Elías Montiel, la joya de 20 años que rompió el mercado: por qué Atlas apostó millones por el nuevo motor del fútbol mexicano
Formado en Pachuca y con experiencia en Liga MX, torneos internacionales y selecciones juveniles, el mediocampista llega para convertirse en una pieza clave del proyecto rojinegro

El Atlas no encontró en Elías Montiel únicamente un refuerzo para el Apertura 2026. Los Zorros apostaron fuerte por uno de los mediocampistas mexicanos con mayor proyección y, con apenas 20 años, lo convirtieron en el fichaje más caro en la historia del club. La operación con Pachuca contempla 12 millones de dólares por el 80% de sus derechos, además de variables que podrían llevar el costo hasta los 15 millones.
La magnitud del movimiento va más allá del récord rojinegro. Atlas puso sobre la mesa una cantidad que normalmente se reserva para futbolistas consolidados o extranjeros de alto perfil, por un jugador mexicano que todavía está en plena etapa de crecimiento. La pregunta, entonces, no es solo cuánto pagó el club, sino qué vio en Montiel para considerarlo capaz de convertirse en una pieza central de su proyecto durante los próximos años.
¿Por qué Atlas pagó millones por Elías Montiel?
La respuesta está menos en sus estadísticas goleadoras que en todo lo que puede hacer alrededor de la pelota. Montiel es un mediocampista capaz de desempeñarse como contención, interior u organizador, una versatilidad que encaja con las necesidades del proyecto encabezado por Hernán Crespo. En 101 partidos con los Tuzos, acumuló siete goles y diez asistencias, pero su principal valor está en recuperar, distribuir, recorrer grandes distancias y darle equilibrio al equipo.
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Atlas, además, no está comprando una promesa sin experiencia. Montiel debutó con Pachuca en Primera División en 2023, cuando tenía apenas 17 años, y desde entonces fue ganando protagonismo hasta asumir responsabilidades importantes dentro del vestidor. Incluso, comenzó el actual torneo con la capitanía de los Tuzos, una señal del peso que adquirió pese a su corta edad.
Su recorrido internacional también ayudó a elevar su cotización. En la Copa Intercontinental de 2024 fue reconocido con el Balón de Bronce después de que Pachuca derrotara a Botafogo y Al Ahly. Un año después, tuvo participación en el Mundial de Clubes, donde marcó ante el Real Madrid. Son experiencias de las que, difícilmente, puede presumir un futbolista mexicano de 20 años.
Para Atlas, el movimiento tiene otra lectura: invertir ahora para competir y vender después. Pachuca conservó una participación en los derechos económicos del jugador, mientras los rojinegros controlan el 80%. La estructura deja abierta la puerta a que una futura transferencia internacional genere beneficios para ambas instituciones.
El nuevo motor que necesita Hernán Crespo
La llegada de Montiel responde también a una necesidad concreta del entrenador argentino. Atlas buscaba fortalecer el centro del campo y preparar el relevo generacional de futbolistas como Aldo Rocha. Antes había intentado fichar a Denzell García, de FC Juárez, pero esa negociación no prosperó. Con Montiel consiguió finalmente un jugador que puede modificar distintas estructuras tácticas, sin sacrificar equilibrio.
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El desafío inmediato será enorme. Montiel llegó prácticamente sobre el cierre del periodo de registros y tendrá que adaptarse rápidamente a las automatizaciones de Crespo. Atlas no desembolsó una cifra récord para darle tiempo indefinido de adaptación; espera que compita por la titularidad y tenga impacto desde sus primeros encuentros.
De promesa mexicana a referente del Atlas
El siguiente paso será convertir ese potencial en regularidad. Durante los próximos uno o dos años, la verdadera medida de Montiel no debería ser únicamente cuántos goles o asistencias produzca, sino cuánto mejora Atlas cuando él está en la cancha. Su evolución tendrá que reflejarse en la circulación, la recuperación, la toma de decisiones y, especialmente, en su capacidad para controlar partidos cerrados.
Hay argumentos para pensar que puede asumir ese liderazgo. Montiel fue campeón sub-20 de Concacaf, capitán de México en el Mundial sub-20 de Chile 2025 y ya recibió oportunidades con selección mayor. Es decir, su formación no se ha limitado al fútbol de clubes; también ha vivido escenarios donde la presión y la responsabilidad aumentan considerablemente.
Y ahí es donde aparece la apuesta a largo plazo. Si consigue convertirse en uno de los mejores mediocampistas de la Liga MX, establecerse en el Tri y mantener una progresión sostenida, Atlas podría terminar convirtiendo el fichaje más caro de su historia en una operación todavía más valiosa.
El precio de la transacción cambia completamente la forma en que será evaluado. Si Montiel simplemente cumple y se convierte en un buen titular, Atlas tendrá un futbolista útil, pero será difícil considerar extraordinaria una inversión de hasta 15 millones de dólares. En cambio, si transforma el mediocampo, conduce al equipo hacia fases finales y termina convertido en seleccionado habitual, la historia será distinta.
Por eso, este fichaje que rompió el torneo Apertura 2026 de la Liga MX debe comprenderse a tres tiempos. En el corto plazo, Montiel debe adaptarse y rendir; en el mediano, convertirse en el dueño del mediocampo; y en el largo, consolidarse con México y abrir la puerta a una transferencia internacional. Atlas no solo compró el presente, sino que también adquirió la posibilidad de construir alrededor de un futbolista que todavía tiene buena parte de su carrera por delante.


