¿Hasta dónde puede llegar EE.UU. en el Mundial 2026?
El conjunto de las Barras y las Estrellas terminó líder del Grupo D y ahora busca confirmar que puede competir con la élite en la fase decisiva del Mundial

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EE.UU. cumplió con autoridad la primera parte de su misión en el Mundial 2026. El equipo dirigido por Mauricio Pochettino avanzó a la fase eliminatoria como líder del Grupo D y alimentó la ilusión de una afición que sueña con una actuación histórica en casa. Sin embargo, la gran pregunta sigue siendo la misma: ¿hasta dónde puede llegar realmente el conjunto estadounidense?
El camino en la fase de grupos dejó señales muy positivas. EE.UU. debutó con una contundente victoria por 4-1 sobre Paraguay, luego venció 2-0 a Australia y cerró con una derrota 3-2 frente a Turquía en un encuentro en el que Pochettino rotó gran parte de su plantilla tras asegurar anticipadamente el primer lugar del sector. Con seis puntos en sus dos primeros partidos, el equipo ya había garantizado el liderato del Grupo D antes de la última jornada.
Ese primer puesto representa uno de los mayores logros recientes de esta selección. Además de confirmar su clasificación a la fase de eliminación directa, el equipo mostró capacidad ofensiva, equilibrio colectivo y profundidad de plantilla, aspectos que el cuerpo técnico considera fundamentales para afrontar un torneo tan exigente.
El liderato del Grupo D alimenta la ilusión
El principal referente continúa siendo Christian Pulisic. El atacante del AC Milan es el futbolista llamado a marcar diferencias en los momentos decisivos, mientras que jugadores como Folarin Balogun complementan un ataque que ha demostrado ser peligroso cuando encuentra espacios. Aun así, especialistas coinciden en que EE.UU. todavía necesita elevar su nivel para competir de igual a igual frente a las grandes potencias del torneo.
El escenario más probable sigue siendo alcanzar los octavos de final, una meta que hoy luce completamente al alcance. De hecho, el buen desempeño en la fase de grupos permitió que el conjunto estadounidense llegara a las rondas de eliminación con mayor confianza y con la posibilidad de aprovechar un cuadro favorable si mantiene el nivel mostrado durante sus dos primeras presentaciones.
El verdadero salto llegaría si consigue instalarse en los cuartos de final. Ese resultado igualaría la mejor actuación moderna del país, conseguida en Corea-Japón 2002, y confirmaría el crecimiento del proyecto encabezado por Pochettino. Para lograrlo, EE.UU. deberá superar a rivales de mayor jerarquía y mantener la solidez defensiva que mostró en varios pasajes de la fase inicial.
A partir de ahí, las proyecciones se vuelven mucho más complejas. Alcanzar las semifinales exigiría derrotar a selecciones consideradas candidatas al título, como Argentina, Alemania u otras potencias que podrían aparecer en el camino dependiendo del desarrollo del cuadro. Dicho escenario todavía pertenece al terreno de las grandes sorpresas.
Por ahora, el balance es positivo. EE.UU. terminó primero del Grupo D después de vencer a Paraguay y Australia antes de caer ante Turquía en un partido sin consecuencias para la clasificación. Ese rendimiento confirma que el equipo tiene argumentos para competir en la fase eliminatoria. El reto ahora será demostrar que puede transformar esa prometedora fase de grupos en una actuación que quede para la historia del fútbol estadounidense.


