Jalen Brunson y los jugadores que anotaron 45 puntos en unas Finales de la NBA
El base de los Knicks hizo historia con 45 puntos, ganó el MVP de las Finales y guió a su equipo al título NBA ante los Spurs

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Jalen Brunson ya no solo pertenece al corazón del Madison Square Garden. Ahora también vive en una zona reservada para los mitos de la NBA. Con una actuación de 45 puntos en el partido que definió las Finales, el base de los New York Knicks se convirtió en el segundo jugador en la historia de la liga en alcanzar esa cifra en un juego de campeonato disputado como visitante, una marca que hasta ahora solo tenía Michael Jordan desde 1998.
La noche fue perfecta para Nueva York: victoria, Trofeo Larry O’Brien y una consagración que la ciudad esperó durante más de medio siglo. Los Knicks derrotaron a los San Antonio Spurs y conquistaron su primer campeonato desde 1973, con Brunson como rostro absoluto de una generación que devolvió el orgullo naranja y azul a la NBA.
Una actuación con aroma a leyenda
Brunson no jugó una final, la gobernó. Cada posesión tuvo el pulso de un líder que entendió el peso de la historia y no se escondió. Sus 45 puntos en el partido decisivo lo pusieron junto a Jordan, quien en el Juego 6 de 1998 ante Utah, firmó una de las actuaciones más recordadas de todos los tiempos.
El premio al MVP de las Finales fue una consecuencia natural. Durante la serie, Brunson sostuvo a los Knicks con anotación, temple y una frialdad que ya es parte de su sello competitivo. NBA.com destacó la coronación de Nueva York tras imponerse 4-1 a San Antonio en las Finales de 2026.
Brunson entra a un club de gigantes
La barrera de los 45 puntos en unas Finales no es una cifra cualquiera. Por ahí pasaron nombres enormes, además de Jordan, como el de Jerry West y Allen Iverson, cuya actuación de 48 puntos en el Juego 1 de 2001 sigue siendo una de las más icónicas de la era moderna.
Pero lo de Brunson tiene un matiz especial: lo hizo en el partido que entregó el campeonato. No fue una noche de resistencia ni una explosión aislada. Fue una coronación. La de un jugador que llegó a Nueva York para liderar y terminó escribiendo una página que los fanáticos latinos de los Knicks, desde Queens hasta El Bronx, van a contar por años.


