Las tres sorpresas que transformaron a México en la fase de grupos del Mundial 2026
Javier Aguirre desafió los pronósticos en el Mundial 2026 y varias de sus decisiones terminaron siendo determinantes para el paso perfecto del Tri

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La selección de fútbol de México cerró una impecable fase de grupos del Mundial 2026 con tres victorias, seis goles anotados y ninguna anotación recibida. Sin embargo, el éxito del Tri no solo se explica por los resultados.
Detrás del liderato perfecto del Grupo A con victorias ante Sudáfrica por 2-0 en su partido de debut, el triunfo Corea del Sur por 1-0 en la segunda fecha y el el cierre perfecto goleando a Chequia por 3-0 en Ciudad de México, hubo decisiones inesperadas de Javier Aguirre que rompieron con la lógica previa al torneo.
La titularidad de Guillermo Martínez por encima de Santiago Giménez, la confianza depositada en el juvenil Brian Gutiérrez y la explosión goleadora de Julián Quiñones terminaron convirtiéndose en las grandes historias de una selección que llegó a la ronda de eliminación directa con argumentos para ilusionar a millones de aficionados mexicanos en Estados Unidos.
Brian Gutiérrez y Guillermo Martínez demostraron que Aguirre no se deja llevar por los nombres
Pocas decisiones generaron tanta conversación como la aparición de Brian Gutiérrez en el once inicial durante los dos primeros encuentros del Mundial.
El mediocampista de apenas 22 años, nacido en Illinois y formado en el fútbol estadounidense, respondió con personalidad en uno de los escenarios más exigentes de su carrera.
Lejos de mostrar nervios, aportó movilidad, presión alta y una dinámica que permitió a México controlar el ritmo de los partidos frente a Sudáfrica y Corea del Sur.
Su ausencia en el tercer compromiso no respondió a una pérdida de confianza, sino a una estrategia del cuerpo técnico para evitar una suspensión por acumulación de tarjetas de cara a la fase definitiva.
La otra gran sorpresa llegó en el ataque. Mientras gran parte de la afición esperaba ver desde el inicio a Santiago Giménez o Raúl Jiménez frente a Chequia, Javier Aguirre apostó por Guillermo Martínez.
Aunque el delantero de Pumas no apareció en el marcador, cumplió una tarea poco visible, pero fundamental.
Su capacidad para disputar balones aéreos, fijar a los defensores centrales y abrir espacios permitió que México encontrara mayores libertades ofensivas durante el segundo tiempo, cuando finalmente llegaron los goles que aseguraron la victoria.
Julián Quiñones silenció las críticas y se convirtió en el hombre más determinante del Tri
Si hubo un futbolista que cambió la narrativa alrededor de la Selección Mexicana fue Julián Quiñones. Antes del Mundial, el delantero naturalizado seguía siendo objeto de cuestionamientos por parte de un sector de la afición debido a su convocatoria y a su presente en el fútbol saudí.
La respuesta llegó sobre el terreno de juego. Sin desempeñarse como centro delantero tradicional, Quiñones aprovechó su velocidad, potencia y capacidad para atacar los espacios desde la banda izquierda para convertirse en el máximo goleador del equipo durante la fase de grupos.
Sus anotaciones frente a Sudáfrica y Chequia fueron determinantes, pero su influencia fue mucho más allá de los goles. También destacó por su sacrificio defensivo, presión constante y capacidad para desequilibrar en los momentos más importantes de cada encuentro.
Las decisiones de Javier Aguirre demostraron que el rendimiento colectivo está por encima de los nombres.
El ‘Vasco’ apostó por futbolistas que pocos imaginaban como protagonistas y encontró respuestas inmediatas en el terreno de juego. Gracias a esas variantes, México no solo avanzó con paso perfecto, sino que mostró un equipo mucho más versátil, competitivo e impredecible.
Ahora comienza el verdadero desafío del Mundial 2026. Si estas apuestas continúan dando resultados, el Tri tendrá herramientas suficientes para competir frente a cualquier rival y mantener vivo el sueño de alcanzar una actuación histórica en casa.


