De la radio en español a la carne asada: por qué los Cowboys son el equipo de los mexicanos
Una estrategia pionera, décadas de triunfos y figuras con raíces mexicanas ayudaron a convertir a Dallas en una de las franquicias más queridas de la NFL al sur de la frontera

Para entender por qué los Dallas Cowboys ocupan un lugar especial entre los aficionados mexicanos, hay que mirar mucho más allá de sus campeonatos. La historia comenzó cuando la NFL todavía buscaba ampliar su público y Dallas encontró una puerta de entrada que hoy parece obvia, pero entonces fue revolucionaria: llevar sus partidos a los hogares en español.
En las décadas de 1960 y 1970, los Cowboys construyeron una extensa red de transmisiones que alcanzó estaciones de radio en Estados Unidos y México. El histórico directivo Tex Schramm impulsó aquella estrategia y, de acuerdo con el cronista Fernando Von Rossum, los partidos podían llegar a México mediante acuerdos con estaciones locales. Para miles de familias, escuchar a Dallas fue una de las primeras maneras de acercarse de forma regular al fútbol americano profesional.
La televisión terminó de convertir esa familiaridad en una pasión. Hacia finales de los años setenta, las cadenas mexicanas transmitían jornadas de la NFL y Dallas aparecía con frecuencia en pantalla. No era un equipo desconocido que había que descubrir cada domingo, era el que estaba disponible semana tras semana, justo cuando una generación de aficionados comenzaba a adoptar este deporte.
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Ganar también construyó la conexión especial de Cowboys con México
Entre 1966 y 1985, Dallas consiguió 20 temporadas con marca ganadora, disputó 18 postemporadas y jugó cinco Super Bowls. Tom Landry, Roger Staubach, Bob Lilly y Tony Dorsett se convirtieron en rostros de una franquicia que, en plena expansión de la NFL en México, ofrecía espectáculo y victorias.
Después llegaron los años noventa y otra camada de ídolos. Troy Aikman, Emmitt Smith y Michael Irvin lideraron a los Cowboys hacia tres campeonatos de Super Bowl y mantuvieron a Dallas en el centro de la conversación. La pasión podía pasar de padres a hijos porque el equipo encontraba una nueva generación de figuras cada cierto tiempo.
Pero había otro ingrediente poderoso: los mexicanos también podían verse dentro del uniforme. Los pateadores Efrén Herrera y Rafael Septién tuvieron un papel destacado con Dallas, mientras que jugadores de origen mexicano como Danny Villanueva y Luis Zendejas reforzaron ese sentimiento de identificación. Para un aficionado, ver a alguien con raíces similares competir en uno de los escenarios deportivos más grandes de Estados Unidos podía hacer que la distancia cultural pareciera mucho menor.
De la radio al ritual de la carne asada
La cercanía geográfica hizo el resto. Texas comparte una enorme frontera con México y existe desde hace generaciones un intercambio familiar, comercial y cultural constante entre ambos lados. Para muchos aficionados del norte del país, Dallas no se sentía como un equipo lejano; era el conjunto de una región cercana, reconocible y profundamente conectada con su entorno.
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Por eso, la relación terminó saliendo de la radio, la televisión y el estadio para instalarse en la mesa. Los domingos de NFL encontraron un escenario natural en la carne asada, una tradición especialmente arraigada en el norte de México y entre las comunidades mexicanas y mexicoamericanas en Estados Unidos. El partido dejó de ser únicamente un espectáculo deportivo para convertirse en un momento de reunión familiar.
Los Cowboys han entendido esa dimensión cultural y ahora buscan convertirla también en una experiencia. En 2025, se realizó la primera Cowboys Carne Asada y en 2026, la franquicia organizó una segunda edición en AT&T Stadium durante el Mes de la Herencia Hispana, con música, comida y actividades para los aficionados. La celebración reunió artistas y seguidores alrededor de una identidad que va mucho más allá del emparrillado.
Ahí está la clave para entender por qué los Cowboys pueden ser considerados el equipo de los mexicanos. Dallas no llegó a ese lugar solamente por ganar Super Bowls; aprendió temprano a hablarle a su público, apareció constantemente en sus televisores, tuvo jugadores con raíces mexicanas y convirtió el fútbol americano en parte de una experiencia familiar.
La relación, desde luego, no es exclusiva. Pittsburgh y Raiders también posee una enorme afición en México y la rivalidad Cowboys-Steelers, incluso, ha sido bautizada como el “Clásico Mexicano” de la NFL. Pero la historia de Dallas comenzó hace más de medio siglo y ha sabido transformarse con las generaciones.
Hoy, una transmisión en español puede verse desde cualquier teléfono y un partido puede seguirse desde prácticamente cualquier lugar. Sin embargo, el ritual permanece. Una camiseta de Dallas, una parrilla encendida, familiares alrededor de la mesa y un partido de NFL de fondo cuentan la misma historia que comenzó hace ya muchas décadas.


