Chapulín Díaz recuerda a Marco Tolama: “Sin él, muchos no hubiéramos llegado”
El expiloto mexicano honró la influencia formativa de Marco Tolama como narrador, mentor y promotor del automovilismo nacional

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El fallecimiento de Marco Tolama abrió un espacio de memoria y reflexión en el automovilismo mexicano. Durante más de cuatro décadas, su voz acompañó generaciones en Fórmula 1 y otras categorías, pero su influencia no se limitó a la cabina de transmisión. Fue también consejero, formador y figura de referencia para pilotos que crecieron escuchándolo antes de compartir con él el mismo paddock.
Desde Puebla, Luis “Chapulín” Díaz, campeón de la American Le Mans Series LMP2, trazó un perfil íntimo del hombre que conoció desde su etapa en karts. Para Díaz, Tolama combinaba experiencia real en pista con una capacidad única para explicar el automovilismo con claridad y pasión, cualidad que lo convirtió en un puente generacional dentro del deporte motor mexicano.
Díaz explicó que el acompañamiento era constante y cercano, particularmente en los momentos posteriores a cada competencia, cuando el análisis era tan importante como el resultado. “Marco apoyó a muchísimos pilotos como a su servidor; siempre los domingos después de las carreras teníamos la llamada de Marco para reportar en México cómo nos había ido. Era alguien que había sido piloto y te entendía perfectamente cuando le decías lo que pasó en pista”.
El expiloto destacó que esa comprensión nacía de la experiencia propia. Había competido en Europa y conocía de primera mano la presión, los errores y las variables que un conductor enfrenta dentro del auto. Esa autoridad técnica le daba peso a cada consejo y profundidad a cada comentario público. “Era un tipo que tenía toda la escuela, una gran educación. Cuando te decía algo, lo hacía desde la experiencia. Siempre te hacía ver la importancia de ser profesional y de hacer lo correcto”.
Uno de los recuerdos más significativos para Díaz ocurrió en el Gran Premio de México de inicios de los años 2000, cuando sustituyó a Adrián Fernández y abandonó tras un problema en la primera vuelta. En medio de la frustración, Tolama fue el primero en acercarse a ofrecerle perspectiva y serenidad. “Me dijo: ‘Hay muchas cosas que no vas a controlar como piloto, pero sí cómo piensas y cómo actúas. Da tu mejor versión’. Ese consejo se me quedó para siempre”.
Para Díaz, el mayor legado de Tolama no se resume en una transmisión memorable o en una generación específica de pilotos, sino en la manera en que transmitía el automovilismo como una pasión que debía vivirse con respeto y compromiso. Su estilo no solo informaba; contagiaba.
“Su mayor legado fue el amor al automovilismo. Platicaba todo con tanta pasión que decías: aunque no me gusten los coches, me quiero subir a uno. El automovilismo mexicano creció por gente como Marco”.
En la reflexión final, Díaz reconoció que no habrá un reemplazo directo. Cada época tendrá nuevas voces, pero la combinación de experiencia en pista, ética profesional y calidez humana que distinguió a Marco Tolama dejó una huella que, en palabras del propio Chapulín, “va a marcar una época en la tele y en el automovilismo mexicano”.


