José María Canale, del golazo en el Maracaná al penal que tumbó a Alemania en el Mundial 2026
El defensor paraguayo pasó de esperar una oportunidad en la selección a convertirse en el héroe que firmó una de las mayores sorpresas de la Copa del Mundo

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José María Canale nunca estuvo destinado a ser el protagonista de una de las grandes historias del Mundial 2026. El defensor paraguayo llegó al torneo sin la etiqueta de titular indiscutible y, durante la fase de grupos, apenas había tenido minutos con la selección dirigida por Gustavo Alfaro. Sin embargo, el fútbol suele reservar sus mayores recompensas para quienes saben esperar. En Boston, Canale escribió la página más importante de su carrera al convertir el penal decisivo que eliminó a Alemania y clasificó a Paraguay a los octavos de final.
Lo más sorprendente es que apenas unos meses antes ya había protagonizado otra noche inolvidable. Con la camiseta de Lanús, el zaguero apareció en el minuto 118 de la final de la Recopa Sudamericana para conectar un cabezazo en el Estadio Maracaná y darle al Granate un histórico triunfo 3-2 sobre Flamengo y que le costó el puesto a Filipe Luis como técnico del conjunto brasileño. Ese gol evitó la tanda de penales y convirtió al paraguayo en el héroe de una conquista continental que parecía imposible en territorio brasileño.
El cabezazo en el Maracaná que cambió su destino
Aquella actuación terminó cambiando su futuro. El nivel mostrado con Lanús le abrió, por primera vez a los 29 años, las puertas de la selección paraguaya. Gustavo Alfaro decidió convocarlo tras una temporada en la que el defensor se consolidó como uno de los líderes del conjunto argentino, aunque seguía sin aparecer entre las primeras alternativas para disputar los partidos más importantes del Mundial.
La oportunidad llegó de manera inesperada. La lesión de Omar Alderete obligó al cuerpo técnico a modificar la defensa para enfrentar a Alemania, y Alfaro apostó por Canale para acompañar a Gustavo Gómez. Era una responsabilidad enorme para un futbolista que había llegado al torneo como una opción secundaria, pero respondió con una actuación impecable durante los 120 minutos.
Después del empate 1-1, el boleto a la siguiente ronda se definió desde el punto penal. Con la serie igualada, Canale tomó la pelota sin dudar. Frente a él estaba una de las selecciones más exitosas de la historia. Su remate potente dejó sin posibilidades al arquero alemán y desató la locura de miles de paraguayos. En cuestión de segundos pasó de ser un defensor cumplidor a convertirse en el hombre que firmó una de las mayores sorpresas del Mundial 2026.
Nacido en Itaguá, formado en Libertad y con pasos por Nacional, Sol de América, Newell’s, Godoy Cruz, Querétaro y Lanús, Canale construyó su carrera lejos de los reflectores. Con el tiempo se ganó el apodo de “El Puyol paraguayo”, un reconocimiento a su entrega, liderazgo y estilo aguerrido dentro de la cancha, cualidades que recuerdan al histórico capitán español. Incluso, atravesó por una serie de préstamos y momentos en los que parecía perder terreno. Pero la perseverancia terminó encontrando recompensa. Primero conquistó Sudamérica con un gol eterno en el Maracaná y, poco después, hizo historia con Paraguay al derribar a la muralla alemana desde los once pasos.
En apenas unos meses, Canale pasó de ser un jugador que esperaba pacientemente una oportunidad a convertirse en un símbolo de resiliencia para todo un país. Del cabezazo que hizo campeón a Lanús al penal que silenció a Alemania en el Mundial 2026, su historia demuestra que las grandes hazañas no siempre las protagonizan las estrellas, sino aquellos que nunca dejan de creer que su momento está por llegar.


