Rodrigo Dourado y el reto pendiente de los brasileños en el América
Muchos elementos amazónicos han logrado arribar al América, pero muy pocos han logrado destacar. Dourado espera entrar a una selecta lista, de la mano de André Jardine

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La llegada de Rodrigo Dourado al América reabrió un capítulo poco frecuente en la historia reciente del club: el de los futbolistas brasileños en Coapa. El mediocampista arribó procedente del Atlético de San Luis y se suma a un grupo reducido de jugadores de su país que han vestido la camiseta azulcrema en distintas épocas, con resultados dispares.
Aunque su fichaje se manejaba como un rumor fuerte en días previos, el anuncio oficial generó conversación entre la afición, sobre todo porque el América no se ha caracterizado en años recientes por apostar por futbolistas originarios de Brasil. La excepción más cercana fue William da Silva, quien militó en el club entre 2016 y 2018, sin lograr una etapa prolongada antes de regresar a su país y retirarse en 2023.
Si se revisa el archivo histórico del club, el América ha contado con varios jugadores brasileños desde los años sesenta. Sin embargo, solo unos cuantos lograron consolidarse con títulos, registros individuales o momentos que los colocaron como parte del legado azulcrema. Para Dourado, el reto no solo pasa por adaptarse al sistema de André Jardine, sino por ingresar a una lista que ha sido exigente con el paso del tiempo.
Feliz y preparado para dar el máximo, ¡venga, Dourado! 💪🔥#DouradoEsÁguila pic.twitter.com/wyRL60gPa4
— Club América (@ClubAmerica) January 5, 2026
Zague y los cimientos del legado brasileño
El nombre más representativo es el de José Alves ‘Zague’, quien llegó al América en 1961 y se convirtió en una figura clave durante la década. Entre 1963 y 1966 conquistó dos Copas y un título de liga, además de sumar 109 goles oficiales, cifra que lo colocó entre los máximos anotadores históricos del club. Su legado se extendió con su hijo, Luis Roberto Alves “Zaguinho”, líder goleador del América con 188 tantos.
A la par de Zague, Francisco Moacyr Santos también formó parte de ese primer núcleo brasileño. Militó en el club de 1961 a 1967 y fue integrante de las plantillas que ganaron las Copas y el campeonato de liga de la temporada 1965-66.
Arlindo y un gol para la historia
En 1965 llegó Arlindo dos Santos, procedente del Botafogo. Además de integrar el plantel campeón de liga en la 1965-66, su nombre quedó ligado a un hecho puntual: anotó el primer gol en la historia del Estadio Azteca, el 29 de mayo de 1966, durante un partido amistoso ante el Torino de Italia.
La etapa de títulos en los años ochenta
Durante la década de los ochenta, el América volvió a contar con presencia brasileña relevante. Antonio Carlos Santos llegó en 1987 y fue parte del mediocampo en una etapa de campeonatos. En su paso por el club conquistó dos ligas, dos Campeón de Campeones, dos títulos de Concacaf y una Copa Interamericana, consolidándose como uno de los brasileños con mayor palmarés en Coapa.
Zizinho y el vínculo familiar
Otro nombre clave es el de Geraldo Francisco dos Santos, Zizinho, quien tuvo tres etapas con el América. Fue parte del equipo campeón de la temporada 1983-84, en la llamada Final del Siglo ante Chivas. El vínculo con el club trascendió generaciones, ya que sus hijos, Giovani y Jonathan dos Santos, terminaron jugando también con el América.
Toninho y los títulos internacionales
Entre 1990 y 1992, Toninho tuvo una etapa corta, pero significativa. Fue pieza en la obtención de la Copa de Campeones de la Concacaf y la Copa Interamericana, destacando por anotar los dos goles en el partido de vuelta ante Olimpia de Paraguay que aseguró el título continental.
Kléber, el último en consolidarse
El último brasileño en dejar una etapa completa en el América fue Kléber Boas, quien disputó únicamente el Clausura y Apertura 2005. A pesar del corto periodo, logró un campeonato de goleo, un título de liga, un Campeón de Campeones y una Copa de Campeones de la Concacaf.
En ese contexto histórico se inserta ahora Rodrigo Dourado. Su llegada representa una apuesta calculada: conoce la Liga MX, llega bajo la gestión de un cuerpo técnico brasileño y aterriza en un club donde el pasado demuestra que el margen de error es corto. El reto no es menor: responder en el campo y escribir su propio capítulo en una historia donde pocos compatriotas lograron permanecer.


