Santiago Gimenez y la presión del Mundial: por qué no debe cargar al Tri, pero sí puede marcar la diferencia
El atacante del Milan llega al Mundial 2026 rodeado de expectativas, pero su mayor fortaleza podría estar lejos de los goles

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La participación de Santiago Gimenez con la selección mexicana en el Mundial 2026, considerando su actualidad con el AC Milan y las expectativas sobre el ataque del Tri, son algunos de los temas que más interés generan entre los aficionados mexicanos en Estados Unidos. A pocos días del inicio de la Copa del Mundo, el nombre del atacante aparece en cada debate futbolero. Sin embargo, la pregunta que muchos se hacen es si realmente debe cargar con la responsabilidad ofensiva de México o si su verdadero valor para Javier Aguirre está en otro aspecto menos visible, pero igual de importante.
La imagen de Santiago Gimenez ha crecido enormemente en los últimos años. Su explosión goleadora en Europa y su llegada al AC Milan lo colocaron como uno de los futbolistas mexicanos con mayor proyección internacional. Sin embargo, el camino que lo trae hasta este Mundial ha estado lejos de ser sencillo y luminoso.
La temporada reciente en Italia estuvo marcada por una lesión de tobillo que frenó la progresión con la que ilusionó en el comienzo. Durante varios meses permaneció alejado de las canchas y perdió continuidad en uno de los campeonatos más exigentes del planeta. El resultado fue una campaña complicada, muy distinta a la que muchos imaginaban cuando se concretó su llegada al gigante italiano.
El mito de que Santiago Gimenez debe salvar a México
En buena parte de la conversación pública, se instaló la idea de que Santiago Gimenez tiene que convertirse en el salvador ofensivo de la selección mexicana. Sin embargo, la realidad del equipo de Javier Aguirre apunta hacia otro escenario mucho más equilibrado.
El ataque mexicano cuenta con variantes importantes. Raúl Jiménez llega con experiencia, liderazgo y ritmo competitivo. Julián Quiñones ofrece movilidad y capacidad para jugar en distintas posiciones. Guillermo ‘Memote’ Martínez aporta presencia física en el área, mientras que jóvenes como Armando González representan alternativas frescas para momentos específicos.
Esa diversidad permite que Gimenez no tenga que asumir una carga individual excesiva. De hecho, una de las características que más valoran dentro del cuerpo técnico es su disposición para trabajar en beneficio del grupo. Lejos de exigir protagonismo absoluto, el delantero ha demostrado madurez para entender que el objetivo colectivo está por encima de cualquier interés personal.
Su papel puede ser determinante incluso sin convertirse en el máximo goleador del torneo. La presión defensiva, los movimientos sin balón y su capacidad para generar espacios son recursos que también influyen en el rendimiento ofensivo del Tri.
De la decepción de Qatar 2022 a la gran oportunidad de su carrera
Si existe una razón para creer que Santiago Gimenez puede responder en los momentos importantes, esa se encuentra en su historial de resiliencia. El delantero ya vivió uno de los golpes más difíciles de su carrera cuando quedó fuera de la lista de México para Qatar 2022.
Aquella decisión provocó frustración y cuestionamientos sobre su futuro inmediato. Sin embargo, lejos de rendirse, transformó la decepción en combustible. Recuperó su mejor versión, brilló en Países Bajos y terminó consiguiendo el salto al fútbol italiano.
Esa capacidad para levantarse después de la adversidad es precisamente la que hoy genera confianza dentro de la selección mexicana. Mientras otros jugadores pueden sentirse abrumados por las expectativas de una Copa del Mundo en casa, Gimenez parece entender la presión de manera distinta.
Para él, la exigencia no representa una amenaza, sino un estímulo. Jugar frente a miles de aficionados mexicanos, sentir el respaldo de la comunidad latina en Estados Unidos y disputar un Mundial en territorio norteamericano son factores que pueden potenciar su rendimiento.
Santiago Gimenez no necesita cargar solo con el destino de México para convertirse en una figura importante del Mundial 2026. Su verdadera misión será estar preparado cuando el equipo lo necesite. Y si algo ha demostrado a lo largo de su carrera, es que suele encontrar su mejor versión cuando el desafío parece más grande.


