¿Qué es un enjambre sísmico, cómo se origina y qué diferencias hay en un terremoto?
Estos episodios pueden presentar movimientos de características similares y reflejar cambios en las condiciones de las fallas ubicadas en el subsuelo

La actividad sísmica puede presentarse de distintas maneras y no siempre responde al comportamiento que la población suele asociar con un temblor convencional. En algunas regiones se registran varios movimientos en periodos relativamente cortos, una situación que puede generar dudas sobre su significado, duración y posible relación con eventos de mayor magnitud. Se trata de los llamados enjambres sísmicos.
Ante este tipo de episodios, es importante distinguir entre los diferentes patrones de actividad que pueden producirse bajo la superficie terrestre. Conocer sus características permite entender mejor cómo se comportan estos fenómenos, qué elementos los diferencian entre sí y cuáles son los procesos que los especialistas analizan cuando se registra una concentración de sismos en una misma zona.
¿Qué es un enjambre sísmico y por qué ocurren?
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Los enjambres sísmicos son secuencias en las que se registran numerosos temblores en una zona geográfica relativamente pequeña y durante un periodo corto, sin que necesariamente exista un sismo principal claramente identificado. A diferencia del patrón habitual de un terremoto de mayor magnitud seguido por réplicas, estos episodios pueden presentar movimientos de características similares y reflejar cambios en las condiciones de las fallas ubicadas en el subsuelo.
Las causas de estos fenómenos todavía son objeto de investigación, aunque los especialistas han identificado distintos procesos capaces de provocarlos. Entre ellos se encuentran el deslizamiento lento de una falla, que puede liberar energía mediante varios sismos pequeños, así como el ascenso de magma a través de la corteza terrestre. Sin embargo, uno de los mecanismos más frecuentes está relacionado con el movimiento de fluidos, principalmente agua, a través de grietas y fracturas existentes en las rocas.
Cuando ocurre un sismo, las fracturas de una falla pueden volverse más permeables y permitir que los fluidos circulen con mayor facilidad. La presión del agua puede reducir la resistencia de la falla y facilitar nuevos deslizamientos, lo que genera más movimientos sísmicos y crea un ciclo que puede prolongar el enjambre. Este comportamiento suele presentarse en regiones tectónicamente activas y disminuye cuando la actividad alcanza zonas donde las fallas se encuentran sometidas a una menor tensión.
¿Cuáles son las diferencias entre un enjambre sísmico y un terremoto?
La principal diferencia entre un terremoto y un enjambre sísmico se encuentra en la forma en que se desarrolla la actividad. Un terremoto suele presentar un movimiento principal claramente identificado, provocado por la liberación repentina de energía acumulada en una falla, seguido por réplicas de menor magnitud. En un enjambre sísmico, por el contrario, se registran numerosos temblores en una misma zona sin que uno de ellos domine claramente sobre los demás.
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También cambia el patrón con el que se libera la energía. En un terremoto, la mayor cantidad de energía se concentra en el evento principal y después las réplicas tienden a disminuir en frecuencia e intensidad. Los enjambres presentan una actividad más irregular y prolongada, con sismos de magnitudes relativamente similares que pueden aparecer durante días, semanas e incluso meses, sin seguir necesariamente una secuencia predecible.
El origen geológico también puede presentar diferencias. Los terremotos están relacionados principalmente con el movimiento y la ruptura de fallas sometidas a esfuerzos tectónicos, mientras que los enjambres pueden estar vinculados con procesos adicionales en el subsuelo. Entre ellos se encuentran el desplazamiento de agua dentro de sistemas de fallas, la actividad hidrotermal o el movimiento de magma en regiones volcánicas, factores capaces de modificar la presión y favorecer una sucesión de pequeños sismos.


