Cuál es la verdadera Panamá: Thomas Christiansen y ¿un golpe a tiempo?
Panamá cayó 6-2 ante Brasil, pero hay motivos para creer.

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La derrota por 6-2 frente a Brasil en el estadio Maracaná dejó más preguntas que respuestas en la Selección de Panamá a pocas semanas del inicio del Mundial 2026. El resultado final fue contundente, pero también escondió una realidad más compleja: durante buena parte del encuentro, el equipo de Thomas Christiansen logró competir de igual a igual contra una de las grandes potencias del fútbol mundial.
La gran incógnita ahora es determinar cuál es la verdadera versión de Panamá. ¿La selección que plantó cara durante el primer tiempo y logró incomodar a Brasil en su propia casa? ¿O la que se derrumbó en la segunda mitad y terminó recibiendo seis goles? Esa pregunta comienza a instalarse en el entorno canalero cuando faltan apenas días para el debut mundialista.
Durante los primeros 45 minutos, Panamá mostró argumentos para ilusionarse. A pesar del gol tempranero de Vinícius Júnior, el equipo logró recomponerse rápidamente y encontró el empate gracias a Michael Amir Murillo. Además, generó ocasiones de peligro y mostró personalidad para manejar la pelota en varios pasajes del encuentro. El propio Christiansen destacó posteriormente el rendimiento de sus jugadores en ese tramo del partido.
“Lo más importante es recalcar el primer tiempo, fue muy bueno. Creo que el equipo estuvo muy bien y concentrado. Tuvimos el balón y generamos”, explicó el seleccionador tras el encuentro. Sin embargo, también reconoció que todo cambió después del descanso.
Brasil aprovechó los errores, la caída física y el desorden táctico que apareció en el complemento. Los ingresos desde el banco aumentaron la intensidad de la Canarinha y Panamá no encontró respuestas. Los goles comenzaron a llegar uno tras otro hasta construir una goleada que terminó dejando una imagen preocupante en el marcador.
La oportunidad de seguir mejorando
Pero quizás el resultado también pueda interpretarse como una advertencia que llega en el momento indicado. Christiansen todavía dispone de amistosos frente a República Dominicana y Bosnia y Herzegovina para corregir errores, ajustar aspectos tácticos y encontrar respuestas antes del debut mundialista frente a Ghana. En ese sentido, el golpe recibido en Río de Janeiro podría terminar siendo más útil que perjudicial.
La verdadera Panamá probablemente se encuentre en algún punto intermedio entre ambos extremos. Ni el equipo perfecto que por momentos complicó a Brasil, ni tampoco el que se desmoronó en el segundo tiempo. Ahora la tarea de Christiansen será encontrar equilibrio, corregir las falencias expuestas en el Maracaná y lograr que la versión competitiva del primer tiempo sea la que aparezca cuando la pelota empiece a rodar en el Mundial 2026.


