Tres buenas y tres malas: las conclusiones que dejó la Selección Colombia en su estreno del Mundial 2026
El análisis en frío trae puntos para mantener y cuestiones de urgente mejora para evitar un tropiezo en el certamen.

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Pasadas las horas tras el triunfo de Colombia en su estreno del Mundial 2026, empiezan a aparecer los análisis en frío sobre lo que se vio en su primera salida ante Uzbekistán. Resulta necesario apartarse de las emociones extremas para encontrar puntos a mantener y falencias a mejorar para lo que viene. El impuso de la victoria tiene a la representación cafetera en un lugar privilegiado para buscar la clasificación como primera del grupo K y cualquier conclusión acertada puede marcar el rumbo correcto del trabajo.
Las buenas
1. Versatilidad ofensiva
De las gratas impresiones que quedaron fue la diversidad de jugadas en ataque con las que el Tricolor puede acercarse al arco rival. Revisando los goles se puede ver que hay un abanico de posibilidades a explotar en ataque. Un gol con elaboración y un pase al espacio, otro a través del desborde y el desequilibrio de Luis Díaz y uno más a punta de la resistencia física y juego aéreo ante un rival desprotegido ante la urgencia.
A diferencia de otras épocas, la paciente construcción no es un límite, sino una manera de sobrellevar ciertos tramos de los partidos. Y no es algo menor: si bien lo ideal es nunca recibir goles, sostener ese poderío en ataque le va a permitir al combinado cafetero sacar resultados cuando se permita ciertos errores en defensa. No falta mucho para que Luis Javier Suárez aparezca como el finalizador del que tantas expectativas se tienen.
2. Soluciones en el banquillo
Buena parte de la opinión pública culpa a la derrota en la final de la Copa América 2024 frente a Argentina a la falta de jugadores que dieran la talla en el banquillo. Tal parece que la albiceleste pudo sacar ventaja con sus alternativas en un partido que tuvo que resolverse a pocos minutos de acabar la prórroga. Hoy, las ganas que hay de hacer las cosas bien se notan y eso garantiza respaldos ante cualquier infortunio.
El reflector principal del tercer gol fue para Jáminton Campaz, pero lo que hizo Juan Camilo Hernández en la jugada previa da para aplaudirlo de pie. Ese tanto de artífices suplentes llegó en un momento en el que la zozobra se había apoderado por completo del equipo por la embestida ofensiva de los uzbekos. Además de soluciones para encuentros complicados, la abundancia le va a permitir a Néstor Lorenzo manejar las cargas físicas.
3. Juega de local
Lo de la afición colombiana no es novedad. Ya en las ediciones de Brasil 2014 y Rusia 2018, la gran presencia de hinchas le puso mucho color y ánimo a los encuentro de la Tricolor. Medios internacionales de todo el mundo están destacando el impresionante ambiente que se vivió en el Estadio Azteca, empezando por la solemnidad con que se cantó el himno y la fuerza del apoyo durante los 90 minutos.
Y es que ese acompañamiento facilita todo. El rival que se ve rodeado con todo el panorama en su contra termina entrando en un estado de nervios cada vez que su portero tiene que aparecer. Salvo que Colombia se encuentre con alguna de las tres representaciones anfitrionas, todo apunta a que va a tener un marco similar durante el certamen que lo acompañe en la ilusión de una instancia avanzada.
Las malas
1. La cabeza
Pasando a los temas con urgencia de mejora, aparece un látigo que persigue, por lo general, a los deportistas colombianos. La gestión emocional se ha vuelto una de las áreas en la que los equipos profesionales vienen prestando atención por la influencia real que puede llegar a tener en el rendimiento. Seguramente, la Selección Colombia viene trabajando en ello, pero va a necesitar un refuerzo prioritario en el asunto.
Fue absurdo ver cómo un equipo tan limitado como Uzbekistán logró poner a los cafeteros contra las cuerdas en el tramo final del encuentro, generando dos ocasiones en las que pudo haber concretado una remontada épica. No tenía mucho en su estrategia ni en la técnica de sus jugadores como para sobrepasar a la Tricolor, pero supo fortalecerse ante un equipo al que le entraron dudas y no fue capaz de sostener el dominio de 80 minutos. Pasará como anécdota esta vez, pero es un punto que da para una revisión inmediata.
2. Dependiente
Desde hace años, se sabe que Luis Díaz es uno de los efectivos más importantes de este seleccionado y que su habilidad es bien complicada de detener para cualquier línea defensiva. Visto así, pues es una gran ventaja, pero el problema está en la necesidad que se genera cuando el extremo del Bayern no anda en su mejor día o no puede participar por lesión o suspensión.
Recientemente, se ha visto que Néstor Lorenzo ha encontrado fórmulas para que la ausencia de otro importante como James Rodríguez no se note tanto y que, de igual manera, se pueda mantener una actitud propositiva. Sin embargo, lo del guajiro sigue en deuda. Este primer partido lo mostró perdido y cometiendo errores que costaron pérdida de la posesión. Así y todo, terminó siendo, de lejos, la gran figura de un triunfo trascendental.
3. Decisiones extrañas
¿Kevin Castaño? Esa fue la pregunta que se escuchó frente a los televisores de todos los colombianos con las últimas sustituciones que Néstor Lorenzo ordenó para cerrar el encuentro. Nadie ha podido explicar muy bien qué pretendía el director técnico con su ingreso, en un momento donde la escuadra cafetera ya estaba sudando petróleo en medio del desespero por sostener el triunfo.
El centrocampista ha sido el convocado más controvertido por el flojo nivel que ha venido mostrando con la Selección y con River Plate. Hace un rato se hablaba sobre los motivos que llevaron a perder el título de la Copa América más reciente y no es muy difícil adivinar quién perdió la pelota en el gol de Argentina. Si no tuviera más a disposición, pues sería algo entendible sobre la decisión de Lorenzo, pero Juan Camilo Portilla estaba a disposición y no vio oportunidad para entrar a colaborar. Ese tipo de pequeñas situaciones en las que se le van las luces al estratega son las que terminan costando caro en certámenes de alto nivel.


