Vettel y el final de su era en Ferrari: “En 2020 ya estaba en declive”
El tetracampeón alemán revisa con autocrítica su etapa final en la Fórmula 1 y el punto de quiebre que marcó su salida de Maranello.

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Sebastian Vettel decidió poner en perspectiva uno de los episodios más complejos de su trayectoria en la Fórmula 1: su despedida de Ferrari. Años después de dejar la escudería italiana, el alemán habló con franqueza sobre cómo la llegada de Charles Leclerc coincidió con un desgaste personal y deportivo que terminó por cerrar su ciclo en Maranello, sin renovación de contrato y con sensaciones encontradas.
El contraste en pista fue imposible de ocultar. En 2019, Leclerc, recién ascendido al equipo principal, superó a Vettel en el campeonato, y en 2020 la diferencia fue todavía más amplia, en una temporada marcada por un monoplaza poco competitivo. Los números reflejaron algo más profundo que resultados: un cambio de liderazgo dentro del garaje y una nueva etapa para Ferrari.
Vettel reconoce que su mejor versión había quedado atrás. “Llegué a la Fórmula 1 en 2006 y 2007, y diría que ya en 2010, obviamente, gané el campeonato, estaba en mi mejor momento”, explicó al recordar sus años de consolidación y dominio. Incluso admitió que en temporadas posteriores se sentía más preparado, aunque el contexto ya no le permitía repetir aquellos logros.
Su época en Red Bull marcó un estándar difícil de replicar. Con un coche claramente superior, el alemán construyó un dominio que definió una era. En Ferrari, en cambio, el panorama fue distinto: victorias puntuales, temporadas competitivas y constantes frustraciones frente a proyectos que no lograban dar el salto definitivo al campeonato.
Con el paso del tiempo, Vettel aceptó que algo se había apagado. “2015 fue un año muy bueno, 2017, 2018, y luego 2019 y, para ser justos, en 2020 ya estaba en declive. Me alegra decirlo ahora porque ya no tenía ese último impulso definitivo”, reconoció, en una confesión que pone en evidencia un desgaste acumulado, tanto mental como deportivo.
La convivencia con Leclerc terminó de subrayar esa diferencia generacional. Vettel describió al monegasco como un piloto lleno de energía y motivación, mientras él seguía atrapado en una mentalidad construida únicamente alrededor de la victoria. “Sólo me interesaba ganar”, señaló, al explicar una autoexigencia que ya no encontraba recompensa en un Ferrari que luchaba por posiciones secundarias.
Ese choque de enfoques se hizo evidente incluso en los resultados discretos. “Cuando terminamos quinto y sexto, él estaba encantado con un quinto y sexto puesto… Creo que fue entonces cuando empecé a tener algunas dificultades”, relató Vettel, al admitir que ya no lograba adaptarse emocionalmente a una etapa distinta de su carrera.
El 2020 terminó por sellar el cambio. La pandemia le dio un respiro inesperado y tiempo lejos de las pistas. “Tuve un descanso fantástico que nunca tuve y lo disfruté muchísimo con la familia”, afirmó. A partir de ahí, su salida de Ferrari y su paso por Aston Martin fueron parte de una transición más amplia, en la que el alemán comenzó a replantear prioridades, interesarse por temas sociales y medioambientales y aceptar, con serenidad, que su historia en la élite de la Fórmula 1 había entrado en su capítulo final.
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