¡La ‘jinga’ desaparece! Brasil y la pérdida del ‘jogo bonito’ según Alberto Lati
Aunque reconoce etapas exitosas posteriores y la presencia de talento individual, destaca la ausencia de un mediocampista creativo y la influencia de modelos europeos
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El reciente desempeño de la selección de Brasil, particularmente tras su duelo ante Marruecos, ha reabierto el debate sobre el estado de su identidad futbolística. Para nuestros especialista Alberto Lati, la percepción de la afición y la crítica apunta a que el tradicional “jogo bonito” dejó de ser una constante para convertirse en un recurso esporádico, “apenas un par de brochas y no un estado duradero”.
Lati sostiene que el fútbol actual, marcado por un alto componente físico y muscular, ha desplazado progresivamente el estilo que durante décadas caracterizó a la “Canarinha”. En ese proceso, identifica la pérdida de la “jinga”, entendida como el arte del engaño técnico con raíces en la capoeira, como uno de los elementos centrales de esta transformación.
En su análisis, la “jinga” encontraba en Garrincha su máxima expresión, descrito como el gran exponente de ese estilo de juego y símbolo del regate como identidad cultural del futbol brasileño. Sin embargo, esa “capoeira sobre pasto”, como la define Lati, se encuentra hoy en una situación de desaparición progresiva.
La nostalgia por la época dorada se refuerza al recordar el Mundial de México 1970, considerado por el analista como un punto de referencia estético en la historia del futbol. Aquel equipo, integrado por figuras como Rivelino, Gerson, Jairzinho, Tostão y Pelé, destacó por la construcción colectiva de un juego en el que las individualidades se integraban en un mismo sistema creativo.
Posteriormente, la evolución del futbol brasileño derivó hacia una mayor influencia europea, lo que implicó una transición hacia estructuras más ordenadas y menos libres en lo creativo. Aun así, Brasil logró títulos con generaciones híbridas, como la de 1994 y la del 2002, donde el talento ofensivo convivió con esquemas más disciplinados.
En la actualidad, Lati señala la ausencia de un “diez” creativo como una de las principales carencias del equipo, lo que explicaría incluso la insistencia en figuras como Neymar pese a sus limitaciones físicas. También observa con ironía la incorporación de técnicos de perfil más estructurado, como Carlo Ancelotti, procedente de una escuela táctica distinta, con el objetivo de aportar orden a un sistema históricamente basado en la improvisación.
Finalmente, el análisis concluye que, aunque Brasil mantiene jugadores de velocidad y talento en las bandas, ha perdido parte de la esencia del mediocampista total. El “jogo bonito”, según esta visión, sobrevive únicamente en destellos aislados dentro de un fútbol moderno dominado por la intensidad física y la organización táctica.


