La ofensiva de Pumas de más a menos en Liguilla
Los universitarios pasaron de ser el ataque más explosivo del torneo a depender de su estructura defensiva en la fase final

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Pumas fue la mejor ofensiva del Clausura 2026. El equipo universitario terminó la fase regular con 34 goles, la cifra más alta de toda la Liga MX, y construyó gran parte de su candidatura al título desde el ataque. Los auriazules marcaron al menos un gol en las 17 jornadas del campeonato, una racha que también se extendió a la Concachampions. En 11 partidos del semestre lograron marcar dos o más goles y llegaron a la Liguilla como uno de los equipos más peligrosos del fútbol mexicano.
La eliminatoria de cuartos de final ante América parecía confirmar esa tendencia. En la ida, disputada en el Estadio Azteca, los universitarios salieron desatados y marcaron tres goles en apenas 51 minutos para colocarse 3-1 arriba en el marcador. Sin embargo, aquella noche también aparecieron las grietas defensivas. Las Águilas reaccionaron y terminaron rescatando el empate 3-3
La vuelta en Ciudad Universitaria elevó todavía más el nivel ofensivo de los auriazules. Pumas necesitó solo 22 minutos para marcar tres goles y colocarse con ventaja global de 6-3 sobre su rival capitalino.Pero otra vez, el equipo perdió el control del partido y permitió el empate 3-3 en el marcador de vuelta. El global terminó igualado y la posición en la tabla fue el criterio que salvó a los universitarios.
A partir de ese gol de Jordan Carrillo al minuto 22, la producción ofensiva de Pumas prácticamente desapareció. Desde entonces, el equipo solo suma cinco disparos a puerta y un único gol en tres partidos y 70 minutos de Liguilla. En aquel cierre ante los azulcremas, después del 3-0 parcial, apenas consiguieron un tiro más con dirección al arco.
La semifinal frente a Pachuca confirmó la caída ofensiva. En la ida, los auriazules perdieron 1-0 en el Hidalgo y apenas lograron un remate a portería en todo el partido. El dinamismo y la agresividad ofensiva desaparecieron por completo ante unos Tuzos que dominaron el encuentro.
Para la vuelta, Jordan Carrillo apareció con un golazo de tiro libre que terminó definiendo la clasificación. Ese disparo fue uno de los dos remates de Pumas con dirección al arco durante todo el encuentro. Otra vez, el empate global favoreció a los universitarios gracias a su posición en la tabla, mientras la estructura defensiva sostenía a un equipo que ya no encontraba respuestas en ataque.
La historia volvió a repetirse en la final ante Cruz Azul.El partido de ida en el Estadio Ciudad de los Deportes fue controlado por La Máquina, que terminó con 24 disparos, cuatro de ellos a portería, además de un 58 por ciento de posesión. Los auriazules apenas remataron tres veces en todo el encuentro y solo una tuvo dirección al arco. Aun así, el orden defensivo y la actuación colectiva sin balón permitieron mantener el empate 0-0 y llevar la serie viva a Ciudad Universitaria.
Ahora, el escenario cambia por completo. El empate global ya no les sirve y Pumas está obligado a marcar en casa si quiere evitar la prórroga o los penales y romper finalmente la sequía de 15 años sin levantar el título de Liga MX. La gran incógnita para Efraín Juárez pasa por recuperar aquella ofensiva explosiva que dominó la fase regular o confirmar que el equipo llega a la vuelta dependiendo únicamente de su resistencia defensiva.


