¡Oceanida hace historia! Un legado de inspiración de cuatro remeras mexicanas que surcan el Atlántico
Eugenia Méndez, Ana Lucía Valencia, Andrea Gutiérrez y Lucila Muriel cruzan el Océano Atlántico a remo desde las Islas Canarias hasta el Caribe
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Durante 55 días de pura resistencia, esperanza y conexión con el océano, cuatro mujeres mexicanas están por culminar este martes, una hazaña que quedará grabada en la historia del deporte y del espíritu humano. Eugenia Méndez, Ana Lucía Valencia, Andrea Gutiérrez y Lucila Muriel, bajo el nombre Oceanida, emprendieron el cruce del Océano Atlántico a remo desde las Islas Canarias hasta el Caribe, convirtiéndose no solo en el primer equipo mexicano, sino también en el primer bote tricolor y latinoamericano en participar en este desafío organizado por Atlantic Campaigns.
Lo que comenzó hace cuatro años como un sueño colectivo -inspirado en la fuerza del mar, la hermandad entre mujeres y el deseo de hacer realidad algo extraordinario- hoy está a punto de concretarse. Zarpando el 12 de diciembre desde La Gomera, estas cuatro mujeres se enfrentaron a la inmensidad de un océano que no perdona errores, que exige entrega absoluta y que pone a prueba cada fibra del cuerpo y del alma.
Oceanida no es solo una aventura de resistencia física ni una carrera extrema. Es una declaración de propósito y de impacto social. Desde el inicio, las remeras mexicanas transformaron su travesía en una plataforma para visibilizar la protección de los ecosistemas marinos, inspirar a mujeres y niñas mexicanas a perseguir sus metas sin importar los límites, y promover acciones concretas para reducir los residuos plásticos que ahogan nuestros océanos.
“Esta travesía que apenas comenzó… ya casi termina. Ha sido un camino de altas y bajas, de buenos recuerdos, muchas olas, ampollas, moretones y grandes lecciones. Pero, sobre todo, ha sido un camino de equipo. Nada de esto habría sido posible sin cada persona que creyó en OCEANIDA desde antes de zarpar: quienes apoyaron, empujaron, acompañaron y confiaron cuando aún todo era un sueño. Cada remada lleva también su energía y su fuerza.
“En estos videos compartimos un pedacito de lo vivido: risas, cansancio, mar, complicidad y mucha verdad. Momentos que nos recuerdan por qué hacemos esto y por qué vale la pena seguir. Aunque el destino está cerca, el trabajo continúa: aún queda mucho por hacer por la equidad de género y por la conservación marina. Gracias por acompañarnos y ser parte de este viaje. Esto es OCEANIDA. Y esto apenas empieza”, publicaron las remeras mexicanas, en la cuenta oficial de Instagram de Oceanida.
Y es que, cada palada en su bote, ‘La Chalupa’, ha simbolizado mucho más que avanzar físicamente: ha sido un acto de fe, de solidaridad y de resistencia contra las olas y las dudas internas. Remaron en turnos de dos horas, en equilibrio perfecto entre ellas, y en más de una ocasión llevaron el ritmo de tres horas durante la noche para regalar un descanso extra a sus compañeras. Su alimentación -deshidratada, como la de astronautas en misión- habla de la disciplina y el sacrificio que exige este cruce.
Lo que hace a Oceanida tan especial es que, estas cuatro mexicanas, han tejido una narrativa que combina coraje, ecología y empoderamiento femenino. Su campaña de recaudación de fondos no solo apoya su travesía, sino causas que promueven la educación y la protección del mar en comunidades vulnerables, demostrando que el impacto de su hazaña va mucho más allá de la línea de meta.
Hoy, a punto de concluir esta epopeya de 4,800 kilómetros, el mundo observa cómo estas cuatro mujeres han transformado el agua en símbolo de libertad, cada remada en mensaje de resiliencia y cada amanecer marino en un canto de esperanza para quienes creen que todo sueño, por imposible que parezca, puede trazarse con fuerza, solidaridad y corazón.


