Los 12 deseos para el deporte colombiano en 2026
Un año que estará cargado de competencias y actividades para que los cafeteros vuelvan a demostrar por qué el deporte sigue creciendo en Colombia.

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El deporte colombiano se asoma al 2026 con ilusión renovada y una lista clara de deseos por cumplir. El 2025 dejó un balance agridulce: fue un año de grandes logros y actuaciones memorables, pero también estuvo marcado por dificultades estructurales, especialmente por la reducción del presupuesto en un momento clave, justo cuando comienza el exigente ciclo olímpico rumbo a Los Angeles 2028. Aun así, la esperanza se mantiene intacta.
Ojalá el próximo año nuestros atletas vuelvan a brillar en los escenarios internacionales, el ciclismo recupere su lugar habitual en los podios del mundo y, sobre todo, en el evento que concentrará todas las miradas, el Mundial, Colombia logre la mejor participación de su historia y confirme que el talento sigue estando por encima de cualquier obstáculo.
Que no se lesione ningún jugador de cara al Mundial
En este contexto, resulta fundamental que la Selección Colombia llegue al Mundial con su nómina en plenitud física, ya que cualquier lesión a pocos meses del torneo podría alterar de manera significativa el trabajo y la idea futbolística consolidada por Néstor Lorenzo. Los jugadores que han sido convocados de forma constante y que hoy son titulares no solo aportan jerarquía y rendimiento, sino también continuidad, sociedades en el campo y un conocimiento profundo del sistema de juego. Perderlos por problemas físicos obligaría a ajustes de último momento, rompería automatismos y podría afectar el nivel competitivo del equipo en el evento más importante del ciclo, donde cada detalle cuenta y la preparación previa puede marcar la diferencia entre una participación histórica o una oportunidad perdida.
Tener la mejor presentación en una Copa del Mundo
Colombia vuelve a decir presente en un Mundial de fútbol con la ilusión intacta y el objetivo claro de firmar la mejor participación de su historia. La referencia inevitable es Brasil 2014, cuando la ‘Tricolor’ alcanzó los cuartos de final y enamoró al mundo con su juego, pero este nuevo ciclo invita a soñar aún más alto. El equipo llega fortalecido tras ser subcampeón de la Copa América disputada en Estados Unidos, una campaña que confirmó su madurez competitiva y su ambición internacional. Con una base consolidada, confianza plena y un país expectante, las ilusiones están más vivas que nunca y las expectativas alrededor de esta Selección son tan altas como justificadas.
Que James Rodríguez encuentre equipo y llegue con ritmo al Mundial
La situación de James Rodríguez sigue abierta y condiciona directamente a la Selección Colombia. Más allá de su jerarquía histórica, el fútbol actual exige continuidad competitiva, algo que el mediocampista no ha tenido de forma estable en los últimos ciclos. Para 2026, el deseo es que encuentre un club donde pueda competir con regularidad, sumar minutos y sostener un rol claro dentro de un proyecto deportivo. La selección necesita que llegue al Mundial con ritmo, entendimiento táctico y adaptación a la exigencia del calendario internacional, factores que solo se construyen desde la competencia semanal.

Que John Arias mantenga continuidad rumbo a 2026
John Arias se ha convertido en una pieza constante dentro del esquema de la Selección. Su aporte ha estado ligado a la regularidad en su club y a la estabilidad física. El reto hacia 2026 pasa por sostener ese nivel durante un calendario exigente, tanto con Colombia como con la Premier League. El deseo no es una explosión puntual, sino una continuidad que le permita llegar al Mundial como uno de los referentes del proceso, con automatismos consolidados y conocimiento pleno de su rol.
Que el Estado vuelva a una financiación decente en el deporte colombiano
La reducción en el apoyo estatal ha impactado directamente en federaciones, procesos formativos y programas de alto rendimiento. El deseo para 2026 es que el deporte vuelva a ser tratado como una política pública estructural y no como un gasto prescindible. La falta de recursos afecta planificación, competencia internacional y desarrollo juvenil. Recuperar la financiación permitiría estabilidad administrativa, continuidad en los ciclos deportivos y mejores condiciones para atletas que dependen de ese respaldo para competir.
Que los clubes colombianos vuelvan a ser protagonistas en torneos Conmebol
La participación internacional de los clubes sigue siendo un indicador clave del nivel del fútbol colombiano Para 2026, el deseo es que los equipos clasificados a Libertadores y Sudamericana, avancen fases y sostengan proyectos competitivos. Esto implica planificación deportiva, inversión equilibrada y continuidad en los cuerpos técnicos. Una mejor actuación internacional fortalece el torneo local, mejora el nivel de los futbolistas y eleva la visibilidad del balompié cafetero en el continente.
Que el arbitraje colombiano avance en credibilidad
El arbitraje continúa siendo uno de los puntos más discutidos del fútbol local. El deseo para el próximo ciclo es una mejora sostenida en capacitación, evaluación y uso de tecnología. La credibilidad se construye con procesos claros, criterios unificados y comunicación transparente. Reducir la polémica no depende solo de errores aislados, sino de un sistema que respalde decisiones y genere confianza entre clubes, jugadores y aficionados.
Que el ciclismo colombiano vuelva a pelear en la élite
El ciclismo ha sido uno de los deportes con mayor impacto internacional para Colombia. En los últimos años, la presencia en podios de grandes vueltas se ha reducido. El deseo para 2026 es que los ciclistas colombianos vuelvan a disputar clasificaciones generales, etapas y posiciones relevantes en el WorldTour. Esto requiere procesos de formación, respaldo a equipos y una transición ordenada entre generaciones que permita sostener presencia competitiva

Que el Tour Colombia regrese al calendario internacional
El Tour Colombia representó una plataforma para el ciclismo nacional y una vitrina para el país. Su ausencia dejó un vacío en el calendario. El deseo es que en 2027 vuelva a organizarse con planificación, respaldo institucional y participación de equipos internacionales. Más allá del evento, su regreso permitiría exposición para corredores locales, desarrollo del ciclismo regional y conexión con el calendario mundial.
Que el tenis colombiano recupere presencia sostenida
El tenis atraviesa una etapa de reconstrucción. El foco está en María Camila Osorio, quien necesita continuidad competitiva y estabilidad para sostener su lugar en el circuito. El deseo para 2026 es que el tenis colombiano vuelva a tener presencia regular en torneos de mayor exigencia, con procesos que acompañen la transición de juveniles al alto rendimiento y reduzcan la dependencia de resultados aislados.
Que David Alonso continúe brillando en Moto2
David Alonso representa una nueva generación del deporte motor colombiano. Su crecimiento en Moto2 debe mantenerse con enfoque en aprendizaje, adaptación y consistencia. El deseo no es un salto inmediato, sino un proceso que le permita acumular experiencia, sumar resultados y sostener un desarrollo que lo acerque, con el tiempo, a las categorías mayores del motociclismo mundial.

Que avancen las renovaciones de los estadios históricos
La infraestructura sigue siendo una deuda. El Campín, Atanasio Girardot y el Metropolitano de Barranquilla requieren avances concretos para cumplir estándares internacionales. El deseo para 2026 es que los proyectos de renovación no se queden en anuncios y avancen en ejecución. Escenarios adecuados no solo benefician al fútbol, sino a la organización de eventos deportivos y culturales de mayor alcance.


