El DT de Corea reconoce a la afición mexicana antes y después de caer en el Mundial: “Vi la pasión de México”
La historia de hermandad entre mexicanos y coreanos se remonta mucho antes de lo ocurrido en el Mundial de Rusia 2018

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Cuando el técnico de Corea del Sur, Hong Myung-bo, agradeció públicamente el apoyo de la afición mexicana durante el Mundial 2026, muchos lo interpretaron como un simple gesto de cortesía. Sin embargo, detrás de esas palabras existe una historia mucho más profunda. La buena relación entre México y Corea del Sur no nació en una cancha de fútbol, sino que se ha construido durante más de un siglo a través de migración, comercio, cultura y cooperación internacional.
Los primeros vínculos se remontan a 1905, cuando más de 1,000 migrantes coreanos llegaron a Yucatán para trabajar en las haciendas henequeneras. Aquella comunidad se convirtió en el origen de una presencia coreana que, con el paso de los años, dejó huella en distintas regiones del país. Más tarde, en 1962, ambas naciones establecieron relaciones diplomáticas formales, sentando las bases de una alianza que no ha dejado de crecer.
En el terreno político, México y Corea del Sur comparten una visión similar como economías abiertas y democráticas. Ambos colaboran en organismos internacionales como el G-20, la APEC, la OCDE y el bloque MIKTA, donde coordinan posiciones sobre comercio, desarrollo y cooperación global. Esto ha permitido fortalecer acuerdos económicos, educativos y tecnológicos durante los últimos años.
La tecnología y la cultura acercaron a dos mundos
La relación se volvió aún más visible con la llegada de gigantes tecnológicos surcoreanos a México. Diversas empresas instalaron fábricas, centros de distribución y operaciones estratégicas que generaron miles de empleos. Es por ello que hoy Corea del Sur es uno de los socios comerciales más importantes de México en Asia y una referencia en innovación para la industria mexicana.
Pero quizá ningún fenómeno ha acercado tanto a las nuevas generaciones como la llamada “ola coreana”. El éxito global de los dramas televisivos (mejor conocidos como K-dramas), la gastronomía asiática y grupos como BTS convirtió a Corea del Sur en una potencia cultural entre los jóvenes mexicanos. Mientras tanto, el interés por México también ha crecido en territorio coreano gracias al turismo, el intercambio académico y la popularidad de la cultura latinoamericana.

En el ámbito deportivo, el vínculo tiene una historia especial. El taekwondo, uno de los deportes que más medallas olímpicas ha dado a México, llegó gracias al maestro coreano Dai Won Moon, considerado el padre de esta disciplina en el país. Generaciones enteras de atletas mexicanos se formaron bajo una tradición deportiva que se originó en dicha nación.
Sin embargo, fue el futbol el que terminó de sellar esta amistad ante los ojos del mundo. En Rusia 2018, Corea del Sur derrotó a Alemania y permitió que México avanzara a los octavos de final. La celebración fue inmediata: miles de aficionados mexicanos inundaron las redes sociales y las calles con el famoso grito de ‘Coreano, hermano, ya eres mexicano’. Incluso, hubo festejos frente a la embajada surcoreana en Ciudad de México.
El respeto entre ambas aficiones quedó reflejado en las palabras de Hong Myung-bo. El técnico surcoreano reconoció que el apoyo que recibió su selección en Guadalajara. “Durante el primer partido, el público mexicano fue muy apasionado para animar al equipo de Corea”. Días antes también había destacado que la pasión de los aficionados mexicanos “puede someter al equipo rival a una gran presión”. Un reconocimiento que resume el vínculo de admiración que ambas selecciones han construido dentro y fuera de la cancha.


