Muere la activista Dolores Huerta: qué le deben los trabajadores agrícolas en EE.UU. hasta hoy
En 2012 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad, máxima distinción civil de Estados Unidos, en reconocimiento a su trayectoria

Una de las figuras más importantes de la defensa de los trabajadores agrícolas y los derechos civiles en Estados Unidos, falleció este miércoles a los 96 años. Se trata de la activista Dolores Huerta, quien deja un legado que continúa influyendo en las luchas laborales y sociales del país.
La familia confirmó el fallecimiento mediante un comunicado, al tiempo que un portavoz familiar informó a medios estadounidenses, entre ellos CNN, que Huera murió a causa de un cáncer. Sin embargo, no se han revelado detalles sobre la enfermedad que padecía.
“Con profunda tristeza anunciamos que nuestra querida madre, Dolores Huerta, falleció hoy”, señaló la misiva.
MÁS INFORMACIÓN: Komanche muere a los 30 años: la comunidad de Twitch y streaming reacciona
Sus allegados solicitaron privacidad en medio de la pérdida y dijeron que en las próximas horas anunciarán los actos para honrar su vida. Según reseña una nota obituario de AP, el fallecimiento de Huerta cierra la trayectoria de una mujer que pasó décadas organizando a campesinos, negociando con productores agrícolas y defendiendo a comunidades sin representación laboral.
Qué le deben a Dolores Huerta los trabajadores agrícolas hasta hoy
Una de sus contribuciones más duraderas fue ayudar a convertir las demandas de los campesinos en derechos que podían defenderse mediante la organización colectiva para negociar sus derechos.
Dolores Huerta tuvo un papel importante en la campaña que contribuyó a la aprobación de la Ley de Relaciones Laborales Agrícolas de California de 1975. La norma reconoció a los trabajadores agrícolas del estado el derecho a decidir si querían ser representados por un sindicato y negociar salarios, horarios y otras condiciones laborales. También creó la Junta de Relaciones Laborales Agrícolas (ALRB) para supervisar su aplicación.
En la actualidad, la ALRB permite presentar reclamaciones por prácticas laborales desleales y explica que los derechos contemplados en la ley se aplican independientemente del estatus migratorio del trabajador.
MÁS INFORMACIÓN: Muere Eric Bauza, la voz de los Looney Tunes
Durante las décadas de 1960 y 1970, destaca AP, Huerta ayudó a coordinar campañas nacionales contra productos agrícolas, especialmente uvas y lechugas, para presionar a los productores a negociar con los trabajadores.
La consigna del “¡Sí se puede!”
Su activismo también fue clave para colocar en la agenda pública las condiciones de quienes cosechan los alimentos que llegan a los supermercados. La organización sindical permitió negociar contratos y exigir mejoras, las cuales todavía siguen en debate.
Además, Dolores Huerta popularizó la expresión “¡Sí, se puede!” durante una campaña de 1972, cuando los trabajadores y sus aliados debatían si podían lograr cambios frente a los productores. Con el tiempo, la frase pasó de las protestas agrícolas a otras luchas por los derechos civiles, la igualdad y la participación política.
Incluso, el “sí se puede” ya forma parte de cualquier lucha, consigna o evento colectivo donde los participantes expresan a toda voz que sí es posible alcanzar algún objetivo. De hecho, se utiliza hasta en competencias deportivas.
Medalla Presidencial de la Libertad
Dolores Clara Fernández nació el 10 de abril de 1930 en Dawson, Nuevo México. Después de que sus padres se separaran, su madre, Alicia, la crió junto a sus hermanos en California. Huerta trabajó como maestra, una experiencia que la acercó a las dificultades que afrontaban las familias agrícolas.
En 1962, Huerta y el activista cívico americano César Chávez fundaron la Asociación Nacional de Trabajadores Agrícolas, organización que posteriormente se convirtió en ‘United Farm Workers (UFW)’, uno de los sindicatos más conocidos del país en la defensa de los trabajadores del campo.
En 2012, el entonces presidente Barack Obama le concedió la Medalla Presidencial de la Libertad, la máxima distinción civil de Estados Unidos, en reconocimiento a su trayectoria en favor de los derechos laborales y civiles.
Dolores Huerta no solo era una activista, sino una estratega para la organización de huelgas. La mujer coordinó campañas de boicot y negoció con empresas agrícolas para conseguir mejores salarios, condiciones de trabajo y reconocimiento sindical.


