Jardine explica su salida de América: “El desgaste era muy grande”
El brasileño explicó que dejó a las Águilas por el desgaste físico y mental tras tres años de máxima exigencia. Aseguró que el cambio beneficiará al equipo
- ¡Es oficial! André Jardine deja de ser técnico del América tras una etapa histórica
- ¡Bombazo! Guillermo Almada sería sustituto de André Jardine en el América
- André Jardine, el DT más ganador en la historia del América
André Jardine rompió el silencio sobre su salida del América y explicó que la decisión no respondió a rumores ni a una ruptura repentina, sino a un proceso de reflexión tras el final del torneo. El técnico brasileño reconoció que el desgaste acumulado, la presión diaria y el cansancio físico y mental terminaron por marcar el cierre de su etapa en Coapa.
Después de tres años al frente de las Águilas, Jardine admitió que dirigir a un club con la exigencia del América implica vivir al límite. Aunque destacó el cariño por la institución, los jugadores, la directiva y la afición, el entrenador consideró que era momento de darle oxígeno al proyecto y permitir que el plantel recibiera un nuevo impulso desde el banquillo.
El estratega también agradeció el trato de la prensa, valoró las conversaciones sostenidas con Santiago Baños y Emilio Azcárraga, y dejó un mensaje de reconocimiento para los futbolistas que fueron parte de una etapa histórica, especialmente para los líderes del vestidor.
Jardine aclara el origen de su salida del América
“Primero, buen día a todos. Una vez más quiero agradecerles por todo este tiempo que estuvimos juntos; de verdad me sentí siempre respetado al máximo y muy bien tratado por todos ustedes”, comenzó Jardine, antes de explicar que su intención era hablar con claridad para evitar especulaciones sobre su salida.
El técnico reconoció que la relación entre entrenadores y medios no siempre es sencilla, pero aseguró que durante su gestión encontró respeto. “Sabemos que la relación de la prensa con el entrenador no siempre es tan simple, pero creo que fueron tres años limpios, donde no tuvimos ningún tipo de problema”, señaló.
Jardine también subrayó que su decisión empezó a tomar forma después del cierre del torneo, un final que no dejó las sensaciones esperadas. “Es importante aclarar, para que no se extiendan rumores, que aquí voy a hablar al 100% de lo que pasó al terminar el torneo. Obviamente no fue de la forma que queríamos; queda ese gusto amargo por la forma en que fue el partido (ante Pumas)”, expresó.
A partir de ese momento, el entrenador comenzó a analizar su futuro y la continuidad del proyecto. “Después, dándonos tiempo a pensar en el futuro y en cuál sería el siguiente paso, fue creciendo en mí el sentimiento de que teníamos que repensar la continuidad por varios aspectos”, agregó.
Descarta que su salida se deba a la falta de refuerzos
Sobre las especulaciones que apuntan a que su salida se debió a la falta de refuerzos, Jardine descartó: “El tiempo fue pasando y este sentimiento de que será mejor para todos se fue transfiriendo a los dos. En la última conversación quedó muy claro, que no era cuestión de refuerzos como se habla, eso no tiene nada que ver. El América siempre intentó antenderme al máximo, obviamente el club también tiene sus limitaciones, es un club muy fuerte financieramente, pero especialmente en esta última etapa por las obras del Estadio Banorte no es fácil estar aportando plata para concluir el estadio y al mismo tiempo aportando plata para mantener al equipo lo más fuerte posible”.
Para Jardine, más allá de la falta de incorporaciones en el mercado de fichajes, el América tiene plantel para ser campeón: “De mí parte nunca fue una exigencia, tampoco una queja. Voy a hacer lo mejor que puedo con el elenco que tenemos, y no estoy diciendo que el elenco no es fuerte, al contrario, demostramos que podíamos ser campeones en estos dos torneos que se nos escaparon. Para mí pasó muy cerca, quién sabe qué habría pasado si hubiéramos eliminado a Pumas, no sé, teníamos chance de pelear por el título otra vez. No pasó por esto”.
El desgaste de dirigir a un club como América
La razón principal, según Jardine, fue el desgaste acumulado durante tres años en una institución donde la presión es permanente. “Resumiendo, es el desgaste de tres años al frente de un club con esta exigencia que es el América; hay pocos clubes en el mundo con este tipo de exigencia, que lleva al entrenador a trabajar al límite de su capacidad en todos los sentidos”, explicó.
El brasileño fue claro al describir lo que representa estar en el banquillo azulcrema. “Son como tres años que te parecen diez; esta es la verdad. Te sacan canas, te viene un cansancio mucho más grande de lo normal”, admitió.
Aunque insistió en que su vínculo con el club y el plantel fue positivo, Jardine reconoció que la intensidad del cargo terminó por pasar factura. “Por más que tenga el cariño que tengo por el club y los jugadores, y aunque el ambiente sea el mejor posible, el desgaste era bastante grande en varios aspectos con los jugadores y con la directiva”, apuntó.
