Jhon Arias y Yerson Mosquera viven una pesadilla en la visita al Everton
Los Lobos evitaron la derrota y, aunque aparecieron como titulares, ambos colombianos tuvieron una mala noche.

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Con la goleada que le propinó al West Ham en la jornada anterior de la Premier League y que fue el primer triunfo de la temporada, se pensaba que el Wolverhampton por fin podría empezar a andar por caminos más decorosos que lo llevaran a salir del último lugar de la clasificación. Sin embargo, la mala versión regresó en la visita al Everton este miércoles. Por fortuna, salvaron el empate.
Los Lobos contaron en su equipo titular con los dos colombianos. Jhon Arias y Yerson Mosquera recibieron la confianza de Robert Owen Edwards para estar desde el arranque, pero la verdad es que deslucieron por completo en un equipo en el que hay poco para rescatar y la mayoría de jugadores siempre quedan debiendo.
Arias hizo parte de un módulo de cinco centrocampistas en el que su rol fue encontrar la pelota y asociarse con miras a avanzar metros. Sin embargo, el propósito grupal se vio complicado desde el inicio y el chocoano no encontró el buen que se le caracteriza. Por la manera de formar de su equipo, tampoco tuvo muchas ocasiones para resolver de frente al arco y terminó siendo sustituido en el entretiempo. Discreto.
Por el lado de Mosquera, fue un desastre la manera en la que falló en la jugada del gol del rival. El centro de Tim Iroegbunam estaba más que anunciado para el hombre más libre del Everton que esperaba en el área. Michael Keane estaba listo para rematar y el colombiano quedó en evidencia por lo tardía que fue su respuesta y que solamente le permitió llegar al cierre cuando la pelota ya estaba inflando la red.

En el caso de este último, no fue sustituido porque el equipo se había diseñado con tres defensores desde un inicio y eso limitaba las opciones de variantes que el entrenador podía plantear. Sin embargo, no todo es malo. Más allá de su pecado en el gol, se le puede valorar lo mucho que corrió y la actitud que mostró durante la parte la complementaria.
Mosquera fue de los jugadores más comprometidos que creyeron en que el revés de la situación adversa era posible y prueba de ello fue la tarjeta amarilla que recibió al ir a quitarle la pelota Iroegbunam, quien estaba demorando la reanudación, como intuyendo ya lo que venía. El gol de Mateus Mané salvó la noche para los lobos. Con las expulsiones de Keane y Jack Grealish para los Toffees hubo ilusión de una remontada sobre el final.
Lo que viene el sábado es un reto obligatorio para ganar. El Wolverhampton recibe al Shrewsbury Town, equipo de la tercera división, en duelo por la FA Cup. Tratándose de un contexto tan complicado, no está claro si el equipo puede darse el lujo de prescindir de sus habituales titulares para ese partido y el cuerpo técnico deberá debatirse entre ir a la fija por avanzar o dar algo de descanso entre tanto estrés.


