Latidos mundialistas: la historia de las dos Coreas a través de la Copa del Mundo
Mucho antes de la Guerra de Corea, Seúl y Pyongyang ya protagonizaban una rivalidad futbolística marcada por la identidad y el orgullo
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La Guerra Fría encontró en la península de Corea uno de sus escenarios más complejos y dolorosos. El conflicto entre Corea del Norte y Corea del Sur, desarrollado entre 1950 y 1953, terminó por consolidar una división que permanece hasta nuestros días. Técnicamente, ambas naciones siguen en guerra, ya que el conflicto concluyó con un armisticio y nunca con un tratado de paz definitivo.
Pero mucho antes de que la península quedara partida en dos, el fútbol ya reflejaba diferencias, identidades y rivalidades que atravesaban a la sociedad coreana. Durante las primeras décadas del siglo XX, cuando Corea permanecía bajo la ocupación del Imperio japonés, existía un enfrentamiento que capturaba la atención de miles de personas y que iba mucho más allá del deporte.
De un lado estaba Kyungsung, nombre con el que entonces se conocía a Seúl durante la ocupación japonesa. Del otro aparecía Pyongyang, la ciudad que décadas más tarde se convertiría en la capital de Corea del Norte. Aquellos encuentros despertaban un sentimiento de competencia regional que con el tiempo adquiriría un significado mucho más profundo.
Las tensiones políticas y sociales crecieron con el paso de los años. La guerra de los años cincuenta terminó por transformar aquella rivalidad deportiva en una separación total entre dos Estados con sistemas políticos opuestos, fronteras cerradas y caminos completamente distintos.
La primera en aparecer en una Copa del Mundo fue Corea del Sur, que disputó la edición de 1954 con jugadores provenientes exclusivamente de la parte sur de la península. Doce años más tarde llegaría el debut de Corea del Norte en Inglaterra 1966, una de las historias más sorprendentes en la historia de los Mundiales.
El conjunto norcoreano eliminó a Italia en la fase de grupos y estuvo muy cerca de alcanzar las semifinales. Incluso llegó a tener contra las cuerdas a Portugal, tomando una ventaja de tres goles antes de que la selección liderada por Eusebio reaccionara para consumar una remontada histórica.
Con el paso de las décadas, Corea del Sur logró consolidarse como una presencia habitual en la Copa del Mundo. Sin embargo, la idea de una representación conjunta nunca desapareció por completo.
En 1991, durante la Copa del Mundo sub 20, futbolistas de ambas Coreas integraron un mismo equipo bajo una bandera unificada. La imagen volvió a repetirse en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018, cuando atletas del norte y del sur compartieron selección en el torneo femenil de hockey sobre hielo.
Más de siete décadas después del armisticio, las dos Coreas continúan separadas. Y aunque el fútbol ha ofrecido algunos momentos de acercamiento, la paz definitiva sigue siendo una tarea pendiente.


