Objetos de la NBA que alcanzaron precios históricos en subastas
Jerseys, tarjetas y tenis de leyendas de la NBA han sido vendidos por millones de dólares en subastas históricas

El furor por la NBA no solo se vive en la cancha. También se refleja en el mercado de coleccionistas, donde algunos artículos vinculados a las mayores estrellas del básquetbol han alcanzado cifras millonarias. La reciente subasta de dos asientos de primera fila para las Finales de la NBA en el Madison Square Garden, vendidos por un millón de dólares, es apenas una muestra del valor que puede generar todo lo relacionado con la liga.
Uno de los objetos más caros vendidos hasta ahora es la camiseta utilizada por Michael Jordan durante el primer partido de las Finales de 1998. La famosa prenda de la etapa conocida como “The Last Dance” fue subastada por 10.1 millones de dólares, estableciendo un récord para cualquier artículo de baloncesto.
Otra pieza que rompió todos los registros fue una tarjeta Dual Logoman autografiada por Jordan y Kobe Bryant. La tarjeta única, que incluye fragmentos originales de camisetas usadas en partidos oficiales, alcanzó los 12.9 millones de dólares y sigue siendo la tarjeta de baloncesto más cara de todos los tiempos.
La fascinación por Jordan también impulsó la venta de la colección “Dynasty”, un lote compuesto por seis tenis Air Jordan utilizados en los encuentros decisivos de cada uno de sus campeonatos con los Chicago Bulls. El conjunto fue adquirido por 8 millones de dólares.
Kobe, Curry y las nuevas joyas del mercado
El legado de “Black Mamba” también tiene un enorme peso entre los coleccionistas. Su camiseta amarilla con el número 8, utilizada durante la temporada 1996-97 con los Lakers, fue vendida por 7 millones de dólares, convirtiéndose en uno de los artículos más valiosos asociados al histórico escolta.
Las figuras más recientes también generan interés. Una tarjeta de Stephen Curry, que incluye autógrafo y un parche oficial de la liga, alcanzó los 5.9 millones de dólares en una subasta especializada, confirmando que el valor de los íconos modernos sigue creciendo.


