Marruecos, ante la historia: los anfitriones suelen reinar en la Copa Africana de Naciones
Los ‘Leones del Atlas’, anfitriones y favoritos, choca con Senegal en una final cerrada: defensa histórica, aporo de la afición local y una estadística que tiende a favorecer al de casa

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La Copa Africana de Naciones Marruecos 2025 llega a su partido cumbre: Senegal enfrenta a Marruecos este domingo 18 de enero de 2026 en el Estadio Príncipe Moulay Abdellah (Rabat), con un entorno que mezcla historia, presión y ventaja local. Para México, el duelo se juega a las 13:00 horas (tiempo del centro) y se perfila como una final de detalle mínimo, por la forma en que ambos equipos sostienen partidos cerrados y castigan errores puntuales.
El peso del anfitrión: una estadística que empuja… y también aprieta
Marruecos no solo carga el papel de favorito: carga el papel de anfitrión, y ese rol pesa en la CAN. En la historia del torneo, 15 anfitriones han alcanzado la final y solo tres la han perdido. Esas excepcionesson: Túnez 1965 (perdió 3-2 vs Ghana en tiempo extra), Libia 1982 (cayó en penales tras 1-1 vs Ghana) y Nigeria 2000 (perdió en penales tras 2-2 vs Camerún; esa edición fue coorganizada con Ghana).
Los anfitriones que sí levantaron la copa fueron: República Árabe Unida 1959, Etiopía 1962, Ghana 1963, Sudán 1970, Ghana 1978, Nigeria 1980, Egipto 1986, Argelia 1990, Sudáfrica 1996, Túnez 2004, Egipto 2006 y Costa de Marfil 2023 (edición disputada en 2024).
Un matiz importante para entender la racha: 1959 y 1976 no tuvieron final oficial (se definieron en liguillas finales), pero en 1959 el partido decisivo se puede considerar como una final (2-1 a Sudán) y coincide con el dato del anfitrión campeón, mientras que en 1976 el campeón fue Marruecos en Etiopía
La lectura de esa cifra tiene dos caras: la localía empuja (gradas, rutinas, traslados, familiaridad con el estadio), pero también obliga (expectativa, ruido externo, margen de error más corto). Y el contexto actual lo subraya: Senegal disputó sus partidos en Tánger, mientras Marruecos llega a su séptimo juego en Rabat, con todo lo que eso implica en automatismos y control del entorno.
¿Cómo llega Marruecos?
Marruecos llega con el argumento más sólido del torneo: su defensa. Registra cinco porterías a cero, solo un gol recibido y una racha de 477 minutos sin encajar, con Yassine Bounou como factor decisivo (además, ya fijó un récord nacional de vallas invictas en una sola edición).
El pase a la final refuerza esa narrativa: ante Nigeria, Marruecos sostuvo el 0-0 y resolvió 4-2 en penales, otra vez con Bounou como figura. Y arriba no depende de un solo nombre: el plantel mezcla amenaza por banda y remate, con atacantes como Youssef En-Nesyri y Ayoub El Kaabi, y talento de desequilibrio como Brahim Díaz y Achraf Hakimi.
¿Cómo llega Senegal?
Senegal aterriza con números que explican su regularidad: suma 17 partidos consecutivos sin perder en la CAN, recibió solo dos goles en el torneo y firmó cuatro porterías a cero; además, ya anotó 12 goles, su mejor registro en una edición. Es un equipo que no se rompe, incluso cuando el partido exige paciencia.
En semifinales, Senegal eliminó a Egipto con un sello reconocible: orden sin balón, control de tiempos y resolución en el momento justo, con Sadio Mané como protagonista. Para la final, la alerta está en el parte disciplinario: Kalidou Koulibaly y Habib Diarra no juegan por suspensión, dos bajas que obligan a ajustes en liderazgo defensivo y salida.
La final también llega con tensión fuera de la cancha: Senegal elevó quejas por temas de seguridad, logística, entrenamiento y boletaje en Rabat, un ruido que se suma al peso de jugar contra el anfitrión. Aun así, el partido suele dictar su propia ley: si Marruecos impone su bloqueo y Senegal mantiene su disciplina, el margen será mínimo y la definición puede ir a una jugada fija, un error aislado o los penales.


