Quién es Elena Rybakina, la nueva número 1 de la WTA, y por qué la llaman la “Reina de Hielo”
Nacida en Moscú y representante de Kazajistán, la tenista ha construido su camino a la cima con talento, serenidad y una historia poco convencional

Hay campeonas que gritan, levantan los brazos y se dejan llevar por la emoción cuando alcanzan la gloria. Elena Rybakina pertenece a otra especie. La tenista que acaba de conquistar el número 1 de la WTA puede ganar un Grand Slam, remontar una final imposible o escribir una página inédita para Kazajistán y, aun así, conservar el mismo rostro sereno. Por eso la llaman la “Reina de Hielo”.
A sus 27 años, Rybakina se convirtió en la nueva líder del tenis femenino después de avanzar a las semifinales del US Open 2026. Su victoria sobre Zheng Qinwen en los cuartos de final le permitió superar matemáticamente a Aryna Sabalenka y asegurar una cima que se hará oficial con la actualización del ranking el próximo lunes 14 de septiembre.
Elena Rybakina, de Moscú a la cima del tenis
Rybakina nació en Moscú, Rusia, el 17 de junio de 1999, pero desde 2018 representa a Kazajistán. Aquel cambio de bandera terminó siendo decisivo para su carrera y ahora la convirtió en la primera persona que representa a ese país en alcanzar el número 1 de cualquiera de los rankings profesionales de tenis, masculino o femenino.
MÁS INFORMACIÓN: Landry Shamet, el campeón de la NBA que trabaja gratis como fotógrafo en el US Open
Antes de encontrar su destino en la raqueta, practicó gimnasia y patinaje sobre hielo. Su estatura de 1.84 metros condicionó su camino en esas disciplinas y terminó encaminándola hacia el tenis, aunque su formación estuvo lejos del modelo tradicional de las futuras estrellas.
Mientras muchas tenistas reciben entrenamiento individual desde edades muy tempranas, Rybakina llegó a entrenar en grupos de hasta ocho jugadores hasta los 15 años. Además, asistía a una escuela secundaria regular y durante buena parte de su adolescencia jugaba apenas unas dos horas diarias. No tuvo durante años el entorno personalizado que suele acompañar a una gran promesa.
El día que nació la “Reina de Hielo”
Su transformación llegó en 2022, cuando conquistó Wimbledon, su primer Grand Slam. Y hasta su celebración fue distinta. Después del último punto, apenas sonrió y caminó hacia la red con una calma casi desconcertante, como si acabara de ganar un partido cualquiera y no el torneo más prestigioso del tenis.
Ahí comenzó a tomar forma el mito de la “Reina de Hielo”. Rybakina ha explicado que por dentro, siente nervios y presión como cualquier deportista, pero su rostro rara vez los delata. Respira, se prepara y juega el siguiente punto. Esa capacidad para mantener el control también le ha ganado otro sobrenombre: la “asesina silenciosa”.
MÁS INFORMACIÓN: US Open: Cinco cosas que puedes hacer en Flushing Meadows y que no tienen que ver con el tenis
En 2026 volvió a demostrarlo al conquistar el Abierto de Australia. En la final ante Sabalenka, llegó a estar 3-0 abajo en el set definitivo, pero encadenó cinco games para recuperar el control y levantar el trofeo. Fue otra demostración de una jugadora que parece crecer precisamente cuando el escenario se vuelve más grande.
El poder detrás de su silencio
Su tenis explica buena parte de su ascenso. Gracias a su estatura, genera enorme potencia y ángulos con el saque, mientras sus golpes planos y profundos desde el fondo de la pista le permiten acortar los intercambios. En 2026 superó los 350 aces en la temporada, una cifra que retrata la dimensión de una de sus principales armas.
Pero su mayor fortaleza quizá no sea un golpe concreto. Es la sensación de que nada consigue sacarla completamente de su eje. Un ace no la transforma, un error tampoco y un punto de quiebre no parece alterarla. Mientras otras jugadoras exteriorizan cada emoción, Rybakina parece guardar toda esa energía para la siguiente pelota.
Fuera de las pistas, su imagen es mucho más cálida. Cuando no está viajando por el circuito, disfruta de la tranquilidad de su hogar junto a Malia, su perra beagle. También ha decidido utilizar parte de su éxito para apoyar a las nuevas generaciones: financió 14 becas para jóvenes tenistas de Kazajistán, destinadas a ayudarlas con sus viajes y entrenamientos.
Ahora, desde la cima, Rybakina contempla un territorio que hace unos años parecía lejano. Es campeona de Wimbledon, campeona del Abierto de Australia y, tras su recorrido en Nueva York, la nueva número 1 del mundo. No necesitó convertirse en la jugadora más ruidosa para conquistar el tenis. Y ahora, va por la conquista del US Open.


