Gabriel Jesus: de pintar las calles de Sao Paulo a cumplir su sueño de jugar en Barcelona
Publicado por Montserrat Arque
El delantero brasileño superó una infancia difícil, brilló en Palmeiras y Europa, y ahora inicia una nueva etapa tras una grave lesión

El camino de Gabriel Jesus hacia el Barcelona comenzó mucho antes de su presentación como nuevo futbolista del conjunto catalán. Cuando tenía apenas 16 años, el brasileño pintaba las calles de su barrio en Sao Paulo para recibir el Mundial de 2014. Una década después, aquella escena parece lejana: ahora viste la camiseta de uno de los clubes más importantes del mundo.
La historia tiene, además, un curioso punto de partida. Gabriel Jesus ya había estado en el radar del Barcelona cuando todavía era una de las grandes promesas de Palmeiras. Aquella operación nunca se concretó y el delantero terminó construyendo su carrera en Inglaterra, primero con el Manchester City y después con el Arsenal. Ahora, a los 29 años, la puerta que alguna vez se cerró volvió a abrirse.
El fichaje se produjo después de que el Barcelona no pudiera concretar su principal objetivo ofensivo: Julián Álvarez. Atlético de Madrid rechazó la posibilidad de desprenderse del delantero argentino y el conjunto catalán aceleró por Gabriel Jesus en el cierre del mercado. El brasileño firmó un contrato por tres temporadas, hasta 2029.
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Una infancia marcada por el esfuerzo
Antes de los grandes estadios y los títulos, Gabriel Jesus creció en Jardim Peri, una zona periférica del norte de Sao Paulo. Su madre, Vera Lúcia, tuvo que sacar adelante a sus hijos después de la muerte de su padre, mientras trabajaba limpiando casas.
El fútbol se convirtió en refugio y oportunidad. El brasileño comenzó a jugar en las calles de su barrio y encontró en instituciones deportivas como Pequeninos un espacio para desarrollar su talento. Allí también apareció José Francisco Mamede, entrenador al que con los años, llegó a considerar uno de sus grandes referentes.
En 2014, mientras Brasil se preparaba para organizar la Copa del Mundo, Gabriel Jesus todavía era un adolescente que soñaba con ser profesional. Junto con otros jóvenes, ayudó a pintar las calles de Sao Paulo con los colores de la selección. Aquellas imágenes terminarían convirtiéndose en uno de los recuerdos más representativos de su ascenso.
Gabriel Jesus pintando las calles para el Mundial de 2014 en Brasil 🙌
— Lordcruyff (@Lordcruyff) June 17, 2018
El niño que soñó… 👏 pic.twitter.com/FRhbSVZpsA
Dos años después, su realidad había cambiado por completo. Debutó con Palmeiras a los 17 años, llegó a la selección brasileña y formó parte del equipo que conquistó el oro olímpico en Río de Janeiro 2016 junto a Neymar. Su producción goleadora en las categorías juveniles había acelerado su llegada al primer equipo y lo había convertido en una de las grandes promesas del fútbol brasileño.
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De Manchester City a una nueva oportunidad
Con apenas 19 años, Gabriel Jesus dio el salto a Europa para incorporarse al Manchester City. Bajo las órdenes de Pep Guardiola, compartió vestuario con figuras como Sergio Agüero, David Silva y Yaya Touré, mientras comenzaba a construir una trayectoria marcada por títulos y diferentes responsabilidades dentro del ataque.
Después llegó Arsenal, donde sufrió uno de los golpes más duros de su carrera. En enero de 2025, se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda y tuvo que atravesar una larga recuperación. El proceso también tuvo un impacto personal: contó que no poder jugar con su hija durante los primeros meses después de la operación llegó a hacerlo llorar.
Por eso, durante su presentación con Barcelona, una de las preguntas inevitables fue sobre su estado físico. Gabriel Jesus fue contundente al asegurar que su rodilla ya no representa un problema y que se siente preparado para competir. También explicó que su falta de protagonismo reciente en Arsenal obedeció a decisiones deportivas y no a secuelas de la lesión.
Su llegada al Barcelona tampoco estuvo condicionada únicamente por el deseo de volver a jugar. El delantero aceptó una reducción significativa de su salario para concretar el traspaso y reconoció el esfuerzo realizado por el club. Aunque todavía debía hablar con Hansi Flick sobre su función, dejó claro que puede desempeñarse como delantero centro o partir desde las bandas.
Ahora comienza un capítulo que, por distintas razones, parecía imposible. El adolescente que pintaba las calles de Sao Paulo para vivir el Mundial desde su barrio terminó conquistando Europa y llegando a la selección brasileña. Diez años después de aquella primera oportunidad frustrada, Gabriel Jesus vuelve a encontrarse con Barcelona. Esta vez, el sueño sí se hizo realidad.


