El sueño de la NBA llegó para Yaxel Lendeborg en una noche especial junto a su madre
Tras años de rechazos, problemas académicos y un trabajo en un almacén, Lendeborg encontró una segunda oportunidad que cambió su destino

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La noche del Draft de la NBA 2026 dejó una de las imágenes más emotivas del deporte reciente. Cuando los Golden State Warriors eligieron a Yaxel Lendeborg con la selección número 11, el festejo quedó rápidamente eclipsado por un abrazo cargado de lágrimas entre el jugador y su madre, Yissel Raposo. Más que una celebración deportiva, fue el desenlace de una historia de sacrificio, fe y perseverancia.
Nacido en Puerto Rico y criado en Nueva Jersey, Lendeborg creció en una familia ligada al deporte. Sus padres fueron destacados atletas en República Dominicana y desde pequeño desarrolló una pasión especial por el baloncesto. Con el tiempo, su combinación de fuerza, versatilidad y capacidad para dominar distintas facetas del juego le valió el apodo de ‘LeBron dominicano’.
Sin embargo, el camino hacia la NBA estuvo lejos de ser directo. Durante años fue rechazado por los equipos escolares, tuvo problemas académicos que limitaron su participación en la preparatoria y, tras graduarse, dejó de jugar para trabajar en un almacén de carga junto a su madre. En aquel momento, el baloncesto profesional parecía una meta inalcanzable.
La mujer que cambió su destino
Cuando Yaxel había perdido la confianza en sí mismo, su madre siguió creyendo en él. Gracias a contactos deportivos, logró que asistiera a un campamento para prospectos dominicanos en Nueva York. Allí captó la atención de Arizona Western College, que le ofreció una beca. Aunque se resistía a mudarse al desierto de Arizona, fue ella quien insistió en que aprovechara la oportunidad que terminaría transformando su vida.
A partir de entonces, su carrera despegó. Se convirtió en el máximo reboteador histórico de la NJCAA, brilló en el baloncesto universitario y terminó coronándose campeón nacional con los Michigan Wolverines. Ese recorrido culminó el miércoles por la noche cuando escuchó su nombre entre las primeras selecciones del Draft.
Pero detrás de ese logro había una motivación mucho más profunda. A finales de 2025, mientras Yaxel vivía el mejor momento de su carrera universitaria, su madre fue diagnosticada con cáncer de apéndice en etapa 4. Pese a las sesiones de quimioterapia y el desgaste físico, Yissel continuó acompañándolo siempre que pudo, decidida a no perderse los momentos más importantes de la trayectoria de su hijo.
Durante la transmisión del Draft se reveló una tradición familiar que hizo aún más especial la escena. Cada año, según People, Yissel llamaba a Yaxel durante la ceremonia y le repetía la misma frase: “¿Estás viendo? Porque algún día ese vas a ser tú y algún día ese vamos a ser nosotros”. La noche del miércoles, aquella promesa se cumplió finalmente ante millones de espectadores.
Tras ser seleccionado por Golden State, Lendeborg explicó el significado de aquel abrazo. “Ella puso toda su vida en pausa por mi vida. Es mi ángel de la guarda, mi heroína, y este momento es completamente para ella”, afirmó. Meses antes, en una carta publicada en The Players’ Tribune titulada “Cómo mi mamá salvó mi vida”, ya había confesado que su meta no era la fama ni el dinero, sino darle a su madre una alegría inolvidable mientras enfrenta la batalla más difícil de su vida. Y en la noche del Draft, ese sueño compartido se hizo realidad.