Para el técnico, esa tensión forma parte de la naturaleza de los equipos grandes, sobre todo cuando no se alcanzan todas las metas trazadas. “Siento que es lo normal en clubes grandes como este, más aún cuando no logramos todos los objetivos que queríamos”, dijo.
Las reuniones con Baños y Azcárraga antes de tomar la decisión
Jardine explicó que la salida no fue una resolución inmediata, sino una determinación construida con diálogo. Primero habló con Santiago Baños, presidente deportivo del América, a quien le compartió sus sensaciones de cansancio y desgaste. “Fui madurando la idea y tuve una primera conversación con Baños, exponiendo un poco mis sentimientos. Él intentó demostrarme que esto es normal; él está mucho más tiempo que yo aquí”, relató.
El entrenador también reconoció la presión que vive la directiva americanista y destacó la resistencia de Baños dentro de la institución. “Imagino toda la presión que vive Baños desde que asumió el América. Yo le decía: ‘si yo con tres años me siento bastante cansado por la presión, imagino cómo te sientes tú también’. Por esto hay que admirarlo aún más, porque no es fácil estar al frente de este club todo este tiempo”, señaló.
Después llegó una segunda reunión con Emilio Azcárraga, en la que Jardine buscó transmitir lo que pasaba por su mente y por su corazón. “Después tuvimos una segunda junta con Emilio, donde de igual forma procuré transmitir mis sentimientos, las cosas que pasaban por mi corazón y mi cabeza”, explicó.
La decisión final se tomó con el paso de los días y de común acuerdo. “Dejamos pasar algunos días para tomar la decisión en conjunto y ahí creo que el club pasó a sentir lo mismo que yo: que realmente el mejor camino para todas las partes era cerrar esta etapa”, afirmó.
Oxígeno para el plantel y gratitud hacia sus jugadores
Jardine insistió en que uno de sus principales objetivos fue cuidar las relaciones construidas durante su paso por el América. “Tenía la preocupación de proteger las relaciones que construimos con Emilio, con Baños, con los jugadores y la afición”, dijo.
Desde su perspectiva, el equipo necesitaba un nuevo estímulo, una voz distinta y una forma diferente de competir. “Dar una pausa es importante porque para los jugadores va a ser fundamental un nuevo comando, otra forma de motivar y de entrenar. Los jugadores van a tener que demostrar cosas como si fuera el primer día, algo que conmigo ya sería imposible por la relación establecida”, explicó.
El técnico comparó ese cambio con una renovación de energía dentro del vestidor. “Esto es como oxígeno en este fuego que tiene que estar fuerte todo el tiempo por la exigencia. Para mí también es un poquito de oxígeno, poder respirar otro aire, probablemente frente a un nuevo reto en otro club u otra liga que me agregue experiencias y me haga más fuerte como entrenador”, comentó.
Jardine también hizo un balance de los logros obtenidos y de los objetivos pendientes. “Lo que nos comprometimos a hacer, lo cumplimos. Estos seis títulos se quedan para siempre. El tricampeonato es algo que ahora que lo logramos te digo que es muy difícil de hacer; no es casualidad que otros equipos bicampeones no lo consiguieran”, aseguró.
El brasileño explicó que ese éxito tuvo un costo alto por la falta de descanso. “No es nada fácil por la falta de pretemporada, de descanso y de vacaciones suficientes. Queda el gusto amargo de no haber conseguido el título de Concachampions, que era algo que soñamos mucho. Sentimos que se nos escapó de las manos un par de veces por un gol fallado, un penal o un gol sufrido que nos alejó de la conquista”, lamentó.
Antes de cerrar, el entrenador dedicó palabras de agradecimiento a sus futbolistas y resaltó el papel de los líderes del vestidor. “Aprovecho para agradecer a cada jugador el empeño y la forma en que creyeron en mí como líder. Quiero resaltar a mi gran capitán, Henry Martín, que fue el motor de todo este proceso; sin él no habríamos logrado nada”, expresó.
Jardine destacó que el éxito del América se construyó desde el liderazgo interno. “El gran secreto del éxito fueron los líderes que encontré aquí y que resonaban con lo que yo sentía: Henry, Fidalgo, Jonathan Dos Santos, Zendejas, Malagón, Diego Valdés… todos sentían lo mismo”, añadió.
Finalmente, dejó un mensaje directo al plantel, convencido de que el cambio de mando puede convertirse en un impulso competitivo. “A los jugadores les digo que este cambio les va a hacer bien, será un combustible extra. Lo resumiría como meter a un tiburón en el acuario: todos van a tener que moverse mucho más a partir de ahora”, afirmó.
“Tienen calidad de sobra, pero estos cambios a veces son necesarios. Seguramente nos vamos a ver otra vez en la cancha, sea del mismo lado o en contra, pero la amistad y el cariño se quedan para el resto de la vida”, concluyó Jardine.


