“Zamarrear el árbol”: las frases de Gustavo Alfaro que impulsaron el regreso de Paraguay al Mundial
Las reflexiones y metáforas de Gustavo Alfaro se convirtieron en una fuente de inspiración para la nueva Paraguay mundialista

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La clasificación de Paraguay al Mundial 2026 que será rival de los Estados Unidos en su primer partido, no solo se explica por el crecimiento futbolístico de la Albirroja dentro de la cancha. También tiene mucho que ver con el liderazgo de Gustavo Alfaro, un entrenador que encontró la manera de conectar con sus jugadores y con todo un país a través de mensajes simples, profundos y cargados de identidad.
En el camino hacia la Copa del Mundo que arrancó con la victoria de México por 2-0 ante Sudáfrica en el partido inaugural, las frases de Gustavo Alfaro con Paraguay, se transformaron en conceptos familiares para millones de aficionados.
El técnico argentino asumió el desafío de dirigir a una selección golpeada por años de frustraciones. Paraguay acumulaba varias ausencias consecutivas en Copas del Mundo y necesitaba mucho más que ajustes tácticos para volver a competir entre los mejores. Alfaro entendió rápidamente que debía reconstruir la confianza del grupo antes de pensar en resultados.
Y fue allí donde comenzaron a surgir frases que trascendieron las conferencias de prensa y terminaron convirtiéndose en símbolos de una generación, lo que también podría permear en un Mundial donde los futbolistas polémicos no pueden faltar.
La frase que marcó el renacer de Paraguay rumbo al Mundial 2026
Entre todas las reflexiones de Gustavo Alfaro, hay una que quedó grabada en la memoria colectiva de los aficionados paraguayos: “Tuve que zamarrear el árbol para que se cayeran las arañas”.
La expresión apareció cuando el entrenador explicó cómo encontró al equipo en sus primeros meses de trabajo. Con esa metáfora, Alfaro buscó transmitir que el talento ya existía dentro del plantel, pero que era necesario despertar una mentalidad diferente para aprovecharlo.
La frase rápidamente se viralizó en Paraguay. Los aficionados comenzaron a utilizarla en redes sociales, programas deportivos e incluso en conversaciones cotidianas para describir la transformación que vivía la selección.
Más allá de lo pintoresco del mensaje, el fondo era claro: el problema no era la falta de calidad, sino la necesidad de recuperar la confianza perdida.
Otra declaración que tuvo enorme repercusión fue aquella en la que recordó que “el escudo está adelante y el nombre atrás”. Una idea sencilla que reforzó el sentido colectivo dentro del grupo y ayudó a consolidar una identidad basada en el compromiso.
Cómo las palabras de Alfaro conectaron con los aficionados paraguayos
Las conferencias del entrenador argentino se transformaron en una extensión del proyecto deportivo. Mientras otros técnicos suelen limitarse al análisis táctico, Alfaro apostó por un discurso emocional capaz de involucrar a futbolistas, dirigentes y aficionados.
Su frase “más vale dar cien veces en el marco para dar una vez en el clavo” resume perfectamente esa filosofía. Para él, el éxito no aparece por casualidad, sino como consecuencia de la perseverancia diaria.
También destacó la importancia de construir un sueño compartido. Cuando afirmó que el objetivo era crear “un sueño lo suficientemente grande para que entre un país entero”, logró algo poco habitual: unir nuevamente a la afición paraguaya alrededor de la selección.
Hoy, con Paraguay en el Mundial 2026, aquellas frases cobran aún más valor. Ya no son únicamente palabras inspiradoras. Son parte de una historia de reconstrucción deportiva que devolvió la ilusión a una nación apasionada por el fútbol.
La Albirroja vuelve a mirar el futuro con optimismo. Y en buena medida, ese cambio comenzó con un entrenador que entendió que, antes de ganar partidos, debía recuperar la fe de todo un país.


