James Rodríguez, en riesgo con la Selección Colombia por la maña de taparse la boca
El capitán de la Tricolor ha sido visto hablando tras sus manos en varias oportunidades durante los entrenamientos.

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Gusten o no, las nuevas normas impuestas para este Mundial 2026 han llegado para que cualquier despiste salga costoso. La concentración dentro del terreno de juego debe estar al máximo para el portero que suele demorarse en reanudar y, mucho más, para aquellos que tienen la costumbre de taparse la boca. Lo que le sucedió a Miguel Almirón con Paraguay fue un descuido sin mala intención que hace saltar las alarmas para muchos.
En el caso puntual de la Selección Colombia, hay marcadas diferencias entre los futbolistas que están en mayor riesgo de ver una tarjeta roja por el simple reflejo que han mantenido a lo largo de su carrera. Evidentemente, se ve más probable que una desafortunada situación como esta le suceda a alguien de muchísimo recorrido como James Rodríguez que a alguien de reconocimiento más modesto como Wíller Ditta.
¿Y cómo es esto? Resulta que los jugadores que han llegado a la élite del fútbol global por los equipos europeos de especial trascendencia en los que jugaron han tenido que lidiar con los detalles que identifica la prensa. A raíz del hermetismo impuesto por los clubes de 20 hacia acá que aleja casi por completo a los futbolistas de los medios de comunicación, las cámaras siempre están apuntando a cualquier frase que dejen ver en medio de un partido.
“Lo que Pepito le dijo a Perencejo después del cambio” es un buen ejemplo de los titulares que más gustan para la prensa digital que tanta fuerza ha tomado en la época contemporánea. Intentando evadir a los lectores de labios y a los generadores de subtítulos, el constante hábito de las grandes estrellas ha sido ponerse las manos en el rostro. Ha sido algo completamente normal para jugadores de un equipo con tantos reflectores como el Real Madrid.
Advirtiendo que el propósito de este artículo no es burlarse ni dejar en evidencia a nadie, está claro que el ámbito de la comunicación ha sido un verdadero lastre para James Rodríguez. Las dificultades que presenta para hablar en público le han jugado malas pasadas con una tartamudez que ha sido aprovechada por los malintencionados de las redes sociales para exponerlo como alguien inseguro o poco inteligente, cosas que, claramente, no es.
Durante los recientes entrenamientos en la concentración en Guadalajara, la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) ha tenido la deferencia de permitir el ingreso a los medios de comunicación para capturar las imágenes de partes del trabajo que se viene realizando. En varias oportunidades, se ha visto al capitán hablando tras sus manos. Seguramente, sus intenciones ni sus palabras sean malas, pero el episodio de Vinicius y Gianluca Prestianni han llevado a FIFA a cortar de raíz estas acciones. Valga la ocasión para recordar que la prohibición no solamente es para hablar rivales, sino que también aplica para dirigirse a compañeros y árbitros.
Aunque pase desapercibida, una de las cosas más complicadas para todas las personas es desaprender. Los jugadores de fútbol que recién están iniciando su carrera profesional y las generaciones que vienen asumirán de manera natural esta nueva regla, pero los que ya están más cerca del retiro tendrán que andar sobre puntas de pies para no caer de un descuido que pueda derivar en un completo desastre dentro de una competencia tan apretada en la que cada detalle cuenta. Punto urgente para que el cuerpo técnico insista.


