La enfermedad que padece la madre de Fernando Mendoza: la historia detrás de sus lágrimas en el Heisman
Detrás de la historia de éxito del elegido como #1 en el Draft de la NFL por parte de Raiders, hay una historia de amor, sacrificio y resiliencia marcada por la batalla de su madre contra la esclerosis múltiple

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La noche en que Fernando Mendoza levantó el Trofeo Heisman como el mejor jugador del fútbol americano universitario, millones de aficionados vieron a una estrella emocionada. Lo que muchos no sabían era que detrás de sus lágrimas existía una historia mucho más profunda que un campeonato nacional o un premio individual.
“Este trofeo es tanto tuyo como mío. Eres mi luz, eres mi razón de ser”, dijo Mendoza durante su discurso. Las palabras estaban dirigidas a su madre, Elsa Mendoza, la mujer que ha enfrentado durante los últimos 18 años una batalla silenciosa contra la esclerosis múltiple y que se convirtió en la mayor inspiración del quarterback que terminó siendo seleccionado por los Raiders de Las Vegas con la primera elección global del Draft NFL 2026.
La historia de Elsa comenzó mucho antes de que su hijo se convirtiera en una figura nacional. De ascendencia cubana, fue una destacada tenista de la Universidad de Miami. El deporte formó parte esencial de su vida y también de la educación de sus hijos. De hecho, Fernando ha contado que una de las primeras habilidades que desarrolló como mariscal de campo surgió durante los entrenamientos de tenis con su madre, cuando aprendía a lanzar la pelota por encima de la red.
En 2008 llegó el diagnóstico que cambió la vida de toda la familia. Elsa fue diagnosticada con esclerosis múltiple, una enfermedad autoinmune que afecta el sistema nervioso central. Durante años decidió mantener gran parte de su lucha en privado, intentando proteger a sus hijos mientras continuaba apoyándolos desde las gradas. Sin embargo, su condición se agravó progresivamente y terminó necesitando una silla de ruedas para desplazarse.
La enfermedad que cambió a la familia
El momento más difícil llegó durante la pandemia. Tras contraer Covid-19, su estado de salud empeoró considerablemente. Fue entonces cuando decidió hablar abiertamente con sus hijos, Fernando y Alberto, sobre la realidad de su enfermedad. En una emotiva carta publicada en The Players’ Tribune, Elsa confesó que uno de los obstáculos más complejos no fue el dolor físico, sino la vergüenza y el desgaste emocional que sentía al perder poco a poco su independencia.
La respuesta de Fernando transformó esa percepción. En lugar de verla como alguien vulnerable, siempre la trató con la misma admiración y cariño. “Nunca has apartado la mirada”, escribió Elsa sobre su hijo. “Nunca me has tratado como si fuera una vergüenza o una carga”.
El quarterback tampoco se limitó a expresar su agradecimiento con palabras. En 2024 lanzó una campaña de recaudación de fondos para la Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple. Cada avance en el campo se convirtió también en una oportunidad para visibilizar una enfermedad que afecta a cerca de un millón de personas en Estados Unidos.
Quizá por eso, cuando llegó el momento más importante de su carrera deportiva, Fernando tomó una decisión que sorprendió a muchos. En lugar de asistir al Draft en persona, eligió quedarse en su casa de Coral Gables, Florida, rodeado de su familia. Allí compartió el instante en que escuchó su nombre como la primera selección global de la NFL. A su lado estaba Elsa, la mujer que le enseñó que la verdadera fortaleza no siempre es visible y que, incluso en los momentos más difíciles, nunca hay que dejar de creer.


