Vladimir Quesada, en la cuerda floja en Saprissa
Saprissa arrancó mal el Clausura 2026 y la afición ya explotó.

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Deportivo Saprissa vive un arranque de torneo que nadie esperaba y, como suele pasar en Tibás cuando los resultados no acompañan, la presión ya tiene un nombre propio: Vladimir Quesada. Con apenas un punto en los primeros dos partidos, el entrenador morado quedó en el centro de la tormenta y hoy es el principal señalado por una afición que perdió la paciencia mucho antes de lo previsto.
Lo más delicado para el técnico es que este malestar no nace únicamente por la derrota de este sábado ante Herediano, sino por un desgaste que viene acumulándose desde hace meses. Saprissa cerró el 2025 sin títulos, dejó escapar la gloria local y centroamericana, y ahora arrancó el Clausura 2026 con dudas futbolísticas, poca reacción y un ambiente que ya se siente tenso en cada presentación.
⏳ Termina el encuentro
— Deportivo Saprissa 💜 (@SaprissaOficial) January 18, 2026
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Quesada asume la culpa
En conferencia de prensa, Quesada fue directo al reconocer que es el principal responsable del momento del equipo. Sin embargo, su discurso, lejos de apaciguar el enojo, volvió a encender el debate entre los aficionados. “Todos somos responsables y el primer responsable soy yo, porque soy la cabeza de este cuerpo técnico al frente de este grupo de jugadores. Se los dije en el camerino, hay que hacer un autoanálisis entre todos y corregir, buscar enderezar este rumbo”, expresó.
El problema para Saprissa no es solo el punto de seis, sino que la sensación general es que el equipo no transmite seguridad, ni convicción, ni un plan claro para recuperar su identidad. Y cuando eso ocurre en el club más exigente del país, el margen de error se vuelve mínimo.
Consultado por su toma de decisiones, el entrenador defendió su postura con un mensaje que ya se volvió repetitivo y que muchos hinchas interpretan como insuficiente para un equipo que está obligado a competir por todo. “La palabra es trabajo, es la palabra trillada. No he visto nunca a nadie que se cruce de brazos y las cosas salgan por arte de magia, esto es trabajo, trabajo, ser realistas de lo que está pasando y corregir”, aseguró.
Además, se mostró confiado en que el plantel tiene la capacidad para salir del bache: “Lo importante es que conozco este grupo de jugadores y sé que tenemos la cantidad, la calidad y la mentalidad, para salir de este bache de inicio de campeonato”, agregó. Pero en Saprissa, el crédito se agota rápido. Y hoy el hincha ya no compra promesas: exige respuestas en la cancha. El gran conflicto de Vladimir Quesada ya no es únicamente deportivo. El foco está puesto en que su discurso dejó de generar respaldo, su gestión dejó de convencer y la afición siente que el ciclo está agotado. En Tibás, cuando el hincha deja de creer, la historia suele terminar de una sola manera. Y hoy, con el equipo arrancando mal, sin títulos recientes y con el ambiente caldeado, Vladimir Quesada está más que nunca en la cuerda floja.


