Hormiga González cambia el chip en Europa: así evoluciona su juego con Olympiacos
El delantero mexicano ya dejó huella en la Copa y Europa League, pero ahora enfrenta el desafío de consolidarse como ‘9’ en la liga griega

Armando ‘La Hormiga’ González no solo llevó sus goles de Chivas a Grecia. En sus primeras semanas con Olympiacos, el delantero mexicano comenzó a mostrar una versión más completa, con mayor participación en la presión, movimientos dentro del área y capacidad para asociarse con sus compañeros. Su producción inmediata (cuatro goles y dos asistencias en sus primeros seis partidos) es llamativa, pero el verdadero reto apenas comienza.
El mexicano llegó a Olympiacos el 22 de agosto y debutó ocho días después ante Asteras Tripolis. Entró en el segundo tiempo, disputó 26 minutos y estuvo cerca de marcar al estrellar un remate en el poste. A partir de ahí, su protagonismo creció con rapidez; pasó de ser una alternativa ofensiva a encadenar tres titularidades y aprovechar la ausencia por lesión de Ayoub El Kaabi.
La adaptación también sobrevivió a un cambio en el banquillo. José Luis Mendilibar dejó el cargo e Imanol Alguacil tomó las riendas del equipo, pero González conservó ese papel relevante. En Copa de Grecia marcó tres goles, incluido un doblete frente a Volos, y después apareció en el escenario europeo con una anotación ante Jagiellonia Białystok en su debut en la Europa League.
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De revulsivo a delantero más completo
Más allá de los números, sus primeras actuaciones dejan ver un cambio interesante. En México, González destacó por su movilidad, sus rupturas y su capacidad para aprovechar espacios. En Olympiacos comienza a asumir responsabilidades diferentes; es quien debe fijar defensores, atacar rechaces, participar en la construcción y entender cuándo debe abandonar el área para generar una línea de pase.
Su gol contra Jagiellonia es un buen ejemplo para explicar este cambio. Tras un tiro de esquina y un rebote del portero, el mexicano reaccionó dentro del área y definió rápidamente. No necesitó una gran carrera ni una jugada individual. Leyó la segunda pelota, ocupó el espacio correcto y apareció donde un centrodelantero debe estar.
Ese detalle puede tener mucho valor para un Olympiacos acostumbrado a asumir la iniciativa en Grecia. Cuando los rivales cierran espacios y acumulan jugadores cerca de su área, el delantero necesita mucho más que velocidad. Debe interpretar los movimientos de sus compañeros, atacar diferentes zonas y encontrar oportunidades en espacios reducidos.
El desafío que ‘La Hormiga’ todavía tiene pendiente
La asignatura pendiente está en la Superliga griega. Sus primeros grandes impactos llegaron en la Copa y la Europa League, mientras que todavía no ha marcado gol ni ha realizado una asistencia en sus primeros cuatro partidos del campeonato local. Pero este detalle no borra su buen comienzo, aunque sí resalta el siguiente escalón de su adaptación.
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El partido contra Levadiakos, programado para el domingo 20 de septiembre, representa una nueva oportunidad. Olympiacos llega con siete puntos y necesita recuperar terreno en la clasificación, mientras González busca trasladar su eficacia continental al torneo que tendrá que disputar semana tras semana.
En ese contexto, ‘La Hormiga’ tendrá que demostrar que puede fijar centrales, jugar de espaldas, atacar el primer palo y retrasarse cuando la jugada lo exija. También deberá convertir su movilidad en una herramienta constante ante defensas que probablemente le concederán menos espacios.
La competencia también cambia el escenario
La llegada de Marius Mouandilmadji al conjunto griego añade otro elemento a la historia. Con El Kaabi lesionado, Olympiacos necesitaba reforzar la posición de delantero centro y ahora, González tendrá una competencia directa por los minutos. Para el mexicano, el desafío no solo consiste en aprovechar una oportunidad, sino en demostrar que puede conservarla.
Pero su arranque en Europa recuerda al de otros delanteros mexicanos. Santiago Gimenez realizó cinco goles y una asistencia en sus primeros seis partidos oficiales con Feyenoord, una producción ligeramente superior a la que ahora registra González. Javier ‘Chicharito’ Hernández, en cambio, comenzó su etapa con Manchester United con un gol en sus primeros seis encuentros, mientras que Raúl Jiménez no sumó goles ni asistencias en sus primeros seis partidos con Atlético de Madrid.
La comparación sirve como referencia, pero la historia de González apenas empieza. Sus primeros goles y asistencias con el conjunto griego ya llamaron la atención; el siguiente paso será demostrar que su impacto no depende únicamente de una racha en Copa y Europa League. Si consigue mantener su presencia, presión y movilidad mientras aumenta su peso en la Superliga, su aventura con Olympiacos puede convertirse en algo más profundo que un buen debut: el inicio de una evolución como delantero.


