Del sueño al fracaso: Millonarios reacciona tarde y queda eliminado de la Sudamericana
El Campín pasó de la ilusión al silencio: Millonarios cayó frente a O’Higgins y se despidió de la Copa Sudamericana tras una noche llena de tensión y dramatismo.

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a noche en Bogotá comenzó con ilusión. El estadio El Campín estaba prácticamente lleno y Millonarios sabía que dependía de sí mismo para mantenerse con vida en la Copa Sudamericana. Sin embargo, esa esperanza se empezó a derrumbar demasiado rápido. Apenas transcurrían siete minutos cuando O’Higgins encontró el primer golpe: un centro desde la derecha, una desatención defensiva y Núñez apareció a la espalda de Del Castillo para silenciar a la hinchada azul.
El gol alteró por completo el libreto de Millonarios. El equipo de Fabián Bustos empezó a jugar con ansiedad, acelerando cada ataque y equivocando caminos. Mientras tanto, el conjunto chileno se mostró cómodo en el bloque medio, esperando el error rival y aprovechando cada espacio. La noticia del gol de Sao Paulo ante Boston River terminó de aumentar la presión: con esos resultados, el cuadro embajador quedaba eliminado.
O’Higgins explotó la peor debilidad azul
Millonarios tuvo algunas aproximaciones. Mosquera avisó con un remate de media distancia y más tarde desperdició una opción clara debajo del arco tras una pelota quieta de Valencia. Pero la sensación era la misma: el local llegaba sin contundencia y defendía con demasiadas dudas cada balón aéreo.
Precisamente por esa vía llegó el segundo golpe. Sobre el cierre del primer tiempo, O’Higgins cobró un tiro de esquina y Robledo anticipó a toda la defensa azul para marcar el 2-0. El Campín explotó en frustración. Desde las tribunas bajaron los clásicos reclamos de “movete, Millos, movete”, mientras el equipo se iba al descanso con una imagen frágil y al borde del abismo continental.
Bustos movió el tablero y apareció la reacción
El técnico azul entendió que no había tiempo para especular. En el entretiempo cambió piezas, modificó el sistema e intentó darle más agresividad ofensiva al equipo. Ingresaron Sarabia, Alex Castro y Jorge Cabezas Hurtado, y Millonarios salió con otra intensidad para disputar la segunda mitad.
El impulso tuvo premio rápido. Hurtado, recién ingresado, asistió a Rodrigo Contreras dentro del área y el delantero argentino giró con categoría para sacar un zurdazo que devolvió la ilusión en El Campín. El 2-1 encendió al estadio y durante varios minutos el equipo embajador arrinconó a O’Higgins, que empezó a refugiarse cada vez más cerca de su arquero.
Ureña tuvo una de las más claras con un potente remate de media distancia que obligó a Carabalí a volar espectacularmente. Arias también ganó por arriba en un tiro de esquina y Millonarios insistía por las bandas, tal como lo pedía Bustos desde la zona técnica. Pero el gol del empate seguía sin aparecer.
El tiempo se convirtió en enemigo
Con el paso de los minutos, O’Higgins entendió que el negocio estaba cerca. El equipo chileno enfrió el juego, hizo cambios constantes y defendió con todos sus hombres dentro del área. Millonarios, en cambio, comenzó a perder claridad en el último cuarto de cancha.
Aun así, las oportunidades llegaron. Primero, un centro rastrero de Valencia cruzó toda el área sin que Contreras, Falcao o Hurtado lograran empujarla. Después, otro envío de Ureña se paseó frente al arco y ni Mosquera ni Contreras alcanzaron a desviarlo. Cada balón perdido aumentaba la tensión en las tribunas y acercaba el final de la ilusión internacional.
El árbitro adicionó diez minutos y hasta Álvaro Montero Novoa subió al área rival en la última jugada. Pero ni siquiera ese acto desesperado cambió la historia. El rebote le quedó servido al arquero, aunque su remate salió débil y sin dirección.
Una eliminación dolorosa y llena de preguntas
El pitazo final dejó una sensación amarga en Millonarios. El equipo reaccionó tarde, pagó caro sus errores defensivos y volvió a sufrir en el juego aéreo, una debilidad que terminó condenándolo en el partido más importante del semestre. O’Higgins hizo un encuentro inteligente, resistió la presión y se quedó con el boleto al repechaje de la Copa Sudamericana.
En El Campín quedaron los reclamos, la frustración y la sensación de que el equipo azul dejó escapar una clasificación que parecía posible. Millonarios luchó hasta el último minuto, pero murió en la orilla.


