Latidos mundialistas: Aldo Donelli, el primer verdugo de México y el origen del sueño estadounidense
De las figuras modernas como Pulisic a los pioneros de los años 30, el futbol de Estados Unidos tiene una historia marcada por nombres inesperados
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En la actualidad, el fútbol de Estados Unidos está representado por nombres que ya son habituales en la élite internacional como Christian Pulisic o Weston McKennie. Sin embargo, la historia de la selección de las “barras y las estrellas” se construye también a partir de figuras que abrieron camino mucho antes, como Landon Donovan, Eric Wynalda, Alexi Lalas o Brian McBride, entre otros. Una generación que ayudó a consolidar la presencia del país en los Mundiales modernos.
Pero si se retrocede en el tiempo, aparecen capítulos mucho menos conocidos y, al mismo tiempo, fundamentales. Uno de ellos se remonta al Mundial de Brasil 1950, cuando Estados Unidos sorprendió al mundo al derrotar a Inglaterra, que debutaba en la competencia. El gol del triunfo fue obra de Joe Gaetjens, un delantero de origen haitiano que, en aquel momento, incluso no contaba con la nacionalidad estadounidense plena, lo que hizo aún más particular aquella victoria histórica.
Sin embargo, la historia de Estados Unidos en los Mundiales puede rastrearse todavía más atrás, hasta los años 30, cuando comenzó a escribir sus primeros capítulos en la máxima competencia del futbol. En el Mundial de Italia 1934 se produjo un episodio determinante, no solo para el equipo estadounidense, sino también para el fútbol mexicano.
En aquella eliminatoria, México logró su clasificación tras vencer a Cuba en una serie de partidos disputados en el Parque Necaxa, en la zona de Obrero Mundial, cerca del Viaducto en la Ciudad de México. Estados Unidos inicialmente no se había inscrito, pero posteriormente la FIFA permitió su participación, lo que llevó a organizar un duelo directo entre México y Estados Unidos por un lugar en la Copa del Mundo.
El partido se disputó en Roma, a pocos días del inicio del Mundial, después de un largo viaje transatlántico para ambas selecciones. En ese encuentro, Estados Unidos se impuso 4-2 a México, resultado que significó la eliminación del conjunto mexicano y el pase al Mundial para los norteamericanos.
En ese partido emergió la figura de Aldo Donelli, delantero de origen italoamericano apodado “Buff” por su fortaleza física. Donelli fue el gran protagonista al marcar los cuatro goles del triunfo estadounidense, convirtiéndose en el primer gran verdugo de la selección mexicana en una eliminatoria mundialista.
Tras aquella actuación, Donelli disputó el Mundial con Estados Unidos ante Italia, pero su carrera en el futbol de asociación fue breve. Posteriormente, dejó el deporte para enfocarse en el futbol americano, donde también construyó una trayectoria destacada como entrenador, llegando incluso a dirigir a los Pittsburgh Steelers en la NFL.
Aldo Donelli quedó así como una figura particular en la historia del fútbol estadounidense: el primer gran nombre que marcó el camino internacional del equipo, aunque su legado terminó siendo mucho más recordado en los emparrillados que en las canchas de futbol.


