Mundial 2026: Los rincones de Estados Unidos donde los mexicanos celebran cada triunfo del tri
Desde Los Ángeles hasta Nueva York, la afición mexicana transforma calles, plazas y barrios enteros en escenarios de celebración futbolera

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La afición de la selección mexicana que vive en Estados Unidos que disfruta de los partidos en bares mexicanos, también ha convertido plazas, avenidas, barrios históricos y zonas de reunión comunitaria en auténticos puntos de celebración cada vez que llega una victoria del equipo mexicano.
Desde Los Ángeles y Dallas hasta Chicago y Nueva York, miles de mexicanos y mexicoamericanos salen a las calles con banderas, camisetas verdes y música para compartir una tradición que trasciende fronteras.
Los festejos del Tri luego de victorias de México ante Sudáfrica por 2-0 en el partido inaugural y el partido que la selección ganó 1-0 ante Corea del Sur, se han convertido en una expresión cultural única que refleja el orgullo, la identidad y la pasión por el fútbol de una de las comunidades latinas más grandes del país.
Lo que para muchos aficionados en México representa acudir al Ángel de la Independencia, un festejo que tiene su historia, para millones de mexicanos que viven en Estados Unidos significa reunirse en espacios que con el tiempo han adquirido un valor simbólico similar. Son lugares donde la nostalgia por el país de origen se mezcla con la emoción de celebrar un gol o una clasificación mundialista.
Los lugares donde el Tri también juega como local en Estados Unidos
En el sur de California, donde reside una de las mayores concentraciones de mexicanos fuera de México, las celebraciones suelen tomar dimensiones espectaculares. Huntington Park, East Los Angeles y Lynwood son algunos de los puntos más concurridos.
Pacific Boulevard se transforma frecuentemente en un río verde, blanco y rojo. Familias completas, jóvenes y aficionados de todas las edades salen a festejar mientras las caravanas de automóviles recorren la avenida haciendo sonar sus bocinas.
Muy cerca de ahí, Whittier Boulevard mantiene una tradición ligada a la cultura chicana. Los autos decorados con banderas mexicanas recorren la zona mientras los aficionados cantan y celebran cada triunfo de la Selección de México.
Otro punto emblemático es Plaza México, en Lynwood, un espacio que durante partidos importantes se convierte en una auténtica fiesta comunitaria con gastronomía, música regional y actividades para toda la familia.
Texas tampoco se queda atrás. Dallas y Houston suelen registrar algunas de las reuniones más numerosas durante la Copa Mundial y otros torneos internacionales. Fair Park, Jefferson Boulevard, Oak Cliff y el Shell Energy Stadium son puntos habituales donde miles de aficionados siguen los encuentros del cuadro mexicano.
La celebración del fútbol que une a generaciones de mexicanos
Más allá del resultado, estos espacios cumplen una función mucho más profunda. Son lugares donde distintas generaciones de mexicanos mantienen vivas sus raíces.
En Chicago, la Calle 26 de La Villita se convierte en uno de los centros más representativos de la cultura mexicana en el Medio Oeste. Las celebraciones reúnen a familias enteras que comparten la misma pasión por el fútbol y por los colores nacionales.
En la Costa Este, Corona Plaza y la Avenida Roosevelt, en Queens, representan un escenario similar. Allí convergen comunidades originarias de Puebla, Oaxaca, Guerrero y otros estados mexicanos para celebrar como si estuvieran en casa.
Las victorias de la selección mexicana funcionan como un poderoso punto de encuentro para una comunidad dispersa geográficamente, pero unida por símbolos comunes. El fútbol se convierte en el idioma compartido que conecta a quienes nacieron en México con aquellos que crecieron en Estados Unidos sin perder el vínculo con sus raíces.
Por eso, cuando el equipo mexicano gana, las celebraciones no se limitan a un estadio. Se extienden por calles, plazas y barrios enteros. Cada ciudad crea su propia versión del Ángel de la Independencia, demostrando que el orgullo por México viaja con su gente y encuentra nuevas formas de manifestarse en cualquier rincón de Estados Unidos.


