De primero a octavo: debacle de Ilia Malinin en el patinaje artístico varonil
El estadounidense, favorito al oro, cayó dos veces en su rutina libre en Milano Cortina 2026, solo aterrizó 3 cuádruples y terminó octavo con 264.49 pts
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En los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026, el patinador estadounidense Ilia Malinin experimentó un colapso inesperado durante la final del patinaje artístico programa libre individual en la categoría varonil de patinaje artístico. Como el favorito al oro, Malinin cayó dos veces y terminó en el octavo lugar con una puntuación total de 264.49 puntos. Su desempeño contrastó drásticamente con su racha invicta previa, destacando cómo la presión olímpica puede desestabilizar incluso a los más talentosos.
Malinin lideraba tras el programa corto, con una ventaja cómoda sobre sus competidores. Para la rutina libre, planeaba ejecutar siete saltos cuádruples, incluyendo el histórico cuádruple Axel, que nadie había aterrizado en unos Juegos Olímpicos. Sin embargo, solo logró aterrizar tres de ellos con éxito, mientras que varios elementos se degradaron o fallaron por completo, resultando en una puntuación de 156.35 en el libre, muy por debajo de sus estándares.
Las dos caídas de Malinin
La rutina comenzó con un cuádruple flip seguido de un cuádruple Lutz, ambos ejecutados con relativa limpieza al inicio, lo que generó expectativas altas en el público de la Milano Ice Skating Arena. Estos saltos iniciales demostraron su fuerza técnica, con rotaciones completas y aterrizajes estables, pero el momentum se rompió pronto. La entrada al cuádruple Axel no fue limpia, careciendo del impulso vertical necesario, lo que lo obligó a abortar el salto y convertirlo en un simple Axel de una vuelta y media.
Este error inicial provocó un silencio sepulcral en el pabellón, marcando el comienzo de un efecto dominó en la rutina. Inmediatamente después, Malinin intentó otro cuádruple Lutz, pero cayó al aterrizar, deslizándose sobre el hielo y perdiendo valiosos puntos por la deducción. Esta fue la primera caída de las dos, y contribuyó a negativos en los Grados de Ejecución, reflejando problemas de forma y compostura bajo presión.
A lo largo de la rutina, varios saltos planeados como cuádruples o triples se redujeron a dobles, lo que disminuyó drásticamente su base de valor técnico. Por ejemplo, un doble loop en combinación con un cuádruple Lutz fue uno de los elementos que no alcanzó su potencial completo, aunque se ejecutó sin caída adicional en ese momento. La segunda caída ocurrió en otro intento de salto cuádruple, exacerbando las pérdidas y convirtiendo el programa en un ejercicio de recuperación más que de dominio.
A pesar de los errores, Malinin salvó algunos puntos con una combinación de cuádruple toe loop, que aterrizó con éxito hacia la mitad de la rutina, mostrando destellos de su habilidad habitual. Elementos artísticos como pasos y giros se mantuvieron, pero la componente técnica sufrió, terminando 38 puntos por debajo de lo esperado en esa área. El programa culminó con un backflip no puntuado, un gesto de frustración que expresó su rabia interna al final de la música.
Visiblemente afectado, Malinin luchó contra las lágrimas al concluir, retirándose rápidamente tras recibir su nota. Esta actuación terminó su racha de 12 victorias consecutivas y resaltó la imprevisibilidad del deporte en el escenario olímpico, donde la inexperiencia en la presión extrema jugó un rol clave.
Mientras Malinin caía, rivales como Mikhail Shaidorov de Kazajistán capitalizaron con una rutina impecable de cinco cuádruples, ganando el oro con 291.58 puntos. La plata fue para Yuma Kagiyama de Japón, y el bronce para Shun Sato, ambos beneficiados por el caos general en la competencia.


