¡Otro héroe en la portería! Alireza Beiranvand, la nueva sensación del Mundial 2026
El potero de Irán fue la pieza clave para sumar dos puntos y colocarse en la cima del Grupo G, luego de mantener el empate 0-0 ante Bélgica

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Alireza Beiranvand levantó la mano en una tarde de máxima exigencia para Irán. El portero de 33 años fue el gran héroe del empate 0-0 ante Bélgica, un resultado que le permitió a la selección asiática rescatar un punto de enorme valor en el Grupo G del Mundial 2026 y colocarse, de manera provisional, en la cima del sector.
El guardameta iraní sostuvo a su equipo cuando Bélgica empujó con sus mejores hombres. Kevin de Bruyne, Leandro Trossard y Maxim De Cuyper encontraron espacios, probaron desde distintas zonas y obligaron al arquero a intervenir una y otra vez. Beiranvand respondió con seis disparos detenidos, seguridad en el área y una serenidad que terminó contagiando a toda su defensa.
La primera gran señal llegó apenas al minuto 9, cuando Bélgica fabricó una doble ocasión por el costado izquierdo. Trossard apareció para cederle el balón a De Bruyne, cuyo remate fue detenido por Beiranvand. El rechace dejó vivo el peligro, pero el arquero volvió a reaccionar para apagar el contrarremate y confirmar que estaba listo para una tarde larga.
Bélgica insistió y encontró nuevas vías para acercarse al área iraní, pero Beiranvand no perdió autoridad. Al minuto 19, Trossard buscó probarlo con un disparo que fue desviado tras una barrida, y después el arquero defendió con seguridad un centro desde la derecha. No solo se trataba de atajar: era leer el partido, salir a tiempo, mandar con las manos y sostener emocionalmente a un equipo que vivía bajo presión.
La acción más importante llegó en el segundo tiempo. Al minuto 59, De Bruyne recibió casi sobre línea de fondo con una maniobra de enorme calidad y cedió el balón hacia la llegada de Maxim De Cuyper. El primer disparo fue bloqueado, pero la pelota volvió a quedarle al belga; entonces apareció Beiranvand, monumental, para lanzarse sobre la línea y sacar una pelota que parecía destinada a romper el cero.
¡ATAJADÓN! ¡ESE BALÓN NO ENTRÓ!
— TUDN MEX (@TUDNMEX) June 21, 2026
Beiranvand acaba de vestirse de héroe #ElMundialEsNuestro y la magia de la Copa Mundial de la FIFA 2026 se vive por @televisa y @vix 🇲🇽🏆
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A partir de ahí, el arquero se hizo gigante. Al 62 salió con los puños para despejar otro balón venenoso; al 83 volvió a intervenir en un tiro libre directo, metiendo los puños con firmeza; y al 85 vivió una de esas jugadas que aceleran el pulso de todo un estadio: detuvo un disparo de De Cuyper dentro del área, la pelota se le escapó de las manos, pero alargó el brazo izquierdo en el momento exacto para quedarse con el balón antes de que Bélgica pudiera empujarlo.
Su actuación no se explicó únicamente desde los reflejos. Beiranvand, con sus 1.95 metros, achicó el área, salió con decisión, buscó cada balón dividido y también mostró calma con los pies. Al minuto 87, en una jugada que retrató su confianza, salió hasta los linderos del área, controló con el pecho y se quitó la presión de un rival belga para iniciar la salida iraní con una tranquilidad que parecía impropia del momento.
El empate tuvo un peso especial. Irán compite en medio de condiciones logísticas complejas en Estados Unidos, con la obligación de dejar el país tras sus partidos y regresar a Tijuana, donde mantiene su concentración. En ese escenario, señalado por el propio entorno iraní como una situación injusta y desgastante, Beiranvand construyó una noche de resistencia: cerró su arco, sostuvo a los suyos y convirtió un punto en una declaración de orgullo.
La historia de Alireza Beiranvand: de dormir en la calle a héroe mundialista
La imagen de Beiranvand volando bajo los tres palos tiene detrás una historia que explica por qué cada atajada suya parece cargada de algo más que fútbol. Antes de ser el portero de Irán, antes de jugar Mundiales y antes de ser reconocido por sus récords, tuvo que desafiar un camino de carencias, sacrificios y trabajos lejos de los reflectores.
De joven dejó su hogar para perseguir el sueño de ser futbolista y llegó a Teherán sin estabilidad ni recursos. En esa búsqueda trabajó como barrendero, lavador de autos, mesero y repartidor de comida, mientras intentaba abrirse paso en el fútbol profesional. También se ha contado que llegó a dormir en la calle, incluso cerca de instalaciones deportivas, esperando una oportunidad.
Esa oportunidad terminó llegando con el Naft Teherán, y después su carrera tomó impulso hasta convertirlo en referente de la selección iraní. Fue parte de Rusia 2018, Qatar 2022 y ahora del Mundial 2026, además de haber dejado una de las imágenes más recordadas del fútbol iraní cuando le detuvo un penal a Cristiano Ronaldo en la Copa del Mundo de 2018.
Beiranvand también es un portero de récords. Su potencia con los brazos y con las piernas lo llevó a registrar marcas históricas en despejes: uno de mano de más de 61 metros y otro con el pie de más de 78 metros. Pero ante Bélgica, sus récords quedaron en segundo plano. Lo que importó fue su presente: un arquero que, entre viajes forzados, presión deportiva y una historia de vida marcada por la resistencia, volvió a demostrar que Irán tiene en él mucho más que un guardameta.


