mexicano.
Aquel 9 de diciembre de aquel año, los Potros de Hierro vencieron 2-1 al conjunto universitario en Cancún y conquistaron su tercer campeonato de liga.
Casi 19 años después, el recuerdo de aquella tarde contrasta con la trayectoria de ambos clubes: Atlante atravesó descensos y una prolongada estancia en la división de plata antes de su esperado regreso al máximo circuito, mientras Pumas conservó su lugar en la élite, pero acumula años sin levantar un trofeo de Liga MX.
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La historia resulta especialmente llamativa porque el título azulgrana llegó después de una apuesta arriesgada: trasladar al equipo desde la Ciudad de México hasta el Caribe. La mudanza le dio un escenario distinto y terminó acompañada por una campaña memorable. Sin embargo, el éxito deportivo no bastó para garantizar estabilidad a largo plazo.
La tarde dorada de 2007: cuando el Potro conquistó el Caribe mexicano
Dirigido por José Guadalupe Cruz, el Atlante combinó experiencia y juventud para superar una liguilla exigente. Federico Vilar sostuvo al equipo bajo los tres postes, mientras Giancarlo Maldonado aportó poder ofensivo y Christian Bermúdez, conocido como el Hobbit, ofreció creatividad entre líneas. Después de eliminar a Cruz Azul y Chivas, los Potros encontraron a Pumas en la serie definitiva.
La ida terminó 0-0 en el Estadio Olímpico Universitario, así que todo quedó pendiente para la vuelta en Cancún. Maldonado abrió el marcador al minuto 59; Ismael Íñiguez empató diez minutos después y, cuando el encuentro parecía encaminado a otro desenlace, Clemente Ovalle apareció al 86 para marcar el 2-1 definitivo.
Aquel gol convirtió a Ovalle en héroe inesperado y desató la celebración azulgrana. En 2009, el Atlante añadió otro capítulo importante al conquistar la Liga de Campeones de la Concacaf y disputar el Mundial de Clubes. Pero la gloria internacional tampoco impidió que el proyecto se debilitara con el paso de los años.
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Caminos divergentes: Atlante entre el ascenso y el regreso a Primera
El descenso de 2014 cambió el rumbo de los Potros. La desaparición del Ascenso MX y la creación de la Liga de Expansión complicaron todavía más su regreso a la máxima categoría. Pese a conquistar campeonatos en esa división, el club permaneció fuera de Primera durante años.
La adquisición de la franquicia de Mazatlán abrió una nueva puerta para el Atlante. El acuerdo permitió preparar su regreso a la Liga MX para el Apertura 2026. Christian Bermúdez, integrante de aquel plantel campeón, representa el vínculo humano entre la conquista de Cancún y esta nueva etapa.
Pumas, por su parte, ganó los títulos del Clausura 2009 y Clausura 2011, pero desde entonces no ha conseguido otra corona de liga. Ha disputado finales y sufrido eliminaciones dolorosas, incluida la derrota ante Cruz Azul en el Clausura 2026 que representó el actual campeonato celeste. Su permanencia en Primera nunca estuvo en peligro, aunque la estabilidad institucional no se ha traducido en nuevos campeonatos.
Una rivalidad que vuelve a conectar pasado y presente
El enfrentamiento entre ambos clubes durante el Apertura 2026 recupera una memoria compartida. Atlante en busca de estabilidad y a Pumas bajo la dirección de Esteban Solari, quien formó parte del equipo universitario que perdió aquella final de 2007.
La comparación no implica que las realidades sean idénticas: los Potros tuvieron que reconstruirse lejos de la élite, mientras los universitarios han competido desde una posición más estable. Pero ambos llegan con cuentas pendientes. Atlante quiere demostrar que su regreso puede sostenerse en el tiempo; Pumas necesita convertir su historia y su presencia constante en resultados.
Aquel 2-1 en Cancún sigue siendo el punto de partida para entender sus caminos. Para uno, fue la cima antes de una larga caída; para el otro, una herida que todavía forma parte de su memoria futbolística.


